8 maneras de aprovechar el poder de una comunidad

People make hearts with their fingers during a ceremony outside the Bourse, commemorating the first anniversary of the bomb attacks in Brussels metro and the Belgian international airport of Zaventem, in Brussels, Belgium, March 22, 2017.
Image: REUTERS/Yves Herman
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¿Cuál es la clave de la felicidad? Esta es una pregunta que la gente se ha planteado durante miles de años. Pero no tiene por qué ser una pregunta esotérica y filosófica. Diversos estudios de la Universidad de Harvard, la London School of Economics y otras investigaciones han identificado sistemáticamente la raíz de la felicidad: tener vínculos sociales sólidos y relaciones significativas. Formar parte de comunidades fuertes es una manera eficaz de construir esas relaciones con mayor rapidez y a una escala más amplia. Pertenecer a una comunidad ofrece de inmediato cierto grado de conexión social, que puede desarrollarse con el tiempo y ayudar a las personas a entablar relaciones significativas más rápidamente.

Como responsable de comunidades en el Foro Económico Mundial, he trabajado con comunidades de jóvenes líderes con orientación social en Asia Oriental, Oriente Medio, Asia Meridional y África. A pesar de las diferencias culturales, el valor de contar con comunidades fuertes es universal. Las comunidades más sólidas brindan apoyo emocional, acceso a los recursos y las redes de otros miembros, intercambio de conocimientos y competencias que favorece el desarrollo personal y profesional, amistades que aportan alegría a la vida y la posibilidad de colaborar con otras personas para generar un mayor impacto en el mundo.

He reflexionado mucho sobre cómo los responsables y líderes de comunidades pueden construir y crear comunidades más sólidas, y he identificado varios enfoques clave para lograrlo:

1. Lograr el compromiso con valores comunes y un propósito compartido: Las buenas comunidades comparten un propósito común. Ya se trate de algo serio, como abordar un problema mundial, o de algo más ligero, como hacer ejercicio para mejorar la forma física, las comunidades sólidas existen cuando sus miembros comparten un objetivo o una meta que quieren alcanzar juntos. Además, sus miembros comparten valores. Es necesario expresar los valores y lograr que se comprendan ampliamente; también hay que reforzarlos e incorporarlos a la cultura por diversos medios. Los valores y el propósito pueden forjarse mediante la cocreación, inspirando a las personas a aceptarlos o estableciendo procesos adecuados de contratación y selección para incorporar a nuevos miembros a una comunidad en función de su afinidad con los valores y el propósito ya expresados.

2. Crear rituales: Una técnica para incorporar valores y construir una cultura consiste en compartir rituales que ayuden a reforzarlos. Cuando era niño en Estados Unidos, recitábamos cada mañana en la escuela el Juramento de Lealtad para inculcar un sentimiento de patriotismo y orgullo por nuestro país. En la religión islámica, los fieles rezan cinco veces al día. Tanto si los rituales consisten en palabras como en acciones, crean una práctica en la que participan juntos todos los miembros de la comunidad y refuerzan ciertos mensajes o ideales que reflejan los valores o la cultura de la comunidad en su conjunto.

3. Utilizar relatos para reforzar la cultura: Una de las maneras más eficaces de incorporar la cultura a una comunidad es mediante relatos. Al celebrar ejemplos de cómo otras personas encarnan los valores, comportamientos y atributos que se intenta cultivar, se ofrece una muestra más concreta de cómo las palabras grandilocuentes o abstractas se manifiestan en acciones reconocibles. Los relatos también son más poderosos cuando los miembros de la comunidad cuentan historias sobre los demás, en lugar de sobre sí mismos, para reforzar el carácter colectivo del grupo.

4. Fomentar la conexión: En las buenas comunidades, las personas conocen a muchos otros integrantes del grupo. La conexión implica conocer a los demás, saber en qué trabajan, qué les interesa y qué se les da bien. En las comunidades con mayores niveles de conexión, los miembros están mejor preparados para aportarse valor mutuamente y generar más colaboración con diversos fines.

5. Facilitar la creación de confianza: No basta con que los miembros de una comunidad se conozcan. También tienen que confiar unos en otros. Sin confianza, nunca se aprovechará el conocimiento de las oportunidades de colaboración y apoyo mutuo.

6. Maximizar las interacciones: Además de la confianza y la conexión, también es crucial la frecuencia de las interacciones entre los miembros de una comunidad. Un contacto más frecuente aumenta la probabilidad de que descubran maneras de aportarse valor mutuamente. Los responsables de comunidades disponen de diversas herramientas para diseñar interacciones más eficaces, orientadas a los resultados deseados, especialmente mediante el uso de macrodatos. También es posible facilitar las interacciones a través de diversas plataformas, con distintos tipos y niveles de participación presencial y digital.

7. Fomentar la identidad mediante una marca: Las marcas ofrecen a las personas un símbolo o nombre común que las une y sirve de vehículo para una identidad compartida. Pueden adoptar la forma de símbolos, como las banderas nacionales o los logotipos corporativos. También pueden ser nombres, como los de las unidades militares o las universidades de origen. Las marcas también pueden expresarse mediante canciones y música. Luchas nacionales como el Movimiento por los Derechos Civiles de Estados Unidos o la lucha contra el apartheid en Sudáfrica contaron con canciones como «We Shall Overcome» y «Nkosi Sikeleli Africa», que se convirtieron en emblemas de una comunidad más amplia de luchadores por la libertad y activistas y contribuyeron a inspirarlos hacia un propósito común, del mismo modo que los ejércitos reúnen a sus tropas en torno a sus banderas nacionales.

8. Crear y fomentar experiencias compartidas: Las experiencias compartidas son una manera eficaz de crear vínculos entre personas muy distintas. A menudo, las experiencias más difíciles o desafiantes de superar son las que más unen a las personas. Pensemos en un equipo deportivo que gana un partido difícil o en un grupo de apoyo para personas que se recuperan de una adicción. Superar algo junto con otras personas acelera el desarrollo de la camaradería y la confianza. Sin embargo, las experiencias compartidas no tienen por qué consistir únicamente en superar dificultades. Las investigaciones muestran que los seres humanos buscan similitudes con otras personas para forjar relaciones. Experiencias tan sencillas como haber visto juntos la misma película o haber vivido en el mismo país permiten reconocer algo en común y dar pie a nuevas conversaciones.

En resumen, construir una comunidad puede parecer un concepto poco concreto y abstracto, pero, en esencia, los líderes disponen de diversas herramientas y técnicas prácticas para construir y fortalecer las comunidades que gestionan. Ya estén compuestas por empleados de una oficina, habitantes de una ciudad, deportistas de un equipo o miembros de un club social, construir comunidades sólidas es la base para alcanzar con éxito los objetivos de cualquier comunidad. Cuando las personas mantienen relaciones profundas y significativas con otros integrantes de sus comunidades, mejora su estado emocional y su felicidad general; esto, a su vez, las coloca en mejores condiciones para colaborar con otros miembros y apoyarlos, y lograr así más de lo que cualquiera podría alcanzar por sí solo.

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