Cinco habilidades que necesitan los funcionarios públicos en la Cuarta Revolución Industrial

A man looks at his mobile phone in Shoreditch, London, Britain October 5, 2016. REUTERS/Stefan Wermuth SEARCH "WERMUTH PHONES" FOR THIS STORY. SEARCH "THE WIDER IMAGE" FOR ALL STORIES - RTSU6NZ
'The public tests and experiences new technologies before their social and environmental impacts are fully known'Image: REUTERS/Stefan Wermuth
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La Cuarta Revolución Industrial traerá cambios y oportunidades enormes a nuestra forma de trabajar, divertirnos y establecer relaciones. En los análisis sobre cómo se difunden las nuevas tecnologías, a menudo se pasa por alto a los miles de funcionarios públicos —como quienes elaboran políticas gubernamentales, los organismos reguladores y los inspectores de salud y seguridad— que constituyen un vínculo clave entre la tecnología y el público.

La velocidad y la naturaleza en constante adaptación de los productos y servicios de la Cuarta Revolución Industrial —desde ropa y bienes de consumo fabricados con impresión 3D hasta intervenciones médicas basadas en nanotecnología e incluso armas— someterán a una gran presión a los sistemas regulatorios existentes. La incapacidad para controlar la difusión en la economía real y la presión de los plazos para responder a ella serán constantes.

Además, se está desmoronando la relación lineal entre las nuevas tecnologías y el público, que antes pasaba en gran medida por el sistema regulatorio antes de llegar a los consumidores. El público prueba y experimenta las nuevas tecnologías antes de que se conozcan plenamente sus efectos sociales y ambientales.

Adaptarse a estas nuevas realidades y aprovecharlas es fundamental tanto para la sostenibilidad de la Cuarta Revolución Industrial como para la relevancia de las instituciones públicas en nuestras ciudades y naciones. Cinco habilidades serán esenciales para que los funcionarios públicos participen eficazmente en la Cuarta Revolución Industrial:

1. Conocimientos técnicos

Se necesitan nuevos modelos para compartir información técnica, como las iniciativas de entornos de pruebas regulatorios, a fin de afrontar la Cuarta Revolución IndustrialImage: REUTERS/Fabrizio Bensch

En esencia, un regulador público es un experto a quien se ha confiado la responsabilidad pública de aplicar los mejores conocimientos disponibles para evaluar —y aceptar o rechazar— productos y servicios nuevos y adaptados. La experiencia técnica y su aplicación en beneficio del interés público constituyen la habilidad fundamental de un funcionario público.

Los funcionarios en ejercicio deben estar siempre aprendiendo, y hacen falta prácticas de contratación que incorporen nuevas habilidades técnicas a las instituciones públicas. El ritmo de renovación de los conocimientos técnicos en el gobierno debe igualar al del sector privado. Se podrían aplicar a otros sectores nuevos modelos para compartir información técnica, como el entorno de pruebas regulatorio para empresas de tecnología financiera de la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido para estrechar los ciclos de retroalimentación entre reguladores e innovadores.

2. Datos de alta calidad

La experiencia debe combinarse con datos. A medida que la Cuarta Revolución Industrial combina de nuevas maneras lo cibernético y lo físico, los propios ciudadanos se convierten en fuentes de datos. La cantidad de datos generados en la Cuarta Revolución Industrial es exponencialmente mayor que cualquier cantidad generada anteriormente. Los gobiernos deben contar con una gran capacidad de cómputo y capacidades de análisis de macrodatos, al igual que el sector privado.

Los funcionarios públicos también deben preguntarse qué datos faltan y garantizar un sistema de innovación inclusivo. Por ejemplo, a medida que los robots sustituyen a los trabajadores de cuidados, las experiencias de las personas mayores deben formar parte de la información evaluada para conceder autorizaciones regulatorias. Las habilidades de análisis de datos para evaluar su calidad y sesgos —incluso sus omisiones— son especializadas y esenciales para las instituciones públicas en la Cuarta Revolución Industrial.

3. Colaboración con el público

La participación de la ciudadanía y de las partes interesadas en la elaboración de leyes y regulaciones es una característica clave de una gobernanza eficaz. A pesar de su importancia tanto para la confianza como para la calidad, la participación de las partes interesadas en las leyes primarias y las regulaciones subordinadas sigue presentando una variabilidad sorprendente.

Imaginemos ahora un mundo en el que servicios —como el transporte compartido y el trabajo por encargo— están disponibles bajo demanda y avanzan más rápido de lo que pueden seguirles el ritmo los gobiernos municipales y nacionales. Aprovechar la información y los comentarios del público en tiempo real se vuelve fundamental, al igual que la transparencia sobre lo que el gobierno sabe y desconoce acerca de un proveedor de servicios.

Crear interfaces y canales eficaces con los funcionarios públicos para recibir aportaciones ciudadanas, alertas tempranas, datos y colaboración es esencial para la sostenibilidad de la Cuarta Revolución Industrial. En Toronto, por ejemplo, el MaRS Solution Lab está experimentando con nuevos modelos de colaboración para impulsar adaptaciones regulatorias en la economía colaborativa, reuniendo a gobiernos, empresas y ciudadanos.

4. Redes globales entre sectores

La Cuarta Revolución Industrial es fruto de colaboraciones globales entre diversos campos y empresas. Del mismo modo, la supervisión y las reglas para la Cuarta Revolución Industrial serán fruto de la colaboración entre funcionarios, empresas y público, con el fin de recopilar información, compartir buenas prácticas y evitar efectos perjudiciales. Los antiguos modelos de aislamiento deben dar paso a redes transparentes y bien pensadas. El mundo académico tiene un papel fundamental en estas redes, al igual que las organizaciones externas con conocimientos profundos sobre una tecnología determinada.

5. Una mentalidad abierta y un entorno de trabajo ágil

En esencia, los funcionarios públicos deben mantener una curiosidad constante y, al mismo tiempo, tener claro el papel del gobierno en la definición de normas y la garantía de la seguridad pública. Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, ha instado a los gobiernos a adoptar una gobernanza ágil, que incluya la mejora continua de los procesos regulatorios.

Crear una gobernanza ágil requiere líderes guiados por una misión y centrados también en los resultados. Asimismo, exige una cultura organizativa adaptable. La independencia de los inspectores de seguridad frente a la injerencia empresarial y política sigue siendo esencial. Deben establecerse reglas adecuadas de divulgación y normas éticas organizativas. Se necesitan los conocimientos de especialistas en ciencias organizativas y del comportamiento para garantizar que las reglas y los procedimientos no queden obsoletos ni ahoguen las redes y la experimentación regulatoria.

En resumen

Algunos sostendrán que los gobiernos y, en particular, los funcionarios públicos son cada vez menos relevantes en un mundo digital, y aún menos relevantes en el complejo entorno de la Internet de las cosas y los modelos empresariales basados en inteligencia artificial. En ese mundo, las máquinas perfeccionarán el conocimiento o, de no hacerlo, la capacidad de la humanidad para controlar la tecnología se habrá erosionado tanto que ninguna institución podrá hacerle frente.

Esta visión del mundo pasa por alto dos factores clave: el deseo de las instituciones públicas de equilibrar el poder de la tecnología y las empresas mediante reglas, códigos y normas que garanticen la seguridad, la inclusión y el respeto; y la capacidad de los propios gobiernos para adaptarse y cambiar. El Estado no es estático. En esencia, la regulación se basa en la confianza. Mantener la confianza pública y la seguridad es fundamental para una buena gobernanza y la cohesión social. A todos nos interesa que los funcionarios públicos y las instituciones que dirigen se adapten y prosperen en la Cuarta Revolución Industrial.

Este artículo se ha escrito a título personal y no refleja las opiniones del Gobierno de Canadá.

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