Cómo la «gestión ascendente» puede mejorar la relación entre jefes y empleados

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  • Mary Abbajay, presidenta de The Careerstone Group, explica por qué gestionar eficazmente a tu jefe es fundamental para el éxito laboral.

  • Esto implica adaptar la forma de interactuar con tu jefe según su estilo de trabajo y tipo de personalidad.

  • La pandemia ha impulsado el paso al trabajo virtual, por lo que acordar conjuntamente las estrategias de comunicación es más importante que nunca.

  • La amabilidad mutua también es importante, dadas las dificultades de la COVID-19.

La mayoría de las personas concibe la gestión como un proceso de arriba abajo, pero también «gestionas» a tu jefe, seas consciente de ello o no.

La forma de hacerlo puede ser fundamental para el éxito laboral, el crecimiento personal y el bienestar mental, afirmó Mary Abbajay, presidenta de la empresa de formación y consultoría The Careerstone Group, quien denomina al proceso «gestión ascendente».

Reuters conversó con Abbajay sobre cómo convertirse en expertos en gestión, sin importar en qué peldaño de la jerarquía corporativa te encuentres.

P: ¿Cómo defines la «gestión ascendente»?

R: Consiste en gestionar las relaciones con las personas que están por encima de ti en la jerarquía, para que todos puedan tener éxito. Nuestros jefes influyen mucho en la trayectoria de nuestra carrera. Si tenemos buenas relaciones con ellos, nos irán bien las cosas.

No necesariamente puedes cambiar a otras personas ni su comportamiento, pero sí puedes entender cómo funcionan. Nuestro poder reside en nuestra capacidad de adaptarnos y ser flexibles.

P: ¿Qué tipos de jefes hay?

R: Algunos jefes son introvertidos y prefieren estar a lo suyo. Eso no significa que no les importes; simplemente tienen otra forma de funcionar.

Otros pueden ser extrovertidos, estar siempre encima de ti y hablar las cosas hasta resolverlas.

También están los «impulsores», que quieren que las cosas avancen rápido; los «evaluadores», atentos a los detalles y empeñados en hacer las cosas bien; los «conciliadores», amables y reacios al conflicto; y los «dinamizadores», que aportan mucha pasión e ideas nuevas.

P: ¿Qué jefes son más difíciles de manejar?

R: Puedes tener un jefe que microgestiona, uno «fantasma» que nunca está, un adicto al trabajo o alguien muy impulsivo.

Puedes tener un jefe «gaviota» que aparece de repente y se lleva los proyectos, o un narcisista, o alguien que manipula la realidad para hacerte dudar de tu percepción.

Sea cual sea el tipo de jefe que tengas, es importante intentar averiguar qué impulsa su comportamiento.

P: Ser jefe es un trabajo complicado. ¿Por qué cuesta tanto hacerlo bien?

R: Tendemos a ascender a las personas por sus habilidades técnicas, no por su aptitud para gestionar a otras personas. Además, desde el principio no formamos adecuadamente a las personas para que se conviertan en buenos jefes.

A menudo, es la única manera de conseguir un aumento o un ascenso, así que muchas personas ni siquiera quieren ser jefes. Las probabilidades de ser un buen jefe por naturaleza son bastante bajas.

P: La idea de la «gestión ascendente» no consiste en hacerle la pelota al jefe, ¿verdad?

R: No se trata en absoluto de cambiar quién eres. Se trata simplemente de adaptar tu forma de interactuar con esa persona.

Así que, si tu jefe es introvertido y nunca se pone en contacto contigo, quizá tengas que tomar más la iniciativa para conseguir un espacio en su agenda. Todos queremos que nuestros jefes nos vean como personas individuales, y lo mismo ocurre a la inversa.

P: ¿Qué pasa si te encuentras en un entorno laboral realmente tóxico?

R: Mi consejo es que te marches si puedes. Las situaciones tóxicas te enferman emocional y físicamente. La recuperación puede llevar años. Procura contar con una buena red de apoyo, limita tu exposición a ese jefe tóxico y mantén un perfil bajo. Adopta una mentalidad de supervivencia hasta que puedas irte.

P: ¿Cómo ha afectado el entorno virtual actual a las relaciones entre jefes y empleados?

R: Hay un par de dificultades. La primera es que muchos jefes se resisten al trabajo virtual porque no confían en que la gente esté trabajando.

La segunda es que realmente no saben cómo gestionar a distancia. El cambio ha sido muy repentino, todos tenemos muchas prioridades que compiten entre sí y estamos intentando resolverlo juntos.

Tienes que hablar con tu jefe y acordar cómo funcionará la colaboración virtual: ¿Cómo prefieres comunicarte? ¿Con qué frecuencia quieres que me ponga en contacto contigo? ¿Cada cuánto necesitas actualizaciones sobre los proyectos?

Mantén el contacto con regularidad, no dejes de estar presente y no des por hecho que tu jefe sabe cuánto trabajo estás haciendo. Díselo.

P: ¿El estrés y el agotamiento provocados por la pandemia han cambiado de algún modo las relaciones en el trabajo?

R: Muchos clientes nos piden que impartamos talleres sobre gestión del estrés y atención plena. Parece que los jefes muestran mucha más empatía y quieren saber qué está pasando realmente en la vida de sus empleados.

Tú también deberías preguntarles cómo están. Cuando un empleado simplemente dice «¿Cómo estás?», un pequeño gesto de amabilidad como ese puede significar mucho.

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