Así pueden los trabajadores adaptarse a la era de la automatización

Given the wider use of automation and artificial intelligence, we expect a 55% jump in demand for all types of technological skills, from basic digital knowledge to advanced skills like programming.
Given the wider use of automation and artificial intelligence, we expect a 55% jump in demand for all types of technological skills, from basic digital knowledge to advanced skills like programming.Image: REUTERS/Rebecca Cook
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  • A medida que evolucionan las máquinas que trabajan junto a las personas, los trabajadores tendrán que adaptarse.

  • Eso significa que, en lugar de estudiar durante dos décadas y trabajar durante las cuatro siguientes, los trabajadores tendrán que formarse y adaptarse continuamente, adquirir nuevas habilidades y actualizar las que ya tienen a lo largo de su vida laboral.

  • Pero queda mucho por hacer para garantizar que las empresas y los trabajadores prosperen en esta nueva era de automatización e inteligencia artificial.

WASHINGTON D. C./PARÍS – Desde los camioneros que usan sistemas GPS hasta el personal de enfermería que registra las constantes vitales de los pacientes y los revisores de tren que comprueban los billetes con dispositivos portátiles, hoy todo el mundo necesita algunas competencias digitales básicas. La demanda de trabajadores con conocimientos digitales ha ido creciendo discretamente durante más de una década, pero ahora ese cambio se está acelerando y está transformando todo el mercado laboral, no solo el sector tecnológico.

Cómo están cambiando la automatización y la inteligencia artificial el panorama de las habilidades

En un informe reciente, el McKinsey Global Institute compara el número de horas que los trabajadores dedican actualmente a utilizar 25 habilidades fundamentales de cinco categorías —físicas y manuales, cognitivas básicas, cognitivas superiores, sociales y emocionales, y tecnológicas— con el número de horas que dedicarán a esas habilidades en 2030. Como era de esperar, dado el uso más extendido de la automatización y la inteligencia artificial, prevemos un aumento del 55% en la demanda de todo tipo de habilidades tecnológicas, desde conocimientos digitales básicos hasta habilidades avanzadas como la programación.

La automatización y la inteligencia artificial cambiarán las habilidades que necesita la fuerza laboral.Image: Mckinsey & Company

También aumentará considerablemente la demanda de habilidades sociales y emocionales que las máquinas no poseen, como la capacidad de trabajar en equipo, dirigir a otras personas, negociar y empatizar. El número de empleos que requieren esas habilidades —en sectores como la sanidad, la educación, las ventas y el marketing, y la gestión— aumentará un 24%.

También crecerá la demanda de algunas habilidades cognitivas superiores, en especial la creatividad y la resolución de problemas complejos. Sin embargo, las máquinas ya están avanzando en algunos ámbitos que requieren habilidades cognitivas superiores, como la comprensión lectora y la redacción avanzadas, y las capacidades cuantitativas y estadísticas. Esto pone de relieve el potencial de la automatización y la inteligencia artificial para desplazar incluso a trabajadores administrativos, por ejemplo, en la contabilidad, las finanzas y los servicios jurídicos.

Aun así, los empleos que requieren habilidades cognitivas básicas, incluida la introducción de datos, afrontan el mayor desafío, pues se prevé que disminuyan aún más rápido que en los últimos 15 años. Lo mismo ocurre con las habilidades físicas y manuales, como las habilidades motoras gruesas. Aunque esta categoría podría seguir siendo la mayor en horas trabajadas en muchos países, incluido Estados Unidos, en otros, como Francia y el Reino Unido, la demanda de habilidades sociales y emocionales la superará; en Alemania, las habilidades cognitivas superiores superarán a las físicas y manuales en horas trabajadas.

Las empresas, los responsables de la formulación de políticas, los educadores, las asociaciones sectoriales y los sindicatos deben prestar atención a estos cambios inminentes en las habilidades debido a la automatización y la inteligencia artificial, que representan un importante desafío socioeconómico. Por ejemplo, dado que actualmente las habilidades sociales y emocionales se aprenden en gran medida fuera de la escuela, los sistemas educativos quizá deban encontrar formas de incorporarlas a los planes de estudio.

Además, cientos de millones de trabajadores de todo el mundo necesitarán acceso a iniciativas de reciclaje profesional, que hoy son relativamente escasas. Calculamos que entre 75 y 375 millones de personas, o entre el 3% y el 14% de la fuerza laboral mundial, tendrán que cambiar de categoría ocupacional para 2030 o quedarán desempleadas. Si no se gestionan bien, estas transiciones podrían agravar las tensiones sociales y aumentar la polarización en materia de habilidades y salarios.

Para las empresas, estos cambios en las habilidades forman parte del desafío más amplio que plantea la automatización, que está alterando los modelos de negocio y transformando la forma en que se organiza el trabajo dentro de las compañías. En una encuesta a más de 3.000 líderes empresariales que realizamos como parte de nuestra investigación, descubrimos que las empresas esperan avanzar hacia un trabajo interfuncional y basado en equipos, con énfasis en la agilidad. El desafío será conseguir trabajadores con las habilidades adecuadas para las necesidades y ambiciones tecnológicas específicas de las empresas.

Además, este cambio no se produce una sola vez. A medida que evolucionan la automatización y las máquinas de inteligencia artificial que trabajan junto a las personas, los trabajadores tendrán que adaptarse. En lugar de estudiar durante dos décadas y trabajar durante las cuatro siguientes, como hemos hecho en el pasado, los trabajadores necesitarán aprender continuamente para adquirir nuevas habilidades y actualizar las existentes a lo largo de la vida laboral.

Para cumplir con esa necesidad hacen falta no solo opciones concretas de aprendizaje permanente, sino también un cambio en la mentalidad de los trabajadores y en las culturas organizacionales. Con ese fin, algunas empresas —por ejemplo, el proveedor alemán de software SAP— intentan ofrecer programas de formación continua dentro de la empresa. Otras, como AT&T, colaboran con instituciones educativas para mejorar las habilidades de la fuerza laboral.

En Suecia, los consejos de seguridad laboral financiados por empresas y sindicatos asesoran a las personas que quedan desempleadas y ofrecen reciclaje profesional y apoyo financiero temporal. En Estados Unidos, el programa piloto Skillful de la Fundación Markle ayuda a los trabajadores sin título universitario a mejorar sus habilidades y promocionarlas.

Pero queda mucho por hacer para garantizar que las empresas y los trabajadores prosperen en esta nueva era de automatización e inteligencia artificial. Solo con una fuerza laboral debidamente capacitada y adaptable podrán nuestras economías aprovechar plenamente los beneficios que las tecnologías en evolución aportan a la productividad.

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