Hace poco invitamos a nuestros lectores a enviar sus preguntas más apremiantes relacionadas con su carrera profesional.
Con la ayuda de Lynn Taylor, experta nacional en el ámbito laboral y autora de «Tame Your Terrible Office Tyrant: How to Manage Childish Boss Behavior and Thrive in Your Job», hemos respondido a la siguiente pregunta: «¿Qué deberías hacer si te das cuenta de que una entrevista de trabajo va cuesta abajo?»
«Esta es la peor pesadilla de cualquier candidato a un empleo», afirma Taylor. «Es una pregunta muy buena, porque el proceso de entrevista no se limita a qué tan bien respondes las preguntas. También importa cómo recuperas el impulso después de los contratiempos».
Quizá las cosas van mal porque el entrevistador hace preguntas realmente difíciles para ver cómo rindes bajo presión. O tal vez te cuesta expresar tus ideas, o simplemente no hay química entre tú y el responsable de contratación. Sea cual sea la causa, no querrás encontrarte nunca en esta situación.
Pero, si te ocurre, aquí tienes algunos consejos para encarrilar de nuevo tu entrevista de trabajo:
1. No seas demasiado duro contigo mismo. Es fácil criticarse durante «el interrogatorio» y sentir que te observan con lupa. «Pero no te exijas tanto», aconseja Taylor. Lo más probable es que le estés dando demasiadas vueltas y que, en realidad, lo estés haciendo bien. Y aunque sientas que no estás en tu mejor momento, recuerda que la mayoría de los entrevistadores expertos tienen en cuenta que las entrevistas pueden ser difíciles y generar nervios incluso en los profesionales más cualificados y seguros de sí mismos.
2. Mantén la calma. En tu afán por causar una buena impresión o recuperar el control de la entrevista, podrías caer en la verborrea. «Respira hondo, sonríe y haz una pausa cuando lo necesites para ordenar mejor tus ideas antes de responder a la siguiente pregunta», sugiere. «Recuerda que, a veces, menos es más».
3. Reformula o explica. Es un intercambio en dos direcciones. Si te expresaste mal o quieres ampliar algo para precisar mejor tu respuesta, hazlo. «Tienes la oportunidad de enlazar ideas y añadir profundidad a una respuesta anterior», dice Taylor. «Por ejemplo, aunque el entrevistador ya haya pasado a la siguiente pregunta, puedes decir: “Si me permite, quisiera aclarar algo sobre la pregunta anterior…”. Haz una pausa y, luego, aporta tu punto de vista».
Conviene estar atento al lenguaje corporal, como un asentimiento, para orientarte. Si el responsable de contratación parece escuchar con atención, tienes luz verde para ampliar aún más, pero ten cuidado de no cavar un hoyo todavía más profundo.
4. No te precipites a sacar conclusiones. Los entrevistadores también están bajo presión. Tienen la tarea de contratar a la persona adecuada, lo cual puede ser abrumador. «Es fácil sacar conclusiones precipitadas sobre la situación, como: “Parece molesto; seguramente respondí mal”. Pero, en realidad, no sabes qué tiene entre manos; quizá tenga un plazo ajustado o algo inesperado que atender. Así que intenta pensar lo mejor y deja que la situación siga su curso», dice Taylor.
5. Escucha con atención. Concéntrate al máximo en las preguntas que te hacen. Si sientes que te has desconectado durante la entrevista, haz un esfuerzo consciente por escuchar con más atención, dice. «Es fácil pasar por alto información y matices si empiezas a preparar la respuesta demasiado pronto».
6. Sigue sonriendo. Una de las mejores estrategias en cualquier entrevista, especialmente en las más difíciles, es mantener una sonrisa agradable, pase lo que pase.
«En primer lugar, ayudará a relajarte tanto a ti como al entrevistador», explica Taylor. «En segundo lugar, transmite seguridad, lo que te ayudará a sentirte más poderoso».
7. Mantén una actitud positiva y enérgica. Lo peor que puedes hacer es dejar que el entrevistador note que te molesta cómo están yendo las cosas. (Además, quizá todo esté solo en tu cabeza; y el cambio de actitud podría acabar siendo precisamente lo que haga que la entrevista vaya cuesta abajo).
«Adopta la mentalidad de que ya has superado con éxito la entrevista, pese a cualquier contratiempo», dice. «Al visualizarlo, contribuirás a lograr un resultado positivo. Mantén la energía, aunque las cosas vayan mal o parezcan ir mal».
8. Si no entiendes una pregunta, pídele al entrevistador que la aclare.
Si el entrevistador parece confundido, quizá no hayas respondido a la pregunta que te hizo. «Pide que te la aclaren», sugiere Taylor. «Si no lo haces, corres el riesgo de parecer desubicado o de no saber escuchar».
Una estrategia aún mejor es parafrasear tú mismo la pregunta, en vez de pedírselo al entrevistador. Por ejemplo, puedes decir: «¿Me pregunta si comuniqué los resultados de esas reuniones…, correcto?»
9. Sé sincero. Si no sabes la respuesta a una pregunta, no te la inventes. «Es mucho más seguro enlazar con algo que sí sepas», dice Taylor. «Lo mejor es decir algo como: “Es una pregunta muy buena y me gustaría responderle más adelante. Lo que sí sé es que X…”».
10. Haz que el entrevistador participe más. «Si te encuentras ante entrevistadores desinteresados o distraídos y empiezas a preguntarte si se darían cuenta de que sales corriendo hacia tu coche, no te desanimes: cambia la dinámica», recomienda Taylor. Hazle preguntas abiertas al responsable de contratación (en lugar de preguntas que admitan un «sí» o un «no»). Pueden ser preguntas de seguimiento sobre lo que te preguntó, o puedes preguntarle, por ejemplo, qué es lo que más disfruta de su trabajo o de la empresa.
«Cuando consigues que hablen, es más probable que sigan participando. Y si tienes el don de hacer humor ingenioso en el momento oportuno, úsalo para “renovar” la conversación y romper la tensión, pero procede con cuidado».
11. Ten en cuenta que puede ser una señal. Si sientes que estás fracasando en la entrevista, quizá hayas recibido un regalo: podría ser una señal clarísima de que no encajas bien en el puesto. «Un entrevistador maleducado o desinteresado también podría ser un jefe tiránico», dice Taylor. «Es fácil sentir que estás perdiendo la partida en una entrevista. Pero si, pese a tu buen desempeño, te pareció un duelo de oficina, imagínate tener que enfrentarte a un duelo de esgrima cada día».
Hay muchísimas variables en una entrevista de trabajo y algunas escapan a tu control. Pero, si aprovechas la oportunidad para mantener la concentración, el ánimo y «reiniciar» la situación en tiempo real, mejorarás enormemente tus probabilidades de éxito.
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Jacquelyn Smith es editora de carreras profesionales en Business Insider.
Imagen: El desempleado belga Mohamed Sammar (dcha.) responde preguntas durante una entrevista de trabajo simulada, que se graba para que después pueda recibir comentarios. REUTERS/Francois Lenoir
