El lunes publiqué un artículo sobre un tema bastante controvertido: Nunca encontrarás el equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Muchos hemos crecido intentando repartir perfectamente nuestro tiempo entre la oficina y nuestra vida fuera de ella, con amigos y familiares. Es imposible. Por eso sugerí que deberíamos olvidarnos de ello y centrarnos, en cambio, en la «felicidad sostenible».
La vida es trabajo y el trabajo es vida. No pueden separarse, porque nos esforzamos por todo lo que es importante para nosotros, incluidas las relaciones con quienes amamos. Todo lo que merece la pena en la vida requiere trabajo.
Cuando terminé de escribir el artículo, me sentí orgulloso de él. Creía que era fiel a mis convicciones y a lo que he aspirado a lograr como CEO de Aha! . También reconocí que cada uno de nosotros tiene sus propias dificultades y que no todos pueden buscar la felicidad cada día.
Más de 70.000 personas leyeron la publicación y más de 270 comentaron. Aproximadamente el 70 % compartió mi opinión de que ha llegado el momento de cambiar la conversación. Pero hubo quienes no estuvieron de acuerdo, y agradecí lo que tenían que decir. Los siguientes comentarios son representativos de los contrapuntos que se compartieron habitualmente:
No se puede ser feliz de forma sostenible si se trabaja hasta morir, a menos que uno sea un adicto al trabajo y obtenga de este todo el disfrute de la vida. En lo personal, el equilibrio entre el trabajo y la vida personal es un concepto válido si no tienes control sobre tu carrera actual… Supongo que digo que este concepto tiene sentido para alguien que puede elegir la carrera que disfruta. Pero a muchos no se les ofrece ese lujo.
Si estás leyendo esto, es muy probable que estés en el trabajo. Seguramente esta semana has sentido estrés, has realizado una tarea que no te ha gustado y has ayudado a alguien que te irrita. Puede que algunas personas incluso crean que un jefe cruel las está «haciendo trabajar hasta morir».
Es cierto que hay empleadores desagradables. Eso es evidente. Pero, aunque no estés contento en el trabajo, solo tú puedes cambiar el rumbo, a menos que vayas a confiar en que la suerte te salve. Sí tienes control y algunas opciones mientras miras hacia el futuro:
Aceptarlo
Es cierto que no todo el mundo puede cambiar sus circunstancias profesionales justo cuando quiere. También es cierto que algunos prefieren sencillamente no intentarlo. Si no estás contento en el trabajo y decides no solicitar nuevos puestos ni mejorar tu puesto actual, intenta reajustar tus expectativas. La felicidad sostenible se consigue con mucho esfuerzo. Si no estás dispuesto a buscarla activamente, es poco probable que se produzca un cambio positivo y quizá lo mejor sea dejar de esperarlo.
Cambiarlo
Si no estás contento en el trabajo, analiza a fondo la situación. ¿Quién o qué te hace sentir desgraciado? Cuando identifiques la raíz del problema, podrás dar pasos concretos para resolverlo. Quizá tengas un gran gerente, pero tus responsabilidades actuales no sean lo bastante estimulantes. Juntos, pueden diseñar una trayectoria profesional que te encamine hacia otro puesto más acorde con tus intereses.
Dejarlo
Siempre puedes dar lo mejor de ti, pero no siempre puedes cambiar a otras personas. Si has hecho lo que puedes para aceptar o cambiar tu situación y sigues sin estar contento, entonces lo mejor de verdad es seguir adelante. Está bien dejar un puesto que te hace sentir insatisfecho por un trabajo que se ajuste mejor a tu propósito. Puede que no seas el CEO de tu empresa, pero puedes tomar las riendas de tu propia felicidad.
Tienes derecho a ser feliz y a trabajar para un empleador que se preocupe por tu bienestar. Si esa no es tu realidad, depende de ti salir a encontrarla.
Tienes la oportunidad de mantener tu propia felicidad, tanto si estás en casa como en la oficina. La clave es darte cuenta de que tienes más poder del que quizá crees y de que la felicidad es algo por lo que hay que trabajar.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estos puntos de vista.
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Autor: Brian de Haaff es el CEO de Aha!
Imagen: Una operadora bursátil reacciona mientras está sentada frente a su terminal de negociación en la Bolsa de Fráncfort. REUTERS/Kai Pfaffenbach.
