Para los millones de trabajadores japoneses que pasan una tarde tras otra en sus escritorios, trabajando mucho más allá de su horario contractual, hay buenas noticias en forma de dron.
El dron T-Frendanima a los trabajadores a volver a casa sobrevolando la oficina y reproduciendo la melodía de «Auld Lang Syne». En Japón, los comerciantes ponen la misma canción para indicar que están a punto de cerrar.
El dron ha sido desarrollado por la empresa constructora Taisei, que tiene más de 8.000 trabajadores. La empresa dijo que el dron se utilizará para vigilar la seguridad de la oficina por la noche, además de detectar a los trabajadores que se quedan en el trabajo más tiempo del conveniente para ellos.
Desde que se desarrollaron programas que les permiten navegar dentro de edificios, donde los sistemas de navegación por satélite no son una opción viable, se ha producido una explosión de este tipo de innovaciones.

Los desarrolladores de T-Frend también están estudiando el uso de tecnología de reconocimiento facial para determinar quién está en la oficina fuera del horario laboral o si hay un intruso.
Muerte por exceso de trabajo
En Japón existe una cultura de trabajar muchas más horas que las habituales. Trabajar jornadas muy largas todavía se percibe como una prueba de lealtad y dedicación. Un informe de 2016reveló que casi una cuarta parte de las empresas japonesas tiene empleados que hacen más de 80 horas extra al mes, a menudo sin remuneración. Y el 12% de las empresas japonesas tiene empleados que superan las 100 horas al mes.
Se considera que 80 horas extra al mes es el umbral a partir del cual aumenta la probabilidad de que una persona muera. Japón incluso tiene una palabra propia para la muerte por exceso de trabajo: karoshi.
El Gobierno japonés ha introducido recientemente varias medidas, entre ellas Premium Friday, que permite a los empleados volver a casa temprano el último viernes de cada mes, en un intento por contrarrestar la cultura de las largas jornadas de oficina. Sin embargo, los analistas afirman que solo ha tenido un éxito limitado.
El problema no es solo cultural. La reducción de la población activa, debido a las bajas tasas de natalidad y al envejecimiento de la población, ha dejado a menos trabajadores con una mayor carga de trabajo.
Esto explica, en parte, el atractivo del dron T-Frend. No solo puede utilizarse para vigilar las horas extra, sino que también podría sustituir la necesidad de guardias de seguridad en un país donde la escasez de mano de obra es un problema muy real.
Una fuerza disruptiva

Los posibles usos de los drones comerciales son increíblemente variados, y se prevé que se conviertan en una fuerza disruptiva importante en muchos sectores. Una investigación de PricewaterhouseCoopersestima que el valor del mercado mundial de la tecnología de drones comerciales supera los 127.000 millones de dólares.

