Davos 2017: Liderazgo dentro de la secadora

We need more open-minded leadership
We need more open-minded leadershipImage: REUTERS/Kai Pfaffenbach
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La Cuarta Revolución Industrial no es solo un espectáculo tecnológico que haya que «dominar» desde la barrera. Prácticamente todos los aspectos de nuestra vida están siendo zarandeados dentro de esta secadora, y el propio papel del liderazgo es uno de ellos.

Basta pensar en la cantidad de líderes —tanto de la política como de las empresas— que han abandonado inesperadamente sus cargos en apenas los últimos dos años. La volatilidad de los asistentes a Davos en los últimos años ilustra la inestabilidad de los puestos de liderazgo en todos los ámbitos.

Como resultado, aunque es relativamente fácil esbozar lo que hay que hacer, es mucho más difícil garantizar que lo que hay que hacer se haga realmente.

El lema de Davos 2017 —«liderazgo receptivo y responsable»— reconoce que un liderazgo que no responde propicia un liderazgo irresponsable en un ciclo de retroalimentación negativa.

El aparente consenso en torno a la globalización y el progresismo liberal se ha roto. Apelar a los «beneficios netos agregados» de la globalización e ignorar las preocupaciones locales de quienes se han quedado atrás es un liderazgo que no responde. Acallar el debate acusando automáticamente a alguien de racismo, sexismo o cualquier otro «ismo» también es un liderazgo que no responde. Aprovechar ese vacío con la política del odio, ya sea de derecha o de izquierda, es un liderazgo irresponsable. Ignorar la creciente amenaza del liderazgo irresponsable es, a su vez, un liderazgo que no responde... Y así continúa el ciclo.

Prácticamente todo nuestro discurso público se plantea en términos de falsas dicotomías. Todo se expresa al estilo de un debate de Westminster o de la Oxford Union. Es como si no pudiera ser euroescéptico y votante a favor de permanecer; no pudiera apoyar la diversidad multicultural y seguir teniendo inquietudes sobre el ritmo de la migración; no pudiera creer en unos mercados laborales liberalizados y también en un papel más amplio del Gobierno en la asistencia social. De las falsas dicotomías se llega rápidamente a la polarización, el odio y el extremismo.

Así pues, el mercado del liderazgo exige un producto con los siguientes atributos:

- Necesitamos líderes que inspiren con más «Y» y menos «O».

- Necesitamos líderes que participen en conflictos constructivos y puedan demostrar avances mediante la colaboración.

- Necesitamos líderes que busquen activamente la diversidad de perspectivas y se pregunten constantemente: «¿Qué se me escapa? ¿Cuáles son nuestros puntos ciegos?».

- Necesitamos líderes capaces de orientarse en el cambio cuando el contexto es continuamente incierto y se desconoce el destino.

¿Puede la oferta satisfacer la demanda? Y, si no, ¿cuál es el plan B?

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