Como comandante de los Navy SEAL de Estados Unidos, Jocko Willink tenía que aprobar y supervisar las misiones de sus dos pelotones, comunicarse con sus superiores en la cadena de mando y coordinar planes con tropas de otras ramas de las fuerzas armadas y de países aliados. Él y todas las personas con las que trabajaba tenían que cumplir sus tareas bajo una amenaza de ataque casi constante.
A pesar de estas condiciones, Willink dirigió la Unidad de Tareas Bruiser del Equipo 3 de los SEAL, que llegó a ser la unidad de operaciones especiales de Estados Unidos más condecorada de la guerra de Iraq.
La experiencia le enseñó, por decirlo suavemente, a lidiar con un estrés que hace que la ansiedad de oficina no parezca tan grave.
Business Insider habló recientemente con Willink sobre su nuevo libro, que recoge lecciones de liderazgo y salud aprendidas durante su etapa como SEAL, «La disciplina es libertad: manual de campo», y explicó que, la mayoría de las veces, «nos enfrentamos al estrés de las cosas que podemos controlar y al estrés de las que no podemos controlar».
Cuando está fuera de tu control
En la guerra, incluso los planes más sólidos pueden verse trastocados por un ataque sorpresa del enemigo.
«Si el estrés se debe a cosas que no podemos controlar, lo que hay que hacer es reducirlo todo lo posible», dijo Willink. «Has hecho planes, te has entrenado, has hecho todo lo que está en tu mano para reducir el estrés al que te enfrentas. Y después de eso, ya no puedes hacer nada. Así que tienes que dejarlo ir».
Puede que Willink aprendiera esto en una situación de muchísimo riesgo, pero es una idea aplicable a todo el mundo, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Prepárate, acepta y luego adáptate. No sirve de nada angustiarse por lo que escapaba a tu control, porque «preocuparte por ello te quita energía de lo que deberías estar haciendo: concentrarte en las cosas que sí puedes controlar».
Cuando puedes hacerle frente
Como comandante, Willink implantó una filosofía a la que llamó «responsabilidad extrema», que también es el título del libro que escribió junto con su socio empresarial y uno de sus jefes de pelotón, Leif Babin. Consiste en asumir toda la responsabilidad por lo que sucede bajo tu supervisión.
«Muchas veces, la gente tiene algo que teme», nos contó Willink. «Tienen un cliente enfadado con ellos. Tienen un proyecto que deben entregar. Y dejan que ese estrés les pese. Yo no dejo que eso ocurra.
«Si tengo un problema con uno de mis clientes que hay que resolver, ¿adivina qué voy a hacer? Lo voy a llamar y le voy a decir: “Oye, esto es lo que está pasando. Esta es la situación. Esto salió mal. No me lo esperaba. Ahora necesitaré algo más de tiempo para darte lo que necesitas”. Pero se lo voy a decir de antemano».
Willink dijo que este método es un remedio contra la procrastinación. «No voy a dejar que eso me ronde la cabeza, esperar hasta el último momento y tenerle miedo», dijo. «No. Si tengo algo que hacer, voy a afrontarlo. Voy a hacer frente a ese estrés».


