Internet derriba barreras para quienes buscan empleo en todo el mundo. Así es cómo

Shoes of Irish rock singer Bono (R) are seen as he stands next to Microsoft founder Bill Gates (C) and Jordan's Queen Rania to pose for photographers at the World Economic Forum (WEF) in Davos January 25, 2008. REUTERS/Stefan Wermuth (SWITZERLAND) - RTR1W9MH
Online platforms are levelling the playing field for international job seekers.Image: REUTERS/Stefan Wermuth
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LinkedIn, la mayor red profesional del mundo, empezó recientemente a preguntar a sus miembros en países donde no se habla inglés si les gustaría hacer el EF Standard English Test (EFSET) y compartir sus puntuaciones en sus perfiles. El programa piloto, que se puso en marcha esta primavera, busca ayudar a profesionales de todo el mundo a certificar y promover sus conocimientos de inglés.

Esta colaboración parece ser el último avance de una tendencia que llamamos «democratización de las credenciales». Esta tendencia ha surgido en los últimos años, a medida que tanto las principales universidades como nuevas empresas emergentes del sector educativo han empezado a ofrecer más servicios en línea a quienes quieren aprender y certificar sus competencias. Estos servicios facilitan adquirir, desarrollar y promover nuevas competencias, y están transformando la manera en que quienes buscan empleo —especialmente en el sector tecnológico— consiguen visibilidad y la forma en que las empresas contratan. En última instancia, esto afectará al valor que se atribuye a las credenciales tradicionales, como los títulos universitarios y las certificaciones de inglés.

Aunque las credenciales pretenden indicar lo que una persona es capaz de hacer, también pueden limitar las oportunidades de quienes buscan empleo y han seguido trayectorias profesionales menos tradicionales, quieren cambiar de carrera o simplemente desean mejorar sus competencias técnicas para progresar profesionalmente. El anticuado sistema de acreditación también penaliza a quienes no pueden permitirse una educación formal o no tienen acceso a ella.

Sabemos que las credenciales suelen ser caras. Por ejemplo, una prueba tradicional de dominio del inglés, como el IELTS o el TOEFL, puede costar más de 300 dólares. Un título universitario, por supuesto, cuesta decenas de miles más. Eso no quiere decir que obtener una licenciatura o realizar una prueba estandarizada tradicional carezca de valor. Pero reconocer únicamente estas experiencias dificulta las cosas a quienes quizá no pudieron pagar una credencial tradicional y adquirieron competencias por otra vía, como la experiencia laboral. Además, muchas personas de todo el mundo no tienen acceso a determinados cursos, centros de examen y otros recursos educativos. Y también está la cuestión de la pertinencia. Un título en informática no guarda una relación exclusiva con la capacidad para programar. Aunque sin duda es útil, los programadores con título no parecen acabar ganando más que los programadores sin título.

La democratización de las credenciales puede eliminar estas barreras. No hay ninguna razón intrínseca por la que las credenciales de alta calidad también deban ser caras y de difícil acceso. Las principales empresas tecnológicas están contratando a graduados de nuevos programas orientados a la programación, como General Assembly y Hack Reactor. Muchos empleadores empiezan a confiar en las certificaciones de Coursera, y la plataforma de educación en línea recientemente estableció alianzas con varias empresas tecnológicas, entre ellas Google e Instagram, para ofrecer cursos más intensivos de microtitulación. Udacity se asoció con Georgia Tech y AT&T para lanzar un programa de maestría en informática en línea que cuesta apenas 7.000 dólares.

Este tipo de programas sí afronta desafíos que habrá que resolver. Algunas materias son más fáciles de enseñar en línea que otras. La retención de estudiantes puede ser baja. Además, las credenciales en línea abren la puerta a hacer trampas: puedo pedirle a un amigo que haga un examen o complete un curso en mi nombre.

A largo plazo, sin embargo, es difícil fingir conocimientos de inglés o experiencia en programación. Por eso, no podemos dejar que estos desafíos nos distraigan de las oportunidades. La mayoría de los empleadores estarían de acuerdo en que, en las economías actuales, cada vez más orientadas a la tecnología, lo único que debería importar son las competencias. Plataformas como Coursera, HBX, EFSET y LinkedIn tienen el potencial de dar paso a nuevas formas democráticas de acreditación. Las herramientas de educación y certificación que ofrecen suelen ser gratuitas o de bajo costo, y todas están disponibles en línea, lo que permite el acceso a una parte grande y en rápido crecimiento de la población mundial.

Todo esto son buenas noticias para quienes buscan empleo —especialmente para quienes tienen las competencias, pero carecen de credenciales formales— y quieren llamar la atención de los empleadores o adquirir nuevas competencias de una manera más flexible. A medida que continúe esta tendencia, podrán beneficiarse de lo siguiente:

Un terreno de juego más igualado. Las credenciales en línea están al alcance de millones de personas que no pueden acceder a vías más tradicionales. Las razones —ya sean económicas, geográficas, etc.— tienen poco que ver con el talento o la capacidad. Así que, cuando se da más valor a las competencias de una persona que a sus antecedentes, más candidatos tendrán oportunidades de hacerse notar.

Más oportunidades de progresar profesionalmente. Los métodos tradicionales de acreditación rara vez permiten centrarse en una competencia concreta, y sus costos pueden hacerlos arriesgados. La expansión de las herramientas gratuitas de aprendizaje y acreditación en línea, como la colaboración de LinkedIn con EFSET, facilita que las personas adquieran nuevas competencias y se adapten rápidamente a los cambios en la demanda de los empleadores. Estas herramientas favorecen la exploración, porque pueden adaptarse a competencias muy específicas, como el dominio del inglés, el manejo de Ruby on Rails o el conocimiento de las reglas de las comas. Y, como son gratuitas o de bajo costo, puedes probar algo con poco costo si no te sale bien.

Fuentes de acreditación nuevas y fiables. Puede ser confuso hacer un seguimiento de todos los programas que ofrecen credenciales, tanto en línea como presenciales. Pero, a medida que más organizaciones de confianza sigan el ejemplo de LinkedIn y se asocien con proveedores de credenciales en línea, irán descartando los recursos en línea menos útiles y ayudarán a quienes buscan empleo y a los empleadores a identificar las mejores herramientas.

Las credenciales democratizadas abren el acceso a nuevas reservas de talento. Para las empresas y quienes buscan empleo, el objetivo último no es coleccionar estrellas doradas. Se trata de revelar lo que una persona realmente sabe y lo que es capaz de hacer. Lo ideal es que una credencial no sea una puerta de entrada arbitraria, sino una oportunidad.

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