Cada año se abandonan miles de bicicletas en las calles de Londres, al tiempo que miles de personas refugiadas llegan a la capital del Reino Unido y necesitan desesperadamente una forma asequible de desplazarse por la ciudad. Un londinense emprendedor se toma al pie de la letra la idea de «reciclar»: convierte los trastos de la gente en un salvavidas para las personas refugiadas.
The Bike Project nació cuando su fundador, Jem Stein, donó su propia bicicleta vieja a una persona refugiada de Darfur a quien orientaba mientras estudiaba en la universidad. Tras este sencillo gesto de bondad, empezó a recoger bicicletas abandonadas y en desuso de la ciudad para repararlas y donar las bicicletas restauradas a solicitantes de asilo y personas refugiadas.

Cinco años después, The Bike Project cuenta con un taller en Londres, donde 10 empleados ponen a punto bicicletas para regalarlas y también ofrecen un servicio de mantenimiento. La organización benéfica forma a algunas personas solicitantes de asilo y refugiadas para que se conviertan en mecánicas, y obtiene fondos vendiendo las mejores bicicletas a través de su sitio web.
Desplazarse por Londres puede resultar prohibitivamente caro para las personas recién llegadas que deben orientarse en el proceso de inmigración. La bicicleta permite evitar las costosas tarifas de autobús y tren, y acceder a recursos como bancos de alimentos, asistencia jurídica, atención sanitaria, clases de inglés y mucho más.
«Nadie debería tener que elegir entre comer y tomar el autobús. Una bicicleta puede ahorrarte £21 a la semana en tarifas, es decir, £1,000 al año», dijo Stein al periódico The Guardian.

Hasta la fecha, el equipo ha restaurado y donado más de 3,000 bicicletas, que sirven de medio de transporte a algunas de las personas que más lo necesitan. Además de enseñar tareas sencillas de mantenimiento de bicicletas, los voluntarios también imparten formación para circular en bicicleta, con el fin de que las mujeres solicitantes de asilo o refugiadas puedan decidir cómo desplazarse; en algunos casos, por primera vez en su vida.
Ciudades en movimiento
Un informe de 2017 del Foro Económico Mundialanalizó el impacto de la migración en ciudades como Londres. La investigación concluyó que, entre 2000 y 2015, la migración mundial anual creció un 2.4%, el doble del crecimiento anual de la población del planeta, del 1.2%.
Tanto si se veían obligadas a abandonar su país como si llegaban por voluntad propia, las personas migrantes se dirigían invariablemente a las ciudades.

Estados Unidos acogió a casi una quinta parte de la población migrante internacional del mundo; una proporción elevada procedía de México y América Latina. Solo 20 ciudades estadounidenses albergan al 36% de la población.

En 2015, Alemania acogió a más personas migrantes que cualquier otro país de la región. Alemania, el Reino Unido y otros países europeos han recibido grandes flujos migratorios debido a los conflictos en Oriente Medio y a la llegada de personas que huyen de la pobreza en el África subsahariana.
El mapa anterior muestra las principales rutas que siguen las personas migrantes a través de África y el mar Mediterráneo, hasta el norte de Europa y el Reino Unido.
Iniciativas como The Bike Project son un paso importante para ayudar a las personas recién llegadas que huyen de la pobreza y la persecución en su país de origen a integrarse en una nueva sociedad.


