¿Cómo afectan los despidos temporales al mercado laboral estadounidense?

Person in office with smartphone and laptop
Person in office with smartphone and laptop discussing in meeting.Image: Unsplash/Headway
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  • Según nueva investigación, los despidos temporales que derivan en pérdida permanente de empleo son un factor importante del desempleo general en Estados Unidos.

  • Como resultado, las empresas pueden sufrir perturbaciones en sus costes de producción, que provocan cambios en su demanda de mano de obra.

  • Los flujos desde los despidos temporales hacia el desempleo sin reincorporación pueden ralentizar el ritmo de la recuperación económica tras una recesión.

  • Sin embargo, los programas de intervención que desincentivan que las empresas despidan de forma permanente a los trabajadores pueden reducir el desempleo al disminuir el número de trabajadores que pasan de despidos temporales al desempleo sin reincorporación.

Gráfico del desempleo por despidos temporales, 1979-2019.Image: NBER

En el mercado laboral estadounidense, alrededor de un tercio de todos los episodios de desempleo comienzan con despidos temporales. Sin embargo, algunos trabajadores que son objeto de un despido temporal nunca son reincorporados a su antiguo puesto. En algún momento, su antiguo empleador puede comunicarles que la reincorporación ya no es una opción. Pasan entonces a formar parte del «desempleo sin reincorporación», un grupo que, por lo general, tarda más que quienes están en despido temporal en encontrar empleo.

En Temporary Layoffs, Loss-of-Recall and Cyclical Unemployment Dynamics (NBER Working Paper 30134), Mark Gertler, Christopher K. Huckfeldt, y Antonella Trigari estudian a los trabajadores que esperaban ser reincorporados al entrar en el desempleo, pero que nunca lo fueron. Constatan que los trabajadores con despido temporal que en algún momento supieron que no serían reincorporados representan una parte considerable de los desempleados de larga duración en las recesiones posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Los despidos temporales que se convierten en pérdida permanente de empleo son un factor importante del desempleo general.

El papel de los despidos temporales ha variado según las distintas recesiones económicas. Teniendo en cuenta la pérdida de reincorporación, los despidos temporales explicaron el 36 por ciento del aumento del desempleo en las recesiones de los años ochenta, frente al 17 por ciento en la Gran Recesión, y el 98 por ciento durante la recesión de la COVID.

Los investigadores desarrollan un marco para analizar las decisiones de contratación y despido. Las empresas sufren perturbaciones en sus costes de producción, lo que provoca cambios en su demanda de mano de obra. Pueden ajustar sus plantillas mediante despidos temporales y permanentes, reincorporaciones, renegociación periódica de salarios y nuevas contrataciones entre los desempleados sin reincorporación. Los investigadores calibran este modelo con datos mensuales de la Current Population Survey (CPS) entre 1978 y 2019, centrándose en la probabilidad de transición de los trabajadores entre el empleo, el desempleo por despido temporal y el desempleo sin reincorporación. Este modelo reproduce con éxito la dinámica del mercado laboral en la CPS.

Los flujos desde el despido temporal hacia el desempleo sin reincorporación pueden ralentizar el ritmo de la recuperación económica tras una recesión. Los investigadores constatan que, si no hubiera transiciones de despido temporal a permanente —si todos los despidos siguieran siendo temporales—, durante una recesión típica la tasa de desempleo alcanzaría su máximo algo antes y se situaría varias décimas de punto porcentual por debajo durante toda la recuperación. Atribuyen este efecto a una reducción de los costes de contratación de las empresas cuando reincorporan a trabajadores despedidos, en lugar de buscar a un nuevo empleado.

Intervenciones como el Paycheck Protection Program (PPP) durante la recesión de la COVID desincentivaron que las empresas despidieran de forma permanente a los trabajadores y probablemente redujeron el número de personas que pasaron de despidos temporales al desempleo sin reincorporación. Para evaluar el impacto de este programa, los investigadores crean una serie de «shocks de confinamiento», con una fracción creciente de trabajadores despedidos, así como un shock de «distanciamiento social» que redujo la productividad del trabajo y del capital. Las reducciones de productividad se aplicaron en abril de 2020, septiembre de 2020 y enero de 2021. En estos escenarios, el PPP, modelizado como una subvención a las empresas, redujo el desempleo al disminuir el número de trabajadores que pasaron de despidos temporales al desempleo sin reincorporación. Las simulaciones sugieren que el programa PPP redujo la tasa de desempleo en unos 2 puntos porcentuales durante los primeros seis meses de la pandemia y en torno a un 1 por ciento durante los doce meses siguientes.

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