El mayor desafío del futuro del trabajo no ha cambiado en décadas

A woman uses her hands to help irrigate a crop of onions in a field near Dambulla August 9, 2010. REUTERS/Andrew Caballero-Reynolds
Can technology help provide job security for millions of people in the informal economy?Image: REUTERS/Andrew Caballero-Reynolds
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La tecnología y lo que hará para cambiar nuestra forma de trabajar son la gran obsesión del momento.La verdad es que nadie sabe con certeza qué ocurrirá: lo único seguro es la incertidumbre. Entonces, ¿cómo debemos planificar los empleos que aún no existen?

Nuestro punto de partida es abordar lo que sabemos: el mayor desafío que afronta el futuro del trabajo —y que afronta desde hace décadas— es la enorme cantidad de personas que viven al día con trabajos ocasionales, sin saber de una semana a otra si tendrán empleo y sin poder planificar el futuro, y mucho menos pensar en la prosperidad de sus hijos a meses vista, en lugar de a años. A esto lo llamamos economía informal y, como ocurre con tanto lenguaje pseudotécnico que levanta barreras, la expresión no logra transmitir el deplorable purgatorio al que condena a millones de trabajadores y a sus familias en todo el mundo.

Una persona trabaja en la economía informal cuando no tiene contrato, seguridad social, seguro médico ni ninguna otra protección. El trabajo informal es un medio de subsistencia, nada más.Desde los conductores de rickshaw en las calles de Daca hasta los vendedores ambulantes de fruta de Nairobi, la economía informal está en todas partes. El empleo informal supera el 70 % en África subsahariana y Asia meridional, y el 50 % en América Latina. En Côte d’Ivoire y Nepal, supera el 90 %. Como se puede ver en el gráfico de abajo, que he tomado del borrador del Informe sobre el desarrollo mundial 2019, el trabajo informal está más extendido en las economías de ingresos bajos que en las de ingresos altos.

Image: Banco Mundial

A pesar de las mejoras en el entorno empresarial, la informalidad sigue siendo elevada.Desde 1999, el sector de TI de India ha experimentado un auge; el país se ha convertido en una potencia nuclear, ha batido el récord mundial de satélites lanzados en un solo cohete y ha alcanzado una tasa de crecimiento anual cercana al 6 %. Sin embargo, según algunas estimaciones, el tamaño de su sector informal se ha mantenido en torno al 90 %. En África subsahariana, la informalidad se mantuvo alrededor del 75 % entre 2000 y 2016. En Asia meridional, aumentó de un promedio del 50 % en la década de 2000 al 60 % entre 2010 y 2016.

La mayoría de los trabajadores informales suelen desempeñarse en actividades de baja productividad, con pocas oportunidades de desarrollar competencias y casi ninguna perspectiva de crecimiento.En India, un año de trabajo en el sector formal duplica los ingresos respecto a un año de trabajo informal. En Kenia, la situación es similar. La diferencia es considerable. Las empresas informales son el negocio de los pobres. La pequeña escala de sus actividades reduce las posibilidades de salir de la pobreza.

Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto? Está claro que no existe una solución única para todos los casos, pero la respuesta combina, según el contexto, mejoras en el entorno empresarial, inversiones en capital humano y el potencial de la tecnología, tan presente en el debate actual.

La tecnología puede reducir la informalidad. Perú logró crear 276.000 nuevos empleos formales con la introducción de la planilla electrónica: un procedimiento electrónico por el que los empleadores envían informes mensuales a la Autoridad Tributaria Nacional. Los informes incluyen información sobre trabajadores, pensionistas, proveedores de servicios, personal en formación, trabajadores subcontratados y beneficiarios.

La inversión en capital humano ayuda. Cuando los jóvenes cuentan con las competencias adecuadas, tienen más probabilidades de conseguir un empleo formal que uno informal.

Puedes saber más sobre cómo la tecnología ayuda a las personas atrapadas en empleos sin futuro leyendo el borrador del Informe sobre el desarrollo mundial 2019.

Por supuesto, el informe no ofrece todas las soluciones, pero, en un mundo con tanta incertidumbre, plantea una manera de pensar en los desafíos que tenemos por delante. La tecnología no es la única respuesta a muchos de los problemas que afrontamos, pero si formulamos ahora las preguntas adecuadas con claridad, habrá más posibilidades de que contribuya a nuestro progreso en lugar de obstaculizarlo.

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