4 tipos de malos jefes y cómo lidiar con ellos

Businessmen cast shadows they stop to watch final day of fifth Ashes test between England and Australia in London. Businessmen cast shadows in the afternoon sun as they stop to watch the final day of the fifth Ashes test match between England and Australia on a giant outdoor TV screen in London's Canary Wharf financial district September 12, 2005. England won the Ashes for the first time since 1987 after the fifth and final test against Australia ended in a draw on Monday, giving the hosts a 2-1 victory in the series. REUTERS/Kevin Coombs - RTR10LJ6
Bad managers don't just exist in movies like "Horrible Bosses" and "Office Space."Image: REUTERS/Kevin Coombs
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La red Leadership Insiders es una comunidad en línea donde las personas más reflexivas e influyentes del mundo empresarial responden a preguntas de actualidad sobre carreras profesionales y liderazgo. La respuesta de hoy a la pregunta «¿Cómo se trabaja con un jefe incompetente?» la escribe Tom Gimbel, director ejecutivo de LaSalle Network.

Los malos gerentes no existen solo en películas como «Cómo acabar con tu jefe» y «Office Space». También hay versiones de la vida real de estos personajes en los lugares de trabajo actuales.

Mi empresa, LaSalle Network, realizó recientemente una encuesta a más de 1.000 personas, y el 84 % de quienes respondieron afirmó haber tenido un mal jefe. Por desgracia, parece que los malos gerentes pasan inadvertidos: el 55 % afirmó que no denunció al mal gerente ante la dirección. La mayoría de las veces, los empleados temen que, si alzan la voz, sufrirán graves represalias o serán despedidos. Evitan la confrontación y, o bien cambian de empresa, o bien aguantan la situación.

Si te gustan tu empresa, tu trabajo y tu equipo, aquí tienes una guía para trabajar con cuatro tipos de gerentes difíciles:

El narcisista

A estos gerentes les importa más promocionarse que atender a su personal. Solo quieren oír lo maravillosos que son y rara vez piden comentarios sobre su desempeño, porque no creen ser nunca el problema. Se atribuyen todo el mérito de los logros y buscan culpables cuando las cosas salen mal.

La mejor manera de lidiar con ellos es hacer tu mejor trabajo y seguirles la corriente. Este jefe se atribuirá el mérito de muchas cosas en las que te esfuerzas mucho, pero con el tiempo los demás se darán cuenta de que no es quien hace el trabajo duro y notarán que tuviste la humildad de no apresurarte a atribuirte el mérito que te correspondía.

Para tener contentos a estos jefes, agradéceles constantemente su ayuda y sus consejos. Mantenlos al tanto de todas las comunicaciones que tengas con su jefe y con tus clientes. Si ascienden a tu jefe, lo más probable es que te lleve consigo, así que debes mantener una relación laboral positiva.

El ausente

Estos jefes dicen que les importa el desarrollo de sus empleados, pero nunca están disponibles para orientarlos ni apoyarlos. No dan comentarios frecuentes y rara vez están cerca para responder preguntas. No responden por teléfono y sus correos electrónicos son breves y esporádicos.

Tanto si el gerente está en el campo de golf como si viaja constantemente por reuniones, no te amargues ni caigas en la mentalidad de «ojos que no ven, corazón que no siente». Sigue trabajando duro y compénsalo comunicándote a menudo con tus equipos sobre el estado de los proyectos para que todo siga avanzando.

La falta de orientación puede ser frustrante, pero también es una oportunidad para sobresalir. Tienes autonomía para demostrar que puedes ejecutar decisiones bien meditadas sin supervisión excesiva. Apóyate en otros líderes de la organización para obtener información y apoyo. Así podrás demostrar tu valía ante la dirección y crear relaciones con personas ajenas a tu equipo inmediato.

El mejor amigo

Estos jefes quieren que sus empleados los quieran. Quieren participar en las conversaciones informales de la oficina y que los inviten a tomar algo después del trabajo. No es necesariamente una característica negativa, pero quizá tengas que hablar con franqueza y decirle a tu gerente que también quieres recibir comentarios directos y críticas constructivas que te ayuden a crecer. También puede que tengas que establecer límites.

Es más probable que los gerentes que hacen de mejores amigos defiendan a sus empleados, y a menudo les permiten asistir a reuniones ejecutivas y acompañarlos en visitas a clientes. Son oportunidades excelentes para aprender y crecer.

El acelerado

Estos gerentes siempre van de un lado a otro. Aunque quieren recibir novedades sobre un proyecto, solo tienen un minuto para escucharte. Te piden que hagas algo y luego olvidan que siquiera lo mencionaron. El resultado puede ser caótico.

Para lidiar con los que siempre van de un lado a otro, envía una breve actualización semanal o un resumen de los proyectos en los que estás trabajando. Así podrás aprovechar el poco tiempo que tienen juntos para hacer preguntas concretas, en vez de poner al gerente al día sobre el estado de distintos proyectos.

Por el lado positivo, al menos no te supervisan en exceso. Tener un jefe que prefiere una comunicación concisa también puede ser beneficioso, porque tendrás más tiempo para hacer las cosas. En un mundo de interacciones breves, es importante poder hablar con seguridad y concisión.

Por desgracia, siempre habrá malos jefes. Pero estos consejos pueden ayudarte a trabajar con ellos y seguir desarrollando tu carrera.

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