Cuando se pide a las personas que nombren las cualidades de los grandes líderes, la inteligencia es el único atributo que se considera imprescindible.
Pero si cree que todo gran director ejecutivo es un genio, piénselo de nuevo.
Un metaanálisis dirigido por Timothy Judge, Ph.D., profesor de la Mendoza College of Business de la Universidad de Notre Dame, concluyó que existe una relación bastante débil entre la inteligencia y el liderazgo.
De hecho, los líderes tienen más probabilidades de presentar altos niveles de extraversión y responsabilidad que de ser superinteligentes.
¿De dónde surgió, entonces, la idea de que un coeficiente intelectual (CI) alto es necesario para ser un líder eficaz? Puede que simplemente percibamos a los líderes como más inteligentes de lo que realmente son, simplemente porque sabemos que son poderosos y suponemos que deben de ser muy inteligentes para haber acumulado todo ese poder.
Curiosamente, los estudios han constatado que, cuando la inteligencia se mide de forma perceptiva en lugar de mediante pruebas objetivas, existe de hecho una alta correlación entre inteligencia y liderazgo.
Además, es posible que los líderes sean del tipo de personas que destacan en la escuela, lo que hace que parezca que son mucho más inteligentes que la media (aunque el rendimiento académico y la inteligencia no son exactamente lo mismo). Otros estudios han constatado que, cuando la inteligencia se mide por el logro académico, vuelve a haber una fuerte relación entre inteligencia y liderazgo.
Por supuesto, nada de esta investigación implica que su jefe sea un idiota. Una teoría que Judge y sus coautores plantean es que los líderes deben poseer muchos rasgos para tener éxito; por ejemplo, la inteligencia para tomar decisiones eficaces, la dominancia para convencer a otros y la motivación para perseverar. “Si este es el caso, entonces la relación de cualquier rasgo individual con el liderazgo es probablemente baja”, escriben.
Los investigadores también señalan que las formas alternativas de inteligencia, como la inteligencia emocional, podrían ser igual de importantes, o incluso más, para el éxito de un líder que las medidas tradicionales del CI.
En definitiva, es posible que su jefe sea muy consciente de que no es tan inteligente como algunas de las personas a las que dirige. En un reciente artículo de la Harvard Business Review, Brian Uzzi, Ph.D., escribe que un líder exitoso conoce sus propias fortalezas y debilidades. En otras palabras, crea un equipo eficaz contratando a personas que son más inteligentes o más competentes que él en determinadas áreas.
En cierto modo, esta investigación resulta alentadora: no necesita ser un supergenio para tener éxito en los negocios. Ser un líder eficaz depende más de contar con la combinación adecuada de cualidades, como el carisma, la paciencia y, por supuesto, la inteligencia, y de saber ceder ante alguien que pueda saber más que usted.
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autoría: Shana Lebowitz es periodista de la sección de Estrategia de Business Insider.
Imagen: Un hombre utiliza su teléfono móvil junto a una ventana de cristal de un edificio en el distrito empresarial de Tokio, el 18 de marzo de 2015. REUTERS/Yuya Shino.
