El diálogo bidireccional y una sólida colaboración entre los sectores público y privado deben producirse de forma temprana y continua en el proceso de desarrollo.
El trabajo conjunto entre el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y Qualcomm Technologies Inc. dio lugar a Ingenuity, un pequeño dron helicóptero que aterrizó en Marte el 18 de febrero de 2021 y es la primera plataforma aérea autónoma operada fuera de la atmósfera terrestre.
La colaboración entre el JPL y Qualcomm Technologies, Inc. ayudó a acortar en 15 años el ciclo de innovación.
Desde julio, un pequeño dron helicóptero llamado Ingenuity había sido sujeto a la parte inferior del rover Perseverance durante su viaje a Marte. La llegada del dron este febrero marcó la primera vez que una plataforma aérea autónoma opera fuera de la atmósfera terrestre.
El dron también fue el primero en utilizarse en la exploración científica espacial, y es probable que otros hitos le sigan. Los vuelos experimentales previstos de Ingenuity en Marte pretenden demostrar la eficacia de la exploración aérea para futuras misiones interplanetarias que reconozcan zonas antes consideradas fuera de alcance y de vista.
Como cualquier otro avance científico, este proyecto se apoya en décadas de experiencia científica. Pero el dron, basado en la plataforma Snapdragon Flight de Qualcomm, también aprovecha el conocimiento y la orientación del sector privado. Este avance no habría sido posible si los dos colaboradores principales, la NASA y Qualcomm Technologies, no se hubieran conectado en el momento y de la manera adecuados.
El desafío
Para comprender plenamente el logro científico que representa Ingenuity, es necesario detallar los desafíos que plantea la exploración de Marte. En primer lugar, la atmósfera de Marte es un 99 % menos densa que la terrestre, lo que hace que lograr sustentación sea muy difícil. En segundo lugar, debido al tiempo que tardan las señales de comunicación en viajar entre la Tierra y Marte, que oscila entre 3 y 22 minutos, el vuelo controlado a distancia no es posible.
Para hacer posible esta misión frente a estos desafíos, Ingenuity requería un alto rendimiento computacional con muy bajo consumo energético para la navegación autónoma mediante visión artificial, la toma de decisiones inteligente y un diseño pequeño y ligero. Un proyecto así exigía no solo la experiencia de la NASA en exploración científica espacial, sino también conocimientos de tecnologías de vanguardia. Entre estas tecnologías se incluían la navegación de vuelo basada en algoritmos de vuelo computacionalmente complejos y un amplio conjunto de tecnologías de visión artificial para determinar la ubicación del dron y evitar obstáculos, algo que solo una empresa del sector privado podía proporcionar.
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El Centro para las Tecnologías de Frontera y la Innovación reúne a científicos, responsables de políticas y líderes empresariales para comprender las tecnologías emergentes y sus implicaciones en el mundo real.
Al facilitar la colaboración y la experimentación, el Centro ayuda a los socios a traducir la innovación de la investigación en aplicaciones prácticas que abordan desafíos globales compartidos.
La colaboración
El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA se puso en contacto con Qualcomm Technologies, Inc. (QTI) en 2015, cuando se estaba desarrollando la plataforma Qualcomm Snapdragon Flight. La plataforma Flight estaba diseñada para permitir a los fabricantes de drones construir plataformas de drones de forma rápida y eficiente.
Estas especificaciones se ajustaban a las necesidades del JPL: una plataforma de base comercial con el tamaño y las limitaciones de potencia adecuados, capaz de gestionar el vuelo y el control, y de tomar y almacenar imágenes que, en última instancia, demostrarían la utilidad de los drones en otro planeta en beneficio de la ciencia espacial.
A lo largo de este proceso, quedó patente que las capacidades autónomas que Qualcomm estaba comercializando para las experiencias automovilísticas de próxima generación estaban en plena sintonía con los requisitos de la misión que el JPL buscaba para la exploración aérea del espacio, y que QTI podía comprender sus objetivos del programa. Como resultado, QTI fue incorporada como consultora para actuar como caja de resonancia mientras el JPL integraba una solución.
Varios factores llevaron al éxito de la asociación, lo que revela elementos que cualquier colaborador de los sectores público y privado podría poner en práctica. Entre ellos se encuentran:
Empezar pronto. Estos contactos tempranos y continuos fueron fundamentales. El aprovechamiento de la tecnología comercial debe ser estratégico. Durante este periodo inicial y crítico se desarrollan las tecnologías básicas, se crean las normas y se diseñan los planes de implementación. Cuando los expertos adecuados pueden conectarse desde el principio del proceso, las tecnologías adecuadas pueden aplicarse a las necesidades de la misión.
Comunicación abierta. Reunir a dos socios no garantiza que se llegue a la innovación. Se requiere una comunicación abierta. En este caso, la colaboración incluyó un intercambio bidireccional de ideas y un proceso de conocimiento mutuo entre dos mundos muy distintos, el sector público y el privado, cada uno con su forma única de resolver problemas complejos de misión.
Este compromiso bidireccional permitió a QTI y al JPL adoptar una visión empática que unificó su pensamiento colectivo en torno a un objetivo común. Los debates abiertos y las sesiones de lluvia de ideas tempranas revelaron cómo la tecnología comercial podía responder mejor a las especificaciones de la misión. Centrándose en las necesidades de la misión, los equipos pudieron orientarse mutuamente mediante visitas presenciales desde el principio. Más adelante, se estableció una cadencia de colaboración por teleconferencia y correo electrónico para responder a las preguntas que fueran surgiendo.Asociación continua. Qualcomm sigue colaborando en este proyecto mientras Perseverance e Ingenuity realizan sus primeras exploraciones en Marte. Esto demuestra otro aspecto clave de una asociación exitosa. El compromiso no puede ser de «una sola vez»: debe ser continuo, garantizando que los colaboradores clave puedan seguir resolviendo problemas en las distintas fases del desarrollo.
El camino a seguir
La sabiduría convencional sugiere que los ecosistemas del sector público y del sector privado son muy diferentes en estructura, composición, lenguaje y prioridades. Sin embargo, se puede encontrar un terreno común, ya que los problemas que cada ecosistema intenta resolver para sus ciudadanos suelen ser sorprendentemente similares.
"El compromiso no puede ser de «una sola vez»: debe ser continuo, garantizando que los colaboradores clave puedan seguir resolviendo problemas en las distintas fases del desarrollo."
Kim Koro, vicepresidenta sénior, Qualcomm Technologies, Inc., y presidenta, Qualcomm Government Technologies
Aun así, la oportunidad de las asociaciones público-privadas no consiste simplemente en encontrar soluciones a corto plazo que beneficien a ambas partes. Dado que el sector público no puede igualar la escala a la que la industria privada invierte en el desarrollo de nuevas capacidades, el sector público necesita encontrar la manera de aprovechar ese impulso y esa experiencia dinámica, permitiendo que el gobierno avance al ritmo de la innovación.
Los gobiernos que trabajan de forma continua con la industria no se limitan a esperar a que la tecnología esté industrializada y disponible comercialmente como producto de estantería (COTS). Como demuestra esta asociación con Qualcomm y el JPL, al recurrir a un punto de colaboración temprano con la industria comercial, los gobiernos pueden cambiar drásticamente el ciclo de cambio e innovación. En este caso, el ciclo se redujo de casi 20 a solo 5 años.
Cuanto más aprendan el sector público y el privado a aprovechar sus fortalezas, mejor responderá la tecnología a las necesidades existentes y previstas. Ingenuity es un recordatorio perfecto del poder de la colaboración: una tecnología pionera que es el producto único de grandes mentes que se unen.


