Muchos pasamos la mitad de nuestra vida laboral en reuniones.
Los trabajadores de EE. UU. dicen que un tercio de las reuniones es inútil; el 60% las considera una distracción.
Una nueva investigación sostiene que debemos considerar las reuniones una oportunidad para comprender nuestras organizaciones y conectar con los compañeros.
Las reuniones de trabajo pueden ser buenas para el alma, según una nueva investigación de una universidad sueca.
El profesor Patrik Hall, de la Universidad de Malmö, afirma que las reuniones son una oportunidad para que los empleados comprendan mejor cómo funciona su organización y qué papel desempeñan en ella las distintas personas.
Hall reconoce que muchas reuniones concluyen sin que se tome ninguna decisión, pero sugiere que su verdadero propósito es crear vínculos y sentido de identidad. También afirma que las reuniones pueden dar a los empleados la oportunidad de quejarse y de ser escuchados por sus compañeros, lo que funciona como una forma de terapia.
Las reuniones tienen mala fama
Una investigación estadounidense ha descubierto que los trabajadores consideran que un tercio del tiempo de las reuniones es improductivo, mientras que el 60% de los trabajadores de oficina estadounidenses considera que las reuniones son una distracción. Asimismo, el 64% de los altos directivos afirma que las reuniones ocupan tiempo que podría dedicarse al llamado pensamiento profundo: concentrarse en una tarea compleja.
A pesar de esta visión negativa, el número de reuniones sigue aumentando, junto con el aumento de los puestos directivos y estratégicos. Según la investigación de Hall, muchos pasamos ya al menos la mitad de nuestra vida laboral en reuniones.
Entonces, ¿cómo podemos sacarles más provecho?
La autonomía impulsa el entusiasmo
Como primer paso, Hall recomienda acortar las reuniones y señala que las reuniones programadas para una o dos horas suelen prolongarse hasta el final, aunque ya se haya terminado el trabajo previsto.
Añade que la igualdad es clave para que las reuniones sean más animadas y participativas. «Cuando te reúnes con compañeros del mismo nivel, como profesional puedes debatir distintos temas que te interesan», afirma. «En cambio, las reuniones con personas de niveles superiores de la organización despiertan sentimientos de falta de sentido».
Dar autonomía a los empleados para que sientan que forman parte del proceso podría marcar una gran diferencia e incluso hacer que vuelvan felices a casa.



