Por qué las empresas deben promover un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal

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  • A medida que persiste la tendencia al trabajo a distancia, una encuesta sugiere que a la gente le cuesta mantener el equilibrio entre la vida laboral y personal.

  • A menudo, la gente trabaja más horas porque agradece conservar su empleo o porque se han desdibujado los límites entre el trabajo y la vida personal.

  • El equilibrio entre la vida laboral y personal es esencial para la salud mental, la salud física y el éxito económico a largo plazo, y debe ser una prioridad, escriben tres académicos.

Antes de la pandemia, una objeción habitual al trabajo a distancia era la sospecha de que el personal se desvincularía y la productividad disminuiría. Pero pruebas recientes sugieren que ocurre lo contrario: trabajar desde casa, en la práctica, significa trabajar más. En el Reino Unido, por ejemplo, según se informa, muchos empleados trabajan una hora adicionaldos horas al día. En Estados Unidos, el tiempo adicional es incluso mayor.

Nuestra encuesta también indica que sentirse afortunado por conservar el empleo, el derrumbe de los límites entre el trabajo y la vida personal, y el temor a estar bajo vigilancia de los empleadores han llevado a la gente a trabajar más y durante más tiempo.

Quienes compaginan el trabajo con responsabilidades de cuidados suelen tener más dificultades. Una encuesta reciente en el Reino Unido reveló que al 71 % de las madres trabajadoras que solicitaron una suspensión temporal del empleo para cuidar de sus hijos se les denegó. La «generación sándwich», es decir, quienes se ocupan del cuidado de los hijos y de familiares mayores, también lo están pasando mal.

Todos estos factores apuntan a un futuro en el que el exceso de trabajo se normalice y el equilibrio entre la vida laboral y personal no sea más que una aspiración. No debemos permitir que esto ocurra.

Pero ¿qué es exactamente el equilibrio entre la vida laboral y personal? Es un término que se usa con tanta frecuencia en las conversaciones que puede sonar impreciso y sujeto a interpretación. Según Anna Cox, profesora de interacción persona-ordenador en UCL, significa «sentir que se tiene el control sobre cómo equilibrar las distintas exigencias de todos los aspectos de la vida para favorecer el bienestar y evitar enfermedades». Debería incluir «felicidad, realización y satisfacción laboral».

Añade: «Que podamos estar conectados al trabajo en todo momento no significa que debamos estarlo. Los responsables de formular políticas deben tomar medidas concretas para proteger el derecho de los trabajadores a desconectarse».

El gráfico siguiente ilustra cómo pueden interactuar el bienestar percibido en el trabajo y el grado de control sobre los límites entre el trabajo y la vida personal.

Es importante mantener límites entre el trabajo y la vida personal.Image: Anna L Cox y Dave Cook

Otra tendencia preocupante que dificulta tanto desconectarse es la aparición del llamado «software de vigilancia laboral», un software controvertido que algunas empresas utilizan para vigilar a los empleados con el pretexto de «mejorar la productividad». En noviembre de 2020, se desató una polémica tras informarse de que incluso Microsoft 365 permitía a los jefes medir la actividad del correo electrónico y el uso de documentos compartidos.

El software de vigilancia laboral —e incluso el temor a que se use— fomenta una cultura de exceso de trabajo. En nuestra encuesta a 500 trabajadores del Reino Unido, los participantes nos hablaron de su preocupación por la privacidad durante las videollamadas, las interrupciones frecuentes de su tiempo personal y las constantes notificaciones laborales. Un trabajador explicó: «Si salgo a dar un paseo a la hora del almuerzo a las 12:30 y luego veo que mi jefe me escribió por Slack a las 12:35, se me cae el alma a los pies».

Tómate un descanso

Nuestro trabajo, como parte del proyecto eWorkLife, también incluyó entrevistas en profundidad para investigar la transición al trabajo a distancia. Otro hallazgo fue que están desapareciendo las normas sociales en torno a hacer pausas en el trabajo —como que un colega te invite a tomar un café o a almorzar—. Las expectativas de que los trabajadores estén disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana ya venían aumentando antes de la pandemia y, si no se les pone freno, se convertirán en la norma.

Es fundamental establecer rituales sociales flexibles que permitan hacer pausas breves a lo largo de la jornada laboral. Pero los trabajadores perderán gradualmente estos hábitos saludables a menos que las empresas creen culturas laborales y políticas claras que animen al personal a hacer pausas. El Gobierno debe actuar para abordar estos rápidos cambios sociales, que no deberían dejarse en manos de cada trabajador.

Y aunque algunas empresas están marcando el camino al encuestar periódicamente a sus empleados, esto no es lo habitual. En cambio, los sindicatos publican estudios y presionan para lograr cambios. (Es posible que los trabajadores de oficina crean que afiliarse a un sindicato está mal visto, pero la pandemia ha demostrado que cualquier empleo puede ser precario.) Y cuando directivos de alto perfil hablan de trabajadores que «se hacen las víctimas», no sorprende que el personal sienta que no tiene voz.

La respuesta política inmediata debería consistir en obligar temporalmente a las empresas a aceptar las solicitudes de suspensión temporal del empleo de quienes tienen responsabilidades de cuidados. También se debería alentar firmemente a las empresas a actualizar o publicar sus políticas de trabajo flexible.

Sorprendentemente, el 60 % de las empresas estadounidenses aún no ha compartido sus políticas de trabajo a distancia, y los trabajadores de todos los niveles ya están hartos de la inacción. Un directivo que renunció debido al aumento descontrolado de la carga de trabajo nos confesó: «Claro, los empleadores están sometidos a una enorme presión para superar esta pandemia. Pero pedir al personal que cargue con la mayor parte mediante ritmos de productividad inhumanos es insostenible».

Es esencial cambiar de enfoque. Desde la llegada de la pandemia, mucha gente trabaja más horas y con mayor intensidad. Y, sin duda, alguna forma de trabajo desde casa ha llegado para quedarse, incluso con el aumento de las tasas de vacunación. Garantizar que continúe de manera equilibrada no debería ser una responsabilidad que recaiga por completo en las personas.

La UE insta ahora, con razón, a sus Estados miembros a aplicar políticas que apoyen el equilibrio entre la vida laboral y personal y el derecho a desconectarse, y el proyecto eWorkLife está instando al Gobierno del Reino Unido a tomar medidas similares.

Lograr un equilibrio entre la vida laboral y personal no es solo un objetivo valioso: es esencial. Es fundamental para la salud mental, la salud física y el éxito económico a largo plazo, y es una tarea en la que los gobiernos y las empresas deberían esforzarse mucho más.

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