La naturaleza del trabajo en la economía de los trabajos por encargo, en la que los trabajadores tienen que mantenerse por sí mismos y asumir los riesgos asociados al empleo, socava algunas de nuestras necesidades humanas fundamentales y puede generar mucho estrés mental.
Las personas suelen definir su valor para la sociedad, sus amistades y su familia a través de su trabajo. De hecho, cuando se les pregunta: «Si tuvieras dinero suficiente para vivir con la comodidad que deseas durante el resto de tu vida, ¿seguirías trabajando o dejarías de hacerlo?», los estudios concluyen sistemáticamente que la mayoría de las personas dice que seguiría trabajando.
Dado el papel tan importante que desempeña el trabajo en nuestras vidas, no sorprende que el estrés de la precariedad laboral pueda tener un impacto enorme.
No es raro que las personas se sientan inseguras respecto a su empleo en distintos momentos de su vida laboral. Esta inseguridad se debe a la preocupación por el futuro de su trabajo, por si continuará en el futuro, por la naturaleza del empleo o por una combinación de ambas cosas.
La inseguridad laboral está asociada con el agotamiento emocional, la depresión y la ansiedad, e incluso con las enfermedades cardíacas. Sin embargo, en la economía de los trabajos por encargo, esta clase de inseguridad forma parte del empleo.
Según la conocida jerarquía de las necesidades, es esencial satisfacer nuestras necesidades fisiológicas, de seguridad y protección. La sensación de seguridad puede provenir de tener un empleo, una vivienda y medios económicos suficientes. Una vez satisfechas estas necesidades, dirigimos nuestra motivación a los niveles restantes de la jerarquía: pertenencia, estima y, para algunas personas, autorrealización.
Para quienes trabajan en la economía de los trabajos por encargo, la motivación por satisfacer estas necesidades de seguridad y protección puede volverse comprensiblemente abrumadora. Pueden alejarse de familiares y amistades, tener dificultades con su estado de ánimo y dejar de disfrutar de las cosas que antes les daban placer (¿suena mucho a depresión? Así es).

El trabajo autónomo resulta más estresante para algunas personas
La falta de seguridad que conlleva este tipo de trabajo no supone un problema para todos estos trabajadores. Las distintas circunstancias de la vida hacen que lo que está en juego en el trabajo por encargo cambie con el tiempo.
Es importante distinguir entre quienes recurren a contratos por elección y quienes sienten que el trabajo por contrato es su única opción.
La edad también puede hacer que la experiencia de los trabajadores de la economía de los trabajos por encargo sea distinta. Preocuparse por cuánto dinero se puede aportar a la jubilación se siente muy diferente a los 20 que a los 50 años.
Del mismo modo, la experiencia del trabajo por encargo será distinta para quien decide conducir para Uber los fines de semana y ganar un poco de dinero extra además de su empleo fijo que para quien depende de conducir para Uber para pagar el alquiler.
Esto significa que, para algunas personas, es poco probable que la inseguridad del trabajo por encargo o por contrato afecte negativamente a su salud mental. Si haces trabajo por contrato porque así lo eliges o lo utilizas para complementar tu principal fuente de ingresos, es poco probable que la inseguridad de ese trabajo suponga un problema.
La personalidad de cada persona también puede influir. Si eres una persona arriesgada, puede que te sientas bastante cómoda ante la posibilidad de pasar largos periodos sin trabajo y que te convengan los contratos de corta duración. En cambio, es probable que alguien reacio al riesgo encuentre muy estresante la falta de seguridad, lo que puede dar lugar a consecuencias psicológicas negativas, como ansiedad y depresión.
A algunas personas se les da muy bien el trabajo autónomo. Las personas emprendedoras suelen ser ambiciosas y tener confianza en sí mismas, y pueden disfrutar iniciando y llevando a cabo una serie de proyectos distintos. El trabajo en la economía de los trabajos por encargo también puede resultar más fácil para quienes son más creativos o autónomos, y prefieren trabajar por contrato de manera independiente en vez de intentar encajar en una estructura organizativa.
Cómo afrontar el trabajo autónomo y por contrato
Si a quienes trabajan por cuenta propia les cuesta mantener una buena salud mental en la economía de los trabajos por encargo, pueden probar varias estrategias para afrontarlo.
Puede ser valioso recibir apoyo emocional y social de las personas que te rodean, en particular de quienes están en una situación similar. Claro que, si trabajas por cuenta propia, quizá no tengas una fuente de agua junto a la que reunirte para comentar cómo te ha ido.
Quienes trabajan por cuenta propia podrían plantearse buscar apoyo social de otros trabajadores en Internet. Tanto en Internet como en persona, compartir estrategias para afrontar los problemas laborales y gestionar el estrés puede marcar la diferencia.
Centrarse en los aspectos positivos de la situación (lo que se conoce como reevaluación positiva) también puede ser útil. Esto va más allá de pensar en positivo: significa replantear emocionalmente una situación de forma constructiva y realista. Por ejemplo, en vez de considerar el tiempo sin trabajo entre contratos como una oportunidad perdida, quienes trabajan por cuenta propia podrían verlo como una oportunidad para sentar las bases de su pequeño negocio y conseguir así una fuente de ingresos más estable.
Encontrar una persona mentora puede ser difícil en la economía de los trabajos por encargo, pero una buena persona mentora puede ayudarte a identificar qué necesitas hacer para sobrevivir y prosperar en el campo que has elegido. Su apoyo y orientación pueden ser inestimables para construir una carrera de éxito, y además pueden ayudarte a reducir la tensión psicológica.
Tradicionalmente, se consideraba que encontrar una buena correspondencia entre el empleo y el trabajador conducía al éxito laboral. Este principio sigue aplicándose en la economía de los trabajos por encargo.
Aunque la forma en que trabajamos está cambiando —y parece probable que siga cambiando en el futuro previsible—, para la persona adecuada en el momento oportuno de su vida, el trabajo por encargo puede ofrecer la oportunidad de adaptar sus habilidades de forma independiente a las demandas del mercado.


