Así puede ayudarte la neurociencia a buscar empleo

Commuters stand on a Metro Rail bus in North Hollywood, California April 24, 2006. All around the United States, drivers are sticker-shocked by the price of gasoline, which is up 42 cents in the past month nationally to more than $3 per gallon in much of the country, transportation officials said on Monday. Some mass transit advocates hesitate to say the price spike has forced drivers onto public transportation but in some cities where the car is undisputed king of transportation such as Houston and Los Angeles, public transportation ridership is up. REUTERS/Mario Anzuoni
The faster you come to a decision, the more accurate that decision tends to be.Image: REUTERS/Mario Anzuoni
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La búsqueda de empleo moderna está plagada de obstáculos interpersonales y tecnológicos, hasta tal punto que la mayoría hemos renunciado a la idea de que la contratación se decida simplemente por quién es el candidato más cualificado para el puesto.

Entonces, ¿qué puede hacer quien busca empleo para obtener una ventaja?

Puedes empezar por fijarte en el cerebro.

Durante un segmento reciente de Career Talk, que se emite en Wharton Business Radio en el canal 111 de SiriusXM, el profesor de marketing de Wharton Michael Platt conversó con la presentadora Dawn Graham, directora de gestión de carrera del programa MBA ejecutivo de Wharton, sobre cómo la neurociencia puede arrojar luz sobre la mejor manera de abordar decisiones profesionales importantes.

Platt, neurocientífico, también es profesor de Penn Integrates Knowledge y ocupa cargos en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y en el departamento de psicología de la Facultad de Artes y Ciencias. También dirige la Iniciativa de Neurociencia de Wharton.

A continuación, se presentan las principales ideas de su conversación. (Escucha el pódcast completo con el reproductor situado en la parte superior de esta página).

Cambiar es difícil

Es difícil reentrenar el cerebro, incluso si no intentas dejar un hábito como fumar o comer azúcar, que lo estimulan artificialmente.

«Avanzar hacia algo muy positivo en vez de perseguir cosas básicas me parece un verdadero desafío».

«Existe esta idea de dos yoes… Está el yo animal, impulsado por estos refuerzos básicos: comida, drogas, sexo, etc.», dijo Platt. «Y luego está el yo racional, que piensa y planifica el futuro; la persona con la que mantienes una conversación interna todos los días».

Ambos lados forman parte de nosotros, de un mismo cerebro humano, y tienen que trabajar juntos, señaló Platt. El cerebro solo puede producir una respuesta: la conducta, resultado de todos los procesos que tienen lugar en su interior.

Lejos de actuar en nuestra contra, «nuestro cerebro somos nosotros», dijo Platt. «Avanzar hacia algo muy positivo en vez de perseguir cosas básicas me parece un verdadero desafío».

Parte del problema consiste en reconocer que gran parte de lo que hacemos refleja procesos que ocurren por debajo de nuestro nivel de conciencia, al margen de nuestro monólogo interno cotidiano. «Eso inquieta a muchas personas», afirma Platt. «Pero también es simplemente la realidad. Tienes bastante menos control del que podrías esperar».

La clave es la sencillez

Con todos estos procesos compitiendo por espacio dentro del cerebro, la mejor manera de tomar buenas decisiones suele ser simplificar las opciones, dijo Platt.

La neurociencia ha demostrado en los últimos 10 o 15 años que hay límites en el número de cosas que los seres humanos pueden considerar eficazmente en un momento dado. «Cuantas más cosas piensas y más consideras, más difícil resulta sopesarlas, evaluar las pruebas y el valor de cada una y, de hecho, tomar una decisión», señaló.

Cuando el cerebro sopesa demasiadas opciones a la vez, se tarda más en decidir, en general somos menos precisos y también nos sentimos peor con el resultado. Así que, en lugar de sopesar varias oportunidades laborales o trayectorias profesionales, conviene reducirlas a solo dos, dijo Platt.

En esencia, las decisiones se reducen a una carrera que tiene lugar dentro de nuestra cabeza, señaló, y «las células cerebrales compiten entre sí por alcanzar el umbral que les permita decir: “He ganado”». Cuando hay pruebas claras de que una opción es mucho mejor que la otra, la carrera termina muy rápido. Pero si no entiendes bien las opciones —o hay demasiadas—, la carrera dura mucho más.

«Da la impresión de que el cerebro usa el tiempo que pasas deliberando como señal de cuán acertada es tu decisión y de cuánta confianza deberías tener en ella».

«La deliberación en sí puede resultar desagradable», señaló Platt. «Da la impresión de que el cerebro usa el tiempo que pasas deliberando como señal de cuán acertada es tu decisión y de cuánta confianza deberías tener en ella».

Los que cambian y los que se quedan

Esa «carrera» interna se desarrolla tanto si la decisión consiste en elegir entre una manzana o una dona para picar como si se trata de aceptar un nuevo empleo o quedarse donde uno está.

Si tienes pruebas muy sólidas de que dejar tu empleo actual por uno nuevo mejorará tu situación, decidir cambiar es fácil. Pero si ya disfrutas de tu trabajo, o no está tan claro que el nuevo empleo o la nueva carrera vaya a ser mejor que lo que haces ahora, «la carrera dura más y cuesta más desvincularse y dar el paso», dijo Platt.

Platt señaló que ciertos factores pueden acelerar o ralentizar ese proceso de forma natural. Uno es la presión del tiempo. «Si te dan un plazo para algo, eso puede hacerte cambiar muy rápidamente. También pensamos que a veces cosas como el estrés, por ejemplo, podrían fomentar la conducta de cambiar».

Pero el proceso también varía mucho de una persona a otra. Algunas personas son «cambiadoras» por naturaleza y se sienten cómodas pasando de un empleo a otro con bastante rapidez. Otras tienden a quedarse y les resulta muy difícil, o incluso imposible, salir del estancamiento. «Creo que puede ser muy difícil luchar contra esa variación», dijo Platt. «Si eres de los que cambian o de los que vagan de un lado a otro, o si eres de los que se quedan, quizá no puedas romper esa rutina».

Señaló que los expertos apenas empiezan a estudiar qué tipos de intervenciones o estímulos podrían sacar a quienes tienden a quedarse de su estancamiento o convencer a quienes cambian de permanecer donde están. «Lo que nos gustaría saber, ante todo, es si se puede demostrar que funciona con estimulación artificial y luego sustituirla por algún tipo de modificación del contexto. ¿Se puede lograr cambiando el entorno, quizá reorganizando los muebles o algo así? ¿Eso aumentaría realmente la probabilidad de cambiar o haría que resultara más cómodo? Todavía no sabemos la respuesta».

Cómo hacer que establecer contactos resulte menos «incómodo»

Establecer contactos es fundamental para cambiar de carrera, pero a muchas personas les resulta muy incómodo, incluso francamente «desagradable».

El cerebro está predispuesto a relacionarse socialmente y evaluar los entornos sociales; algunas personas tienen una inclinación natural a ser más sociables y otras, más introvertidas. Sin embargo, establecer contactos puede resultar difícil incluso para quienes son extrovertidos, dijo Platt, y eso también es un efecto secundario de cómo nuestro cerebro percibe la interacción.

Las personas que tienen vínculos más estrechos suelen vivir más y disfrutar de una vida más feliz y saludable; tiene sentido que quienes se relacionan mejor fuera del horario laboral también lo hagan mejor en el ámbito profesional. Pero incluso cuando ambas partes tienen claro que el contacto busca lograr un objetivo concreto, queremos que la interacción sea sincera.

«Hay señales no verbales que indican cómo te sientes con respecto a la interacción, relacionadas con el contacto visual y los movimientos sutiles de los músculos de la cara», dijo Platt. «Si no eres sincero… el cerebro de la otra persona lo detectará».

«La práctica misma de [establecer contactos] influye positivamente en la salud y la integridad de los circuitos cerebrales que llamamos red cerebral social».

Establecer contactos se convierte menos en una obligación cuando ambas partes intentan construir un vínculo duradero, en lugar de uno meramente transaccional. Y si eso no cambia tu opinión sobre el temido evento para establecer contactos, quizá esto lo haga: en realidad, es bueno para ti. «Es bueno para la salud de tu cerebro social», señaló Platt. «La práctica misma influye positivamente en la salud y la integridad de los circuitos cerebrales que llamamos red cerebral social».

Añadió que se han realizado estudios con monos —que, al igual que los seres humanos, dependen de vínculos y alianzas sociales muy sólidos— y se descubrió que los circuitos sociales de sus cerebros crecían cuando se les obligaba a relacionarse entre sí.

«Aunque los circuitos sociales de cada persona estén ajustados a un nivel distinto, aún se pueden desarrollar», dijo. «Si estás en un nivel nueve, puedes subirlo a 11 si sales y te esfuerzas de verdad cada día. Es como ir al gimnasio».

La importancia de conectar… y de investigar a fondo en Google

La investigación nos ha ayudado a entender mucho sobre cómo reaccionan las personas ante los demás y cómo establecemos vínculos emocionales o desarrollamos prejuicios. Esos descubrimientos pueden ayudarte en una entrevista de trabajo, dijo Platt.

«Lo mejor que puedes hacer es buscar puntos en común» con la persona que te entrevista, señaló Platt. «Intenta creer que están en el mismo equipo o que tienen objetivos muy parecidos, y destaca cosas, incluso quizá aspectos físicos tuyos, que de hecho los vinculen».

Herramientas como LinkedIn y Google facilitan más que nunca encontrar información básica e incluso detallada sobre quien te entrevista, su trayectoria laboral o hasta lo que le gusta hacer fuera de la oficina. Quienes buscan empleo deberían aprovecharlo, dijo Platt, y encontrar una manera sutil de incorporar a la conversación lo que averigüen.

«Ojalá tengas la oportunidad de introducir la idea con algo como: “Ah, sí. Yo también crecí en el Medio Oeste”», dijo Platt. «Ese tipo de comentario puede ayudar a crear cierta afinidad con la otra persona».

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