¿Trabajas desde casa? He aquí por qué deberías empezar el día con un «desplazamiento virtual»

Commute virtual working office energize
Commuting is a good way to burn calories and transition to and from work.Image: Unsplash/Chewy
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  • Aunque a muchas personas les gustara la idea de no tener que desplazarse, el trayecto era una excelente forma de quemar calorías y hacer la transición para desconectar del trabajo.

  • Un nuevo estudio también ha descubierto que el 35% de los trabajadores de oficina de Estados Unidos ahora dedica el tiempo que antes empleaba en desplazarse a trabajar más.

  • Un desplazamiento virtual —dar un paseo antes del horario laboral— puede ser una forma eficaz de prepararse para el día que comienza.

Al principio, probablemente no echabas de menos los desplazamientos.

Los trabajadores de oficina a quienes se les pidió que trabajaran desde casa al comienzo de los confinamientos no tenían motivos para añorar las prisas frenéticas de cada mañana para ir al trabajo, el olor de los sándwiches de huevo frito y las axilas en un tren abarrotado, ni la competición por encontrar una plaza de aparcamiento decente.

Simplemente levantarte de la cama y sentarte ante el escritorio, o ni siquiera eso, también debería haber sido bueno para tu salud. Los estudios han relacionado los desplazamientos, en particular en coche, con una serie de efectos perjudiciales, como niveles más altos de azúcar en sangre y de presión arterial, dolor de espalda y problemas digestivos. Quienes tardan más en desplazarse son más propensos a sufrir ansiedad y depresión, también.

Pero a estas alturas, con más de seis meses de restricciones por la pandemia, es probable que la media de 4,3 horas a la semana que ahorrabas al no desplazarte se haya esfumado con una nueva rutina: has estado usando ese tiempo adicional para trabajar.

Ese es el caso del 35% de los trabajadores de oficina de Estados Unidos, según nuevos datos de una encuesta a más de 10.000 estadounidenses realizada por investigadores de VoxEu.org, un sitio web del Centre for Economic Policy Research.

Muchas personas están dedicando al trabajo principal el tiempo que antes empleaban en desplazarse. Image: Quartz

Esta compensación no te beneficia. Aunque desplazarse puede ser un fastidio, ese ritual que para muchas personas marca el inicio y el final de la jornada laboral también tiene auténticos beneficios psicológicos.

Las ventajas de desplazarse al trabajo

Mayor productividad. Hace tres años, un equipo de investigadores dirigido por Francesca Gino, profesora de Harvard Business School descubrió que las personas que aprovechan el tiempo de desplazamiento para pensar en sus planes para el día —algo que el equipo denominó «prospección»— eran más productivas al llegar a la oficina que quienes realizaban otras tareas mentales o buscaban distracciones.

Al observar en su estudio cómo planificar con antelación mejoraba la satisfacción laboral y los niveles de estrés, Gino recomendó hacer prospección —la palabra nunca llegó a arraigar— en ambos trayectos. Al final del día, sugirió empezar a pensar qué te gustaría cenar o qué planes tienes para la noche.

Más calorías quemadas. Como desplazarse en transporte público suele implicar caminar entre transbordos y destinos, puede ayudarte a quemar más calorías todos los días laborables, sin hacer ejercicio de forma deliberada. Esto es aún más cierto para quienes van caminando o en bicicleta al trabajo.

Más contacto social. Cuando tu trayecto incluye charlar un poco en la cafetería o intercambiar bromas amistosas con el conductor del autobús, esos breves intercambios y sonrisas correspondidas pueden hacerte sentir un poco más feliz. Si trabajar desde casa se ha vuelto solitario, quizá eches de menos esos encuentros breves, pero reconfortantes, con otras personas.

Un momento para hacer la transición. Hagas lo que hagas durante el trayecto, esa pausa te da la oportunidad de pasar sin sobresaltos de una parte del día a otra. Puedes cambiar de papel y convertirte en una versión ligeramente distinta de ti, adoptar el estado mental adecuado para trabajar o, más tarde, para estar con amigos y familiares, y establecer una barrera mental entre tu vida laboral y tu vida en casa, como dijo Phoebe Gavin, directora de crecimiento de Quartz y también asesora de vida, durante un reciente taller de Quartz at Work from Home.

Una pausa para dejar de estar «disponible». Por otra parte, el trayecto, sobre todo en las grandes ciudades, también te da la oportunidad de escapar de todos los papeles y expectativas, si así lo eliges. Es una invitación a ser simplemente otra persona viajera —ni empleado, ni gerente ni ejecutivo, ni padre o madre, compañero de piso o cónyuge— aunque solo sea por unos minutos. En las ciudades más grandes, incluso puedes llorar en el metro y nadie te molestará ni sabrá por qué.

Una oportunidad para soñar despierto. «En este breve trayecto del trabajo a casa, se sumen en una especie de sueño narcótico, ahora que están libres del escritorio y sienten el aire fresco en la mejilla», escribió la autora Virginia Woolf sobre quienes viajaban en tren por Londres, en «Street Haunting», un ensayo publicado en 1927. «Se ponen esas ropas alegres que deben colgar y dejar bajo llave durante el resto del día, y son grandes jugadores de críquet, famosas actrices, soldados que han salvado a su país en la hora de la necesidad», continuó. En efecto, tener poco que hacer durante el trayecto libera la mente para divagar y dejar atrás lo cotidiano.

El «efecto de incubación». Y si durante el trayecto te pierdes en otro mundo, quizá al salir de él encuentres la solución a un problema que no intentabas resolver conscientemente. Los investigadores atribuyen estos avances creativos al bien documentado efecto de incubación, por el que mecanismos inconscientes desbloquean conexiones que no eran evidentes para el pensamiento dirigido.

Cómo sustituir el desplazamiento al trabajo

En buena parte del mundo, los trabajadores de oficina no tendrán que hacer el trayecto habitual durante algún tiempo, pese a todo lo que se habla de la reapertura. En San Francisco, para abordar el cambio climático, la Metropolitan Transportation Commission acaba de aprobar una obligación que exigiría que las empresas con oficinas tuvieran al 60% de sus empleados trabajando a distancia para 2050, con el fin de aprovechar el impulso del cambio actual. En Japón, Honda está poniendo en marcha una asignación para trabajar desde casa que ayudará a sus empleados a pagar la electricidad y el equipo adicionales que necesitan para seguir siendo productivos sin acudir al lugar de trabajo. Y, debido a un nuevo repunte de casos de COVID-19, el Reino Unido ha tenido que dar marcha atrás en una campaña gubernamental que animaba a los trabajadores de oficina a volver a sus escritorios.

Dada la probabilidad de que no tengas que desplazarte durante meses, si es que vuelves a hacerlo, es hora de reorganizar tu rutina diaria y restablecer sus pausas, y de dejar de arriesgarte al agotamiento trabajando durante el tiempo de tu «trayecto», si eso se había convertido en una costumbre. Es hora de crear nuevas tradiciones. Como escribieron Gino, de Harvard Business School, y su equipo en un ensayo sobre los desplazamientos anterior a la COVID-19: «Se ha demostrado que los rituales producen todo tipo de beneficios, incluso para quienes no creen en su valor o sus efectos: reducen nuestra ansiedad antes de realizar tareas de alto riesgo, aumentan el disfrute de la actividad que tenemos entre manos e incluso nos ayudan a recuperarnos más rápido cuando sufrimos un fracaso o una pérdida».

¿Cómo podría ser tu nuevo ritual?

Quizá empieces a dar paseos, salir en bicicleta o conducir sin rumbo fijo, como Alex Daly, consultor de comunicaciones de Nueva York, para despejarte. Un trayecto a crol quizá sea sumamente raro en circunstancias normales, pero más fácil de realizar como «desplazamiento».

Tu teléfono o portátil pueden ofrecer algunas soluciones. Por ejemplo, Microsoft está añadiendo un desplazamiento virtual a su producto de teleconferencias Teams: se podría invitar a los empleados que lo usen a hacer una lista de tareas pendientes, valorar cómo les ha ido el día o participar en una meditación guiada de Headspace, una de las muchas aplicaciones de este tipo que han gozado de una popularidad repentina durante la pandemia. «Nadie pensaba que le gustara desplazarse al trabajo, pero es uno de esos momentos en los que desconectas, y esas transiciones importan», dijo Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, en una reciente entrevista en línea con Financial Review, de Australia.

Podrías optar por algo sencillo: cada mañana, prepara tu espacio de trabajo con la torre de libros que sostiene el monitor y, al terminar, desmóntalo todo; o reserva una bebida concreta para la misma hora todos los días, sugirió también Gavin, de Quartz.

«Antes de cerrar por hoy, dedico unos 15 minutos a planificar el día siguiente», cuenta sobre su propia rutina. «Consulto mi agenda y preparo la lista de tareas del día siguiente en función del tiempo de trabajo que tengo disponible. Luego decido en qué quiero trabajar primero y preparo el ordenador para esa tarea, abriendo los archivos o las notas pertinentes». Después cierra todos los programas o pestañas del navegador que no formen parte de la agenda del día siguiente y apaga el ordenador, explica. Esta costumbre, añade, «transmite con mucha claridad que el día de hoy ya terminó».

Algunas personas encienden velasdurante la jornada laboral y las apagan cuando llega la hora de fichar la salida. Podrías plantearte poner una luz ambiental nocturna a la misma hora todos los días: una forma de obligarte a apartarte del correo electrónico y las hojas de cálculo, y de facilitar la transición al salir del trabajo con solo accionar un interruptor.

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