El recientemente publicado Informe Global sobre la Brecha de Género del Foro Económico Mundial supone un avance, pero revela que aún queda mucho por hacer para garantizar el acceso equitativo a la educación, especialmente en los países menos desarrollados. Una fuerza laboral formada y empoderada impulsa el crecimiento económico, pero si no invertimos en la mitad de esa fuerza laboral —las niñas y las mujeres—, socavamos la economía mundial al ceder su talento y liderazgo colectivos.
USAID estima que, cuando asiste a la escuela un 10 % más de niñas, el PIB de un país aumenta un 3 % de media. Sin embargo, cuando la mayor parte de la fuerza laboral mundial es femenina, carece de educación y está mal remunerada, está claro que algo debe cambiar si las mujeres quieren sacarse a sí mismas y a sus países de la pobreza.
Sabemos que por cada año que una niña se educa por encima de la media, sus salarios aumentan un 15 %, lo que a su vez beneficia a su familia, su comunidad y la sociedad. Sin embargo, dos tercios de los 775 millones de analfabetos del mundo son mujeres, y el 98 % vive en países en desarrollo.
Hay esperanza. El enfoque universal que ha demostrado mejorar la condición de la mujer es la educación. Como líder de Room to Read, una organización sin ánimo de lucro de alcance mundial centrada en la alfabetización y la desigualdad de género en la educación en Asia y África, he sido testigo de primera mano del efecto transformador de empoderar a las niñas con una educación de alta calidad.
Un ejemplo es Prem, antigua becaria del programa de Educación de Niñas de Room to Read y hoy estudiante de enfermería de 21 años. Prem es de Nepal, que ocupa el puesto 123.º en el Índice Global de Brecha de Género en general y el 125.º en alfabetización, lo que sitúa a Nepal entre los 15 últimos puestos. La madre de Prem y sus dos hermanas mayores no tienen estudios y trabajan a diario en un lecho de río para ganarse la vida con gran precariedad. Gracias al poder de la educación, Prem está creando un futuro más brillante para sí misma y para su familia, y va camino de romper el ciclo de la pobreza intergeneracional.
Es estupendo ver los avances en el Informe Global sobre la Brecha de Género, pero no podemos permitirnos olvidar a quienes se encuentran en los puestos más bajos, como Prem. Nepal, al igual que otros países en los que trabaja Room to Read, como Camboya y Zambia, son lugares en los que debemos centrar y destinar estratégicamente nuestros recursos. Espero con ilusión el día en que historias como la de Prem no sean excepcionales y las niñas puedan dejar atrás una vida de pobreza para entrar en un mundo de posibilidades.
Autora: Erin Ganju es cofundadora y directora ejecutiva de Room to Read, una organización mundial que busca transformar la vida de millones de niños en el mundo en desarrollo centrándose en la alfabetización y la igualdad de género en la educación. Room to Read aspira a llegar a 10 millones de niños con sus programas para 2015. www.roomtoread.org
Imagen: Una mujer lee un libro en una librería de Shanghái REUTERS/Aly Song
