COVID-19: Cómo proteger su empresa del efecto del miedo que «mata la mente»

The right team culture can help limit the effects of fear on your business.
The right team culture can help limit the effects of fear on your business.Image: Sasin Tipchai/Pixabay
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• El «filtro afectivo», que impide que los estudiantes aprendan bien cuando están demasiado inhibidos, también afecta a las empresas.

• Las profundas repercusiones de la pandemia han introducido el miedo en la vida profesional y personal de todo el mundo.

• Fomentar una mentalidad de crecimiento implica no tener miedo a correr riesgos y fracasar.

Érase una vez, mucho antes de que me dedicara a la formación corporativa, tuve una carrera muy distinta. Era docente.

En concreto, era profesor de español en secundaria. Como docente, observé que, cuando mis jóvenes alumnos tenían miedo, sentían vergüenza o estaban ansiosos, se bloqueaban. O, literalmente, se quedaban callados. Dominados por el miedo, evitaban levantar la mano en clase y, cuando les tocaba responder, se trababan con las frases presa del pánico.

En el ámbito de la enseñanza de idiomas, este fenómeno es bien conocido. Stephen Krashen lo denominó «filtro afectivo»; hapublicadomás de 300 artículos como investigador lingüístico. Si el filtro afectivo de un estudiante se activa porque siente vergüenza o cree que lo juzgan, su capacidad para aprender un idioma se desploma. Por el contrario, si el filtro disminuye y se siente tranquilo, sus habilidades lingüísticas se disparan.

Con el tiempo, me propuse reducir las inseguridades de mis alumnos ayudándoles a alcanzar objetivos pequeños, pero asequibles. Les contaba mis propias dificultades cuando aprendía un idioma nuevo. Cuando no tenían miedo y, en cambio, les entusiasmaba aprender, todo iba de maravilla. Pero si estaban aterrorizados, olvídalo. Se acabó la clase.

Avancemos hasta el presente, al extraño y a menudo aterrador mundo de la COVID-19. Casi siete meses después del inicio de esta crisis sin precedentes, intentamos orientarnos en un entorno que con frecuencia nos resulta desconocido e incómodo. Por no hablar de la incertidumbre total de los padres que se enfrentan a decisiones sobre la vuelta a clases. De hecho, una recienteinvestigaciónde mi empresa, Udemy, reveló que el 70% de los padres tienen dificultades para conciliar el trabajo y la vida familiar desde que llegó la COVID-19.

Los periodos de convulsión, como una pandemia, pueden tener un efecto corrosivo en los lugares de trabajoImage: Udemy

No sorprende que el miedo se haya infiltrado en todos los aspectos de nuestras vidas, incluidas nuestras carreras profesionales y la sensación de seguridad laboral.

Basándome en mi experiencia como docente, es precisamente en momentos difíciles como este cuando pido a los líderes empresariales que dejen a un lado el miedo. En cambio, este es el momento de estar abiertos a aprender nuevas habilidades. Es el momento de encontrar otras formas de hacer las cosas. Si estamos llenos de temor, no podemos aprender.

Por decirlo sin rodeos, una cultura impregnada de miedo augura el desastre para una empresa. Sé que muchos piensan en Franklin D. Roosevelt cuando se habla de citas sobre el miedo, pero yo me inspiro en Frank Herbert y su clásico de ciencia ficción,Dune«El miedo mata la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la obliteración total». De acuerdo, no es la típica cita optimista de autoayuda. Pero en la sombría reflexión de Herbert hay inspiración: nos invita a dejar de lado el miedo y dar paso a las cualidades que definen el valor: la curiosidad, la apertura y la agilidad.

Para comprender mejor el papel del miedo en las empresas, Google se propuso descubrir los ingredientes clave de los equipos exitosos. El estudio,Proyecto Aristóteles, se llevó a cabo a lo largo de varios años y contó con miles de participantes. El principal rasgo que identificaron en los equipos de alto rendimiento fue la seguridad psicológica. El informe señala: «En un equipo con un alto nivel de seguridad psicológica, sus integrantes se sienten seguros al correr riesgos con sus compañeros. Confían en que nadie del equipo avergonzará ni castigará a otra persona por admitir un error, hacer una pregunta u ofrecer una idea nueva».

También destaco la amplia sabiduría de Carol Dweck, investigadora de Stanford y autora cuyo trabajo gira en torno a la mentalidad de crecimiento. Según Dweck, con una mentalidad de crecimiento «nos enfrentamos a los desafíos en lugar de paralizarnos por el miedo». Unestudiode Dweck reveló que los estudiantes de secundaria que mostraban características de una mentalidad de crecimiento obtenían mejores notas en matemáticas que quienes tenían una mentalidad fija.

Al igual que mis alumnos, que tenían pocas posibilidades de triunfar porque temían fracasar (atrapados en una mentalidad fija), el camino hacia un éxito verdadero y duradero consiste en estar abiertos a aprender a hacerlo mejor, tanto si se acierta a la primera como a la décima.

En una cultura corporativa donde el mensaje es que todos deben ser perfectos, esa mentalidad fija de «perfección o nada» puede acabar hundiendo a una organización. Unestudiode Towers Watson incluso reveló que el 51% de los empleados que experimentaban mucho estrés o miedo en el trabajo estaban muy desvinculados.

Inspirándome en el modelo de Dweck y los hallazgos de Google, pido a los líderes empresariales que atraviesen el miedo (porque todos lo sentimos). Sí, incluso ahora, hay que estar dispuestos a correr riesgos y fracasar en público. Compartan sus fracasos y lo que han aprendido. Promuevan una mentalidad de crecimiento en cada empleado. Como un buen estudiante con ganas de mejorar, sean transparentes sobre lo que no saben y estén dispuestos a hacer preguntas.

Cuando el pánico por la pandemia y la convulsión económica se apoderen de ustedes y empiecen a hiperventilar, aquí tienen un consejo duradero de Dweck. Literalmente es una palabra, pero poderosa y capaz de cambiar las reglas del juego: «Todavía».

«Todavía» es una palabra indulgente. «Todavía» permite semanas y meses de aprendizaje mientras descubres cómo adaptarte y crecer en un entorno nuevo. «Todavía» es un gesto empático que reconoce que, aunque nunca hayas trabajado durante una pandemia (como tampoco lo han hecho millones de personas), estás a la altura del desafío. Sea cual sea el idioma, «todavía» tranquiliza a cualquier persona que nunca deja de aprender.

Así que, clase, repitan conmigo: «Todavía no sé cómo hacer esto…»

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