Alrededor del 13 % de los estadounidenses está creando o dirigiendo su propia empresa.
Casi todos los demás son empleados.
Quizá hayamos descubierto la diferencia entre ambos tipos.
Según un estudio suizo-alemán de 2013, la diferencia radica en la disposición: mientras que un empleado es especialista, un emprendedor sabe un poco de todo.
«Los emprendedores se diferencian de los empleados en que deben estar suficientemente familiarizados con todo un conjunto de habilidades emprendedoras», escriben Uschi Backes-Gellner, de la Universidad de Zúrich, en Suiza, y Petra Moog, de la Universidad de Siegen, en Alemania.
Por otro lado, señalan que los empleados son «especialistas que trabajan para otros y cuyos talentos los emprendedores combinan con los de otros especialistas (empleados)».
En su estudio, Backes-Gellner y Moog analizaron datos de encuestas de 2000 estudiantes universitarios alemanes. Su análisis mostró que las personas con una trayectoria de experiencias más amplia tenían más probabilidades de mostrar una «disposición hacia el emprendimiento». Entre las cualidades que predecían una menor inclinación al emprendimiento figuraban el deseo de contar con seguridad laboral o de ingresos y, quizá de forma sorprendente, haber realizado una formación profesional o unas prácticas, ya que conducen a la especialización.
Su estudio se basó en una década de investigación.
La teoría del «aprendiz de todo, maestro de nada» surgió por primera vez del economista de la Universidad de Stanford Edward P. Lazear, cuyos estudios sobre los MBA de Stanford muestran que los estudiantes que cursan una amplia variedad de asignaturas y desempeñan una gama más amplia de empleos tienen más probabilidades de convertirse en emprendedores. Un estudio alemán posterior reprodujo esos resultados.
Backes-Gellner y Moog ampliaron ese hallazgo al considerar las redes sociales. Su investigación sugería que los emprendedores no solo cuentan con un conjunto diverso de habilidades, sino también con una red diversa de relaciones —amistades, padres y contactos empresariales— a quienes pueden recurrir al poner en marcha un negocio. Los hallazgos de la ciencia de redes muestran que contar con una red social tan diversa también es sumamente beneficioso en el plano creativo, pues cuantas más perspectivas se conocen, más se refinan las ideas.
Así pues, es una doble diversidad la que conduce al emprendimiento: muchas experiencias y muchos contactos.
«Es más probable que se conviertan en emprendedores quienes saben desenvolverse en toda una cartera de recursos individuales, y no quienes dominan una sola cosa», escriben Backes-Gellner y Moog. «No es probable que se conviertan en emprendedores ni las simples mariposas sociales ni los simples fanáticos de la informática, porque ambos están demasiado desequilibrados y, por ello, tienen menos probabilidades de triunfar como emprendedores».
La investigación confirma muchas ideas populares sobre lo que hace que los fundadores funcionen. Nada menos que Steve Jobs solía decir que las personas creativas tienen una «bolsa de experiencias» más diversa que los demás. En un discurso de 1982, el fundador de Apple dijo a su audiencia: «Si quieres establecer conexiones innovadoras… no debes tener la misma bolsa de experiencias que los demás».
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para mantenerse al día con la Agenda, suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autor: Drake Baer informa sobre estrategia, liderazgo y psicología organizacional en Business Insider.
Imagen: Un empresario pasa junto al edificio del Banco de Japón en Tokio. REUTERS/Yuriko Nakao
