Estamos al comienzo de una nueva revolución tecnológica en torno a tecnologías de la Industria 4.0, como la inteligencia artificial (IA), la robótica y el Internet de las cosas (IoT).
La Industria 4.0 se refiere a sistemas de producción «inteligentes» y conectados, diseñados para percibir el mundo físico, predecir lo que ocurrirá e interactuar con él, a fin de tomar decisiones que respalden la producción en tiempo real.
Los países en desarrollo deben diversificar su producción hacia sectores más avanzados tecnológicamente.
Al igual que el rápido cambio tecnológico puede acelerar el progreso, también entraña el riesgo de dejar atrás a muchas personas. Históricamente, cada ola de progreso tecnológico desde la Revolución Industrial ha estado asociada a un aumento de las desigualdades entre países. Antes del siglo XIX, había poca disparidad de ingresos entre países; hoy, la brecha media del ingreso per cápita entre los países desarrollados y en desarrollo supera los 40.000 dólares.
¿Qué efecto tendría la Industria 4.0? ¿Facilitaría o dificultaría la industrialización de los países en desarrollo? ¿Reduciría o aumentaría las desigualdades?
¿Qué es la Industria 4.0?
La Industria 4.0 se refiere a sistemas de producción «inteligentes» y conectados, diseñados para percibir el mundo físico, predecir lo que ocurrirá e interactuar con él, a fin de tomar decisiones que respalden la producción en tiempo real. En la industria manufacturera, puede aumentar la productividad, la eficiencia energética y la sostenibilidad. Aumenta la productividad al reducir los tiempos de inactividad y los costes de mantenimiento.
Las estimaciones indican que la disponibilidad de las líneas de producción podría aumentar entre un 5 y un 15 %. También puede ofrecer oportunidades de ahorro energético y sostenibilidad mediante la optimización. Por ejemplo, en un estudio de caso de una multinacional del sector del plástico, la Industria 4.0, mediante el uso de sensores de energía, redujo alrededor de un 40 % el consumo eléctrico de una de sus plantas, lo que permitió ahorrar más de 200.000 dólares al año en energía. Sin embargo, solo unos pocos países desarrollan y comercializan tecnologías de la Industria 4.0.
Hasta ahora, Estados Unidos y China lideran en publicaciones y patentes. También cuentan con las mayores plataformas digitales, la mitad de los centros de datos a hiperescala del mundo, las tasas más altas de adopción de 5G, el 94 % de toda la financiación de las empresas emergentes de IA de los últimos cinco años y el 70 % de los principales investigadores de IA del mundo.
La capacidad de fabricación de alta tecnología y de investigación y desarrollo es otro elemento fundamental para la Industria 4.0, que también amplía las oportunidades de que las empresas de los países desarrollados obtengan una ventaja de liderazgo. Por ejemplo, las empresas europeas han invertido mucho en IoT. Junto con China y Estados Unidos, representan alrededor de tres cuartas partes de todo el gasto en IoT.
¿Cómo afectaría la Industria 4.0 a las desigualdades?
El cambio tecnológico afecta a la desigualdad a través del empleo, los salarios y las ganancias. En el caso de la Industria 4.0, las nuevas tecnologías aumentan principalmente la productividad.
A medida que las empresas se vuelven más productivas, también son más competitivas y tienen más probabilidades de contratar a más trabajadores altamente cualificados para empleos de mayor calidad. Los países cuyas empresas adopten la Industria 4.0 podrían esperar un mayor aumento de la productividad y la competitividad, así como de los salarios.
Al mismo tiempo, la Industria 4.0 también plantea algunos desafíos específicos. Por ejemplo, numerosos estudios pronostican que la IA y la automatización provocarán la pérdida de una gran proporción de los empleos de la economía. Sin embargo, no tienen en cuenta que no todas las tareas se automatizan y, lo que es más importante, que se crean nuevos productos, tareas y profesiones en toda la economía. La Industria 4.0 en la manufactura puede generar enormes aumentos de productividad, pero la mayoría de las empresas de los países en desarrollo están muy lejos de utilizarla.
Aprovechar la Industria 4.0 para un desarrollo inclusivo
Los países en desarrollo no podrían implementar ampliamente la Industria 4.0 si cuentan con una industria manufacturera débil. Deben diversificar su producción hacia sectores más avanzados tecnológicamente.
El Estado tiene un papel crucial en la promoción de sectores con potencial, el fortalecimiento de los sistemas de innovación, la armonización de las políticas de CTI (ciencia, tecnología e información) con otras políticas sociales y económicas, y la garantía de un enfoque participativo en este proceso. Los gobiernos también deberían promover un acceso a Internet asequible y de alta calidad, y desarrollar competencias digitales en el sector empresarial, incluidas las pymes. Asimismo, deberían crear las condiciones necesarias para implementar la Industria 4.0 en la manufactura.
Esto incluye elaborar estrategias nacionales que orienten la implementación coordinada de la Industria 4.0, crear un mecanismo de múltiples partes interesadas que institucionalice un enfoque participativo para impulsar la Industria 4.0 y establecer una cooperación internacional que acelere la transferencia de tecnología y conocimientos prácticos.
Para impulsar la adopción de la Industria 4.0, los gobiernos deberían sensibilizar al sector privado, promover las inversiones y facilitar la financiación para su implementación. Los responsables de formular políticas en los países en desarrollo también deberían estar atentos a los cambios en los patrones comerciales y las cadenas globales de valor, y a cómo afectarían a su fuerza laboral. Los trabajadores que no puedan recibir formación o volver a capacitarse y pierdan su empleo deberían contar con mecanismos de protección social más sólidos.
El papel fundamental de la colaboración internacional
La comunidad internacional debería unirse para ayudar a los países a aprovechar esta nueva ola tecnológica. El riesgo es perpetuar las brechas observadas en revoluciones tecnológicas anteriores.
En este sentido, hay cinco ámbitos fundamentales:
1. Compartir conocimientos e información y realizar investigaciones;
2. Ayudar a diseñar políticas y estrategias, y a implementar iniciativas;
3. Ayudar a desarrollar las capacidades de todos los actores del sistema nacional de innovación en materia de Industria 4.0;
4. Promover la transferencia de tecnología mediante nuevos enfoques innovadores de asociación que aborden las deficiencias del mercado, de los sistemas de innovación y de las capacidades;
5. Ayudar a establecer marcos jurídicos, directrices, normas y estándares.
La Comisión de las Naciones Unidas de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo ofrece a los Estados miembros una plataforma para explorar formas de fortalecer y coordinar mejor la cooperación internacional centrada en la CTI, en el espíritu del multilateralismo, con el fin de aprovechar las tecnologías y la innovación de la Industria 4.0 en beneficio de todos.


