Ya se trate de dinero, poder o fama, el éxito significa algo diferente para cada persona.
Para Bill Gates, lo definen dos factores: marcar la diferencia y cuidar de las personas más cercanas a uno.
«Warren Buffett siempre ha dicho que la medida [del éxito] es si las personas cercanas a ti son felices y te quieren», explicó Gates durante una sesión de preguntas y respuestas en Reddit, o «pregúntame lo que quieras», el lunes, cuando le preguntaron por su idea del éxito.
«También es agradable sentir que has marcado la diferencia: inventando algo, criando hijos o ayudando a personas necesitadas», prosiguió.
Aunque es más difícil conocer a su círculo íntimo, es fácil ver que Gates sin duda ha cumplido esa última parte de su respuesta.
Con apenas 20 años, Bill Gates cofundó Microsoft con su amigo de la infancia Paul Allen. Unos meses antes de cumplir 31 años, la empresa salió a bolsa y Gates se convirtió en multimillonario.
Ahora, el hombre más rico del mundo con 85.200 millones de dólares a su nombre, Gates dedica sus días a dirigir la Fundación Bill y Melinda Gates, una de las organizaciones benéficas más poderosas del mundo. La fundación —que controla una dotación de más de 40.000 millones de dólares— se propone sacar de la pobreza a millones de personas, con especial atención a erradicar el VIH, la malaria y otras enfermedades infecciosas.


