Jane Ashen Turkewitz lleva más de 15 años trabajando como reclutadora en los sectores de la publicidad y la tecnología, y cada vez le indigna más lo maleducadas que pueden ser las empresas que contratan con los posibles empleados después de entrevistarlos.
Turkewitz ahora dirige su propia empresa de selección de personal, .comRecruiting.com, en parte por la falta de sensibilidad que observó. «Estaba harta de todo. Pensé que teníamos que hacerlo todo de una manera más empática», le dijo a Business Insider.
Un ejemplo: hace poco escribió una publicación en LinkedIn que se ha hecho viral. En ella, se atrevió a sugerir que, si una empresa que está contratando te hace «ghosting» después de someterte a varias entrevistas, deberías defenderte y hacerle saber que eso no está bien.
Con «ghosting» se refiere a lo siguiente:
1. Ya has hecho varias entrevistas y quizá completado tareas de prueba para la empresa;
2. Antes respondían a tus correos;
3. Durante aproximadamente un mes después de la última entrevista, has enviado varios correos educados o has llamado varias veces, y nadie ha respondido a ninguno de ellos.
4. Has renunciado al puesto y estás listo para seguir adelante.
¿Haz que te sientas mejor... o no?
Si te sientes abatido por una situación así (y, en realidad, ¿quién no se sentiría así?), enviar un correo de este tipo no te ayudará a conseguir el puesto. Pero quizá te haga sentir mejor, «y ese ya es un motivo válido», dice Turkewitz.
El correo debe ser educado, pero firme. Este es el texto que propone:
«Quisiera agradecerles la oportunidad de entrevistarme para el puesto X. Me sorprendió no recibir noticias después de mis 7 rondas de entrevistas, pese a mis intentos de mantener el contacto.
Ante la falta de respuesta, es razonable suponer que han decidido seguir otro camino. Aunque me decepciona, desde luego respeto que haya aparecido alguien con más experiencia.
Dicho esto, ¿no es una simple cuestión de cortesía informar a un candidato de su situación en el proceso, aunque sea una conversación difícil? Un rechazo es decepcionante, pero hacer «ghosting» demuestra falta de liderazgo y empatía.
Espero que algún día, si están en mi lugar y se entrevistan para un puesto nuevo y emocionante, no los traten con tanta descortesía. Les deseo a ustedes y a los suyos mucho éxito en el futuro, mientras yo encuentro el éxito en otra parte».
Esta publicación, que incluía el ejemplo de correo, se ha compartido más de 165,000 veces en LinkedIn, ha recibido más de 1,100 «me gusta» y casi 200 comentarios. Para Turkewitz, esto confirma lo que ha observado en su propia carrera: «el ghosting ocurre muy a menudo», dice.
Turkewitz dice que los comentarios la han sorprendido. Muchas personas no estuvieron de acuerdo con que debieran alzar la voz de esta manera.
«Sin duda, creo que hacer ghosting es de mala educación, pero tendría cuidado con enviar una respuesta pasivo-agresiva. Creo que lo mejor es asumirlo como una pérdida (o quizá una ganancia) y seguir adelante», respondió una persona.
Pero Turkewitz cree que, si de todos modos estás listo para olvidarte del puesto, alzar la voz está bien y podría ayudar a la siguiente persona.
«Si me pasara a mí y alguien me escribiera una nota así, me sentiría mortificada. No me enfadaría como si alguien hubiera quemado un puente. Pensaría: “¿Se reunieron con 3 o más personas y nadie le respondió? Eso es un problema. Aquí algo no funciona”», dijo.
Turkewitz sí advierte que no hay que ser tan firme si la empresa no responde después de una sola entrevista. Aunque, en su opinión, eso sigue siendo de mala educación, también es muy, muy común.
Sugiere una nota más parecida a esta: «Quisiera agradecerles la oportunidad de la entrevista. Supongo que han decidido seguir otro camino».


