Esta semana llegó a mis manos un artículo muy interesante sobre cómo los reclutadores buscan talento. En concreto, se centra en cómo los mejores reclutadores logran que los candidatos más destacados vayan a trabajar para sus empresas. Como parte del artículo, hay un gráfico que presenta algo llamado, «La reserva mundial de talento», que describe el espectro del talento tal como lo evalúan los reclutadores. Este espectro, aunque está diseñado para ayudar a los reclutadores a entender quién está a su disposición, también permite a los profesionales ver cómo los perciben los reclutadores.

Les invito a echar un vistazo y preguntarse: «¿En qué punto de este espectro me encuentro?», especialmente si les interesa encontrar un nuevo empleo. ¿Por qué? El lugar que ocupen en esta escala podría no solo influir en la facilidad con que encontrarán trabajo, sino también afectar la calidad de las oportunidades laborales disponibles para ustedes. He aquí por qué…
La percepción es la realidad (y otras «nuevas reglas» a las que se enfrentarán)
Hoy existen algunas «nuevas reglas» en lo que respecta a la búsqueda de empleo y al desarrollo profesional. Si quieren sobrevivir y prosperar (es decir, seguir siendo empleables y contar con muchas opciones laborales lucrativas), aquí tienen algunos aspectos que conviene tener en cuenta:
Los reclutadores oyen lo que ven. La expectativa de contar con una marca personal exige que todos dispongamos de herramientas profesionales (currículos, perfiles en redes sociales, etc.) que ayuden a los reclutadores a hacerse una idea de quiénes somos como profesionales. El problema es que también los animan a hacer suposiciones sobre nuestra candidatura sin conocernos antes. El espectro global del talento que aparece arriba es un ejemplo de ello. Lo que nos lleva a…
La contratación es discriminación. Aunque existen leyes contra la discriminación flagrante, el hecho es que elegir a una persona para un puesto en lugar de otra es, por definición, discriminar. Estar sobrecualificado, los rasgos de personalidad, el tiempo que se lleva desempleado, etc., son ejemplos de factores que pueden utilizarse en contra de los candidatos durante el proceso de contratación. [Para ver más ejemplos, aquí tienen 8 formas en que se excluye a quienes buscan empleo del proceso de contratación.]
Marca o deja que te marquen. Si no decides posicionarte como un experto actualizado en tu campo, es probable que pierdas oportunidades frente a alguien que sí lo haya hecho. La ausencia de una marca personal puede malinterpretarse como A) falta de soltura con la tecnología, B) carencia de habilidades únicas o valiosas, o C) tener algo que ocultar. No crear una marca personal también es crearla; simplemente transmite el mensaje equivocado.
Todos los empleos son temporales. Los estudios indican que hasta la mitad de nuestra fuerza laboral podría estar formada por contratistas independientes para 2020. Buscar trabajo es una competencia necesaria si se quiere seguir trabajando. Lo harán con frecuencia.
No son empleados; son una empresa unipersonal. A medida que más profesionales se conviertan en trabajadores independientes permanentes, tendrán que cambiar su enfoque para encontrar trabajo. Ser una empresa unipersonal implica pensar como un proveedor de servicios. Ahora deben hacer algo más que cumplir las expectativas de un empleador. También deben superarlas y anticiparse a nuevas necesidades, o correr el riesgo de que los sustituyan.
Los mejores talentos trabajan «con» los empleadores, no «para» ellos. Los talentos más solicitados se consideran socios del empleador. Negocian y acuerdan el trabajo que se va a realizar, en igualdad de condiciones. Y, lo que es más importante, ambas partes se respetan mutuamente y abordan las inquietudes a medida que surgen. La relación es más sólida porque ninguna de las partes domina. Hace falta mucha confianza y capacidad para rendir cuentas. Hay que estar preparado para marcharse si el empleador deja de ser un buen socio. Además, hay que tener la seguridad de poder encontrar otro empleador mejor con quien asociarse.
Cuando les encanta su trabajo, se convierten en talentos «codiciados» por otros empleadores. Los profesionales satisfechos suelen dar lo mejor de sí en su trabajo. Eso significa que están comprometidos. Numerosos estudios muestran que un trabajador comprometido es muy productivo. No sorprende que todos los empleadores quieran a los trabajadores más productivos. Por eso buscan a candidatos pasivos que están contentos trabajando en otras empresas: se los considera talentos muy solicitados.
Estoy segura de que todos podemos añadir algo a esta lista (lectores, no duden en publicar en los comentarios de abajo cualquier «nueva regla» que crean que he pasado por alto). Lo cierto es que, si les importa la salud de su carrera profesional (y debería importarles), tienen que examinar mucho más de cerca dónde se encuentran y qué pueden hacer para subir en el espectro global del talento.
¿Por qué?
Los empleadores no lo harán por ustedes. Incluso con la creciente escasez de talento, si no invierten personalmente en desarrollar sus habilidades y capacidades para aumentar su valor profesional, corren el riesgo de encontrarse en el lugar equivocado del espectro.
Y, si eso no basta para motivarlos, consideren lo siguiente…
Solo hay una persona en el mundo a quien le importa la satisfacción con su carrera profesional
La única persona a quien de verdad le importa si se sienten felices con su carrera profesional es (redoble de tambores)… ustedes. Sí, quizá haya personas en su vida que dependan de su carrera, pero nunca les importará tanto como a ustedes sentirse satisfechos y exitosos.
Esa es la verdadera razón por la que deberían analizar en qué punto del espectro global del talento se encuentran: cuanto más arriba lleguen, más satisfechos probablemente estarán con su carrera profesional.
Teniendo esto en cuenta, consideren lo siguiente:
¿Qué han hecho en el último año para adoptar las «nuevas reglas» y aprovecharlas en beneficio de su vida profesional?
Les guste o no, la nueva economía nos exige a todos aceptar y adaptarnos constantemente al cambio. La antigüedad y los años de servicio ya no importan. Sí importan la pertinencia y la experiencia en la materia. La tecnología ha alterado la forma en que nos presentamos ante los empleadores y la forma en que estos se presentan ante nosotros. Si no dedican tiempo a comprender el «ecosistema laboral» actual y su funcionamiento, podrían correr el riesgo de quedar obsoletos.
¿Qué opinan?
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: J.T. O’Donnell es formador y coach profesional.
Imagen: El desempleado belga Mohamed Sammar (dcha.) responde a preguntas durante una entrevista de trabajo simulada, que se graba para ayudarle a recibir comentarios posteriormente, en Bruselas, el 2 de julio de 2013. REUTERS.
