John Maeda es presidente de la Rhode Island School of Design y miembro del Consejo de la Agenda Global sobre Nuevos Modelos de Liderazgo.
Los debates de este año del Consejo de la Agenda Global sobre Nuevos Modelos de Liderazgo culminaron en un documento técnico, que describe un conjunto de competencias para los líderes del siglo XXI. Una tesis central de nuestro trabajo es la necesidad de que los líderes sean ágiles en tiempos cada vez más volátiles y complejos.
La jerarquía organizativa ordenada a la que todos estábamos acostumbrados se ha visto alterada por el efecto de aplanamiento de las redes sociales. Hoy, cualquiera puede «agregar como amigo» al director ejecutivo, ya sea un trabajador de primera línea o incluso un mando intermedio de un competidor rival. Con los nuevos modos de comunicación también han llegado nuevas expectativas de capacidad de respuesta.
No creo que ninguno de nosotros pueda nombrar a un líder que sienta que controla su bandeja de entrada, por no hablar de todos los tuits y publicaciones que se dirigen a él o a ella. Lo que estas nuevas herramientas no traen es un manual sobre cómo los líderes deben cultivar sus redes, mantener un gran número de relaciones, obtener apoyo para sus agendas o gestionar su propio tiempo. Esta transición disruptiva de una jerarquía a una heterarquía hace que liderar sea cada vez más difícil de gestionar.
Cada vez estoy más convencido de que el diseño puede ayudar a los líderes a navegar por el complejo panorama actual. El diseño nos permite ver datos de forma visual y espacial y, regido por principios sistemáticos, atraviesa la sobrecarga de información y ofrece un camino para ver «el todo». Al fin y al cabo, la palabra «diseño» procede de la palabra alemana « gestaltung», que significa «forma» o «figura»; en esencia, es la manera en que vemos el panorama general y podemos dar sentido a aspectos de nuestro mundo. El diseño ofrece un conjunto de principios fundamentales que se sitúa entre la belleza y la funcionalidad y que va mucho más allá de «hacer algo bonito».
Considérese la elección del color rojo para las señales de stop: capta la atención de inmediato e indica qué hacer incluso antes de poder leer las letras de la señal. O la decisión de tener un único botón para volver a la pantalla de inicio en el iPhone, de modo que, cuando uno se pierde, sepa exactamente cómo volver a casa. De la misma manera, las decisiones de diseño reflexivas pueden utilizarse para ayudar a los líderes a comprender mejor la complejidad de todas las prioridades, agendas y relaciones que compiten entre sí y que los rodean.
Una vez leí cómo Howard Schultz, consejero delegado de Starbucks, utiliza un gráfico circular para visualizar cómo pasa sus días. Estas visualizaciones sencillas son una cosa, pero cuando la tecnología y el big data se combinan con el diseño, puede surgir una auténtica perspicacia: los líderes pueden empezar a ver dónde han dedicado su tiempo frente a dónde deberían dedicarlo.
Mi formación se basa en la experimentación con las intersecciones entre el diseño clásico y la informática, lo que culminó en obras que forman parte de la colección del Museum of Modern Art, así como en diseños para clientes corporativos. Pero solo después de obtener mi MBA y, más tarde, de convertirme en presidente de una prestigiosa escuela universitaria de arte y diseño –y de empezar a liderarme a mí mismo– comencé a imaginar cómo el diseño y la tecnología podían combinarse al servicio del líder. Desarrollé esta idea en mi reciente TED Talk.
Creo ahora que, en el futuro, la aparición de nuevas herramientas de apoyo que combinen de forma eficaz el diseño, la tecnología y el liderazgo ayudará a los líderes a navegar por la volatilidad y la complejidad que nos rodean.
Imagen: una mujer carga un sitio web de microblogs chino en su iPhone de Apple en Pekín. REUTERS/Jason Lee



