Hace poco leí una interesante estadística de Price Waterhouse Cooper que indicaba que casi el 60 % de los empleados encuestados querría recibir comentarios de sus jefes a diario o semanalmente. Más interesante aún: entre los empleados menores de 30 años, el deseo de recibir comentarios periódicos ascendía al 72 %.
Tras casi 20 años como director ejecutivo y después de haber dirigido a trabajadores millennials durante buena parte de ese tiempo, estoy de acuerdo con estos resultados. Sin embargo, desde hace mucho me preocupa que tan pocos empleados, millennials o no, sepan cómo pedir comentarios de manera eficaz y luego utilizarlos de forma constructiva para mejorar su desempeño.
El éxito de la trayectoria profesional depende de recibir comentarios constructivos con frecuencia a lo largo del camino. Te ayudarán a cumplir las expectativas y a evitar malentendidos que hacen perder el tiempo a todos y ponen en riesgo tus perspectivas de crecimiento.
He observado que los empleados que piden comentarios eficazmente a la dirección y aplican esas críticas con criterio inevitablemente acaban destacando en sus campos. Por eso, basándome en mi experiencia dirigiendo a algunos de los talentos más prometedores del marketing digital, estas son mis pautas para obtener y aprovechar los comentarios que abrirán el camino hacia un futuro brillante y productivo.
1. Pide comentarios en el momento y el lugar adecuados
Estoy totalmente a favor de dar a los empleados comentarios sinceros sobre su desempeño, pero no puedo creer los momentos y lugares absurdos en que me los han pedido. Me los han pedido mientras hacía cola para almorzar en la tienda de delicatessen del barrio, durante las fiestas de fin de año de la empresa, en mi escritorio después de una llamada de ventas que no había salido muy bien e incluso mientras me lavaba las manos en el baño.
La mejor manera de pedir comentarios a tu gerente es acordar un momento con esa persona y asegurarte de que sepa que ese será el tema de la reunión. Escríbele por correo electrónico. Explica que quieres asegurarte de cumplir las expectativas y encontrar maneras de mejorar tu desempeño laboral. Pide una cita de 15 minutos para hablarlo.
Hagas lo que hagas, no le preguntes impulsivamente a tu jefe solo porque te lo encuentras en un lugar público. No interrumpas su jornada. No lo pongas en un aprieto delante de otras personas. Acuerda una reunión con antelación. Y si no responde a tu primer correo (créeme, los jefes reciben MUCHOS correos y es fácil que algunos asuntos se les pasen por alto), envíale otro unos días después para asegurarte de que recibió tu solicitud.
2. Lleva una agenda concreta y documenta los comentarios
Cuando llegue el momento de la sesión de comentarios que acordaste, limita la conversación a tres o cuatro áreas concretas. Pueden ser críticas sobre tus competencias básicas, tu desempeño en proyectos recientes u otras oportunidades para aplicar o ampliar tus habilidades. La idea es mantener las cosas sencillas. Formula preguntas claras y concretas sobre tu desempeño, no vagas y generales. Al mismo tiempo, no bombardees a tu jefe con una lista de 20 puntos. Sería agotador. Céntrate en las áreas sobre las que más te interesa conocer la opinión de tu gerente.
Asegúrate de tomar notas durante la reunión. Dedícate a escuchar y concéntrate en transcribir con precisión los comentarios de tu gerente. Poco después de la reunión, mientras la conversación aún está fresca, envíale un correo de seguimiento. Toma la iniciativa. Resume las medidas que vas a adoptar para mejorar tu desempeño. Sé conciso. Y mantén el mensaje estrictamente entre tú y tu gerente: no copies a Recursos Humanos ni al jefe de tu jefe, salvo que tu gerente te lo indique expresamente.
3. Pon en práctica los comentarios
Demasiadas veces recuerdo haber tenido sesiones realmente positivas y constructivas para comentar el desempeño de un empleado, reuniones que había solicitado esa misma persona, y luego no volver a saber de ella. Es como si recibiera los comentarios, pero no tuviera ni idea de cómo aplicarlos a su situación laboral. Por eso es fundamental fijar un plazo para empezar a hacer un seguimiento de tu progreso.
Fíjate un objetivo. Puede ser en 30 días, para el final del trimestre o al concluir una iniciativa empresarial. Lo que sea, pero asegúrate de establecer un plazo. Aplica deliberadamente las áreas de mejora identificadas durante la sesión de comentarios y anota qué te funcionó y qué no. Luego, una vez transcurrido el plazo que te fijaste, envíale a tu jefe un correo en el que describas tu progreso. Incluye ejemplos concretos de ocasiones en que pusiste a prueba tus habilidades o incorporaste de otro modo al proceso de trabajo las mejoras que habían comentado, y señala los resultados.
La sesión de comentarios no es un objetivo en sí misma. Debes demostrarle a tu jefe (y a ti mismo) que eres capaz de aplicar los cambios recomendados a tu comportamiento en el trabajo y que esos cambios contribuyen positivamente a la empresa en su conjunto.
4. Haz de los comentarios un proceso continuo
En última instancia, tu objetivo debería ser que los comentarios formen parte de un proceso continuo. En mi empresa hemos prescindido del modelo habitual de evaluaciones cada 6 meses que siguen muchas compañías. Esas evaluaciones pueden intimidar y no se hacen con la frecuencia suficiente para detectar malos hábitos antes de que se arraiguen. En cambio, hacemos que dar comentarios sea un proceso flexible que puede tener lugar en cualquier momento: al terminar un proyecto o una semana. Una parte importante de nuestra cultura laboral consiste en darnos comentarios al instante, ya sean elogios o críticas constructivas.
Así que, tanto si tu empresa tiene períodos formales de evaluación como si no los tiene, haz que pedir comentarios sea una prioridad, no solo a tus gerentes, sino también a tus compañeros, clientes y proveedores. Conviértelo en un proceso habitual y mejora continuamente tu desempeño basándote en las críticas constructivas que recibas.


