La primera vez que el presidente John F. Kennedy visitó la sede de la NASA, se encontró con un conserje que fregaba el suelo. El presidente Kennedy le preguntó qué estaba haciendo.
«Estoy ayudando a llevar a un hombre a la Luna», respondió el conserje.
Aunque la anécdota sin duda habla bien del liderazgo de la NASA, ofrece un ejemplo aún mejor del papel de quienes siguen a sus líderes. Los líderes deben ser capaces de encender la llama. Pero sus seguidores la mantienen viva.
Todos tenemos experiencia en liderazgo
A lo largo de la vida, experimentamos muchos tipos de jerarquía. Desde nuestras primeras experiencias en la familia hasta la etapa preescolar, la escuela, las amistades y los equipos deportivos, las vivencias tempranas nos preparan para la edad adulta y sus diversas estructuras jerárquicas. En ellas nos encontramos con distintos tipos de liderazgo formal e informal. Sean buenas o malas, nuestras experiencias nos enseñan lecciones valiosas.
Nuestra experiencia más duradera de liderazgo no se da en el entorno profesional, sino en nuestra vida social. Allí tienen lugar intercambios de liderazgo informales, pero aun así poderosos y, a veces, difíciles. Algunos ejemplos son las estructuras familiares, los círculos de amistades e incluso la dinámica entre una mascota y su dueño. En muchos casos, los papeles de líder y seguidor se alternan con el tiempo.
El liderazgo es un intercambio constante entre quien lidera y quien le sigue. Es tanto verbal como no verbal. La solidez de la relación depende de la capacidad de cada parte para apoyar a la otra. Ser un buen líder implica conocer las propias fortalezas y debilidades. También exige saber escuchar y seguir a un subordinado cuando su experiencia particular le permita asumir temporalmente un papel de liderazgo.
Un nuevo líder debe conectar tanto con quienes están por encima como con quienes están por debajo de él. Debe encajar en una compleja estructura de liderazgo formal e informal y, al mismo tiempo, desempeñarse en su propio ámbito.
Los siguientes gráficos ofrecen una visión general de los atributos de liderazgo que tanto seguidores como líderes consideran más importantes.
Los seguidores esperan que los líderes sean personas ejemplares, con carisma, empatía y habilidades sociales.
Los líderes dicen que liderar implica dar indicaciones claras, aspirar al éxito y desarrollar y motivar a un equipo.
El líder ideal debería cumplir las expectativas tanto de sus seguidores como de otros líderes. Crear un perfil que permita atraer a esas personas es una tarea doble.
Primero, ¿cómo podemos evaluar a los líderes con experiencia según estos criterios? Segundo, ¿cómo podemos identificar a quienes tienen un gran potencial de liderazgo, pero que, por una razón u otra, nunca lo han desarrollado? En todas las organizaciones puede haber personas con excelentes dotes de liderazgo que nunca se han considerado líderes o que nunca han tenido la oportunidad de desarrollar su potencial. ¡Hay que encontrarlas!
¿Qué hay que buscar?
El éxito como líder depende de la combinación eficaz de cinco factores:
Carácter
El carácter es un ingrediente clave para crear una sinergia positiva y duradera entre un líder y su equipo. La sinergia positiva es la capacidad de aprovechar al máximo las fortalezas y habilidades del equipo y generar un potente esfuerzo conjunto en una dirección común. El carácter del líder debe reunir todas las habilidades interpersonales que hacen posible la dinámica emocional del intercambio de liderazgo.
En la figura anterior, los seguidores expresaron claramente qué atributos debería tener un líder ideal. Entre ellos figuran la integridad, la empatía, las habilidades de comunicación, la humildad, la autenticidad, la fortaleza y la determinación.
Creo que el atributo más importante de un líder es la capacidad de escuchar, comprender y percibir las necesidades, los temores y las expectativas de cada integrante del equipo. Sin esto, no hay confianza mutua y es imposible unir al equipo para alcanzar el éxito.
Es más probable que la gente siga a un líder con una poderosa combinación de empatía, inteligencia emocional y valores sólidos que a un genio intelectual incapaz de encontrar un lenguaje común con su equipo.
Potencial
En cuanto al potencial, la creatividadde un líder y su disposición a explorar territorios desconocidos son fundamentales. Un líder busca una respuesta sin que nadie se lo pida. Identifica la pregunta adecuada y elige el camino que debe seguir su equipo para encontrar la respuesta.
La creatividad es un estado mental. Depende en gran medida de la capacidad de automotivarse. Es la columna vertebral de un liderazgo proactivo y orientado a encontrar soluciones. Un líder nato está lleno de ideas, sugerencias y soluciones.
Para encontrar las preguntas adecuadas, un líder necesita conocimientos sobre el tema, que le permitan abordar los aspectos desconocidos de un problema concreto. También necesita experiencia para liderar el proceso,y así permitir que su equipo participe en la solución, en vez de sentirse abrumado por el problema. La experiencia es indispensable para un buen líder, pero solo respaldará y potenciará su liderazgo si se combina con otros atributos.
El factor que multiplica el poder de la creatividad es el pensamiento lógico. No sirve de nada tener grandes visiones e ideas si son demasiado abstractas para llevarlas a la práctica. El pensamiento lógico da coherencia y estructura a las ideas para que el equipo pueda comprenderlas y hacerlas suyas. Simplifica los conceptos todo lo posible, facilita su comprensión y permite mantener una visión de conjunto.
Actitud
Un líder debe estar preparado, dispuesto y ser capaz de salir de su zona de confort. Debe estar preparado para afrontar nuevos retos; ser capaz de automotivarsesin estímulos externos; estar dispuesto a autoevaluarse; y permitir que otros cuestionen sus enfoques.
Un líder practica la autodisciplina. Afronta todo lo que hace con una actitud positiva y resolutiva.
«Si quieres cambiar el mundo, empieza por hacerte la cama», dijo el almirante William H. McRaven (USN), excomandante del Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, durante el discurso de graduación de 2014 en la Universidad de Texas en Austin.
El día de un líder empieza temprano por la mañana, con pequeñas acciones como hacer su propia cama o salir a correr pese al mal tiempo. Empieza con logros sencillos y fáciles. Por separado, esas acciones pueden parecer irrelevantes. Pero, cuando se realizan con constancia, revelan claramente cómo es esa persona.
La creatividad y la autodisciplina no son incompatibles. La autodisciplina consiste en organizar la rutina diaria sin perder tiempo pensando en cómo hacerlo. Ayuda a organizar el día, y organizar el día permite encontrar tiempo para pensar y ser creativo.
Cosas sencillas como ser puntual y mantener un aspecto saludable, limpio y cuidado son señales de una actitud respetuosa y de respeto por uno mismo. Como seguidores, es más fácil respetar y seguir a alguien que se respeta a sí mismo.
Adaptabilidad al entorno
Para integrarse en una red de relaciones ya existente, hace falta sensibilidad. Asumir un papel de liderazgo en una organización implica entablar relaciones constructivas con superiores y subordinados.
En particular, en un entorno complejo que depende de procesos dinámicos y de respuesta rápida, la compatibilidad de los líderes recién nombrados con la identidad y el capital humano de la organización será decisiva. Los buenos modales, la amabilidad y el cuidado son atributos valiosos. Ayudan a evitar, contener o reducir posibles fricciones.
Pasión
La pasión aporta emoción al intercambio de liderazgo. Mostrar pasión multiplica el potencial del equipo, refuerza su actitud resolutiva y aumenta su resiliencia. La pasión es la poesía del liderazgo.
Así como un poeta escribe para llegar al corazón de las personas, un líder se dirige al corazón de sus subordinados. Al buscar a un gran líder, hay que encontrar a alguien capaz de hacerlo. Cualquier intercambio de liderazgo en el que participe esa persona dará resultados exponenciales.
Todas las organizaciones necesitan principios y valores de liderazgo
El liderazgo no es cosa de individuos. Una vez que se encuentra a un nuevo líder, dirigir la organización sigue siendo una responsabilidad compartida por toda la comunidad de líderes, así como entre líderes y seguidores. Cada líder comparte la responsabilidad de ejercer el liderazgo de forma coherente, en su respectivo nivel y de acuerdo con los valores y principios de la organización.
El éxito depende de cómo defina una organización sus principios fundamentales de liderazgo. Debe elegir líderes con un nivel adecuado de innovación y una personalidad independiente, pero que también puedan comprender y aplicar los principios de la organización. Cuando defines tus valores de liderazgo, todo parece posible.




