Como recompensa por no hacer pausas diarias para fumar, quienes no fuman en la empresa japonesa Piala Inc. reciben ahora seis días libres adicionales al año.
Piala, una empresa de marketing con sede en Tokio, puso en marcha esta política en septiembre, después de que el director ejecutivo Takao Asuka recibiera quejas de empleados no fumadores, quienes decían que no se debería recompensar a los fumadores por su hábito con pausas de 15 minutos.
En un país donde casi el 22 % de la población fuma, una de las tasas más altas del mundo, Asuka también dijo que la política debería animar a la gente a dejar de fumar.
«Espero animar a los empleados a dejar de fumar mediante incentivos, en lugar de sanciones o coerción», dijo Asuka al diario Japan Times. Aproximadamente el 35 % de los empleados de Piala fuma, informa el New York Times.
Que un ejecutivo japonés conceda a sus empleados más de una semana libre adicional supone un gran avance en el país.
En comparación con gran parte del mundo desarrollado, los trabajadores de Japón trabajan jornadas intensas y tienen pocas oportunidades para dedicar tiempo a su vida personal. No es raro que los empleados trabajen habitualmente jornadas de 12 horas. Además, desde la década de 1970, en Japón ha aumentado unatendencia llamada karoshi, o «muerte por exceso de trabajo», en la que las personas se suicidan o sufren infartos o accidentes cerebrovasculares debido a jornadas laborales extremadamente largas.
Un informe de 2016 que examinó casos de karoshi y sus causas de muerte reveló que más del 20 % de las personas encuestadas, en un estudio de 10 000 trabajadores japoneses, afirmaron trabajar al menos 80 horas extra al mes.
La decisión de Asuka de ofrecer más tiempo libre resulta especialmente sorprendente, dado que Japón muestra abiertamente una actitud permisiva con respecto al hábito de fumar. Incluso el Gobierno japonés tiene intereses financieros en el fabricante de cigarrillos Japan Tobacco, informa el New York Times.
Aunque Estados Unidos ha tenido sus propios problemas porque la gente no se toma suficiente tiempo libre del trabajo, los estadounidenses ya no fuman tanto como antes. En 1965, más del 42 % de los adultos fumaba. Para 2015, la tasa había descendido al 15 %.
