¿Puede su empresa superar la gran brecha de competencias en sostenibilidad?

Companies around the world have to address the great sustainability skills gap.
Companies around the world have to address the great sustainability skills gap.Image: Unsplash/getrodeo
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  • La demanda de conocimientos sobre temas de sostenibilidad se intensifica en puestos corporativos como compras, diseño de productos y contabilidad.

  • El 82 % de los trabajadores encuestados cree que la falta de talento cualificado impide a las empresas avanzar hacia sus objetivos climáticos.

  • Pero gigantes tecnológicos como Microsoft y Salesforce ya trabajan para cerrar esta brecha de conocimientos.

  • Según los últimos datos, la transición a una economía con cero emisiones netas podría crear hasta 18 millones de nuevos empleos netos para 2030.

«Alcanzar escala» es un desafío que mencionan a menudo quienes forman parte del movimiento climático, por lo general en referencia al dinero que respalda alguna tecnología revolucionaria o algún proyecto de infraestructura. Pero, si queremos lograrlo, otro recurso también requiere mucha más inversión: las personas.

Ese es el titular de un informe publicado el miércoles por Microsoft y Boston Consulting Group, «Closing the Sustainability Gap», basado en entrevistas con más de 250 empleados de 15 empresas cuyos puestos están impregnados de algún tipo de compromisos de sostenibilidad. Entre las personas entrevistadas durante el último año había miembros de equipos financieros, especialistas en cadenas de suministro, ingenieros, científicos de materiales y también personas en nuevos puestos surgidos a raíz de los compromisos de cero emisiones netas y otros compromisos climáticos, como responsables de compras de energía renovable, contables de carbono y responsables de compras de servicios de eliminación de carbono. Entre las grandes empresas que participaron en la investigación estaban AT&T, BCG, HSBC, John Deere, JSW Steel, Microsoft, Owens Corning, Sysco y Unilever, todas ellas contratando para este tipo de puestos.

«En definitiva, es importante comprender que la transformación hacia la sostenibilidad necesitará personas capaces de combinar conocimientos y competencias especializados con distintos grados de otras competencias multidisciplinares», escribió Brad Smith, vicepresidente y presidente de Microsoft, en el prólogo del informe. «Estas competencias deberán abarcar los negocios, el uso de datos y la tecnología digital. Hoy en día, esta combinación es difícil de encontrar y a menudo no se da de forma natural».

Esta startup brasileña ayuda a las empresas a hacer un seguimiento de sus objetivos climáticos.
Esta startup brasileña ayuda a las empresas a hacer un seguimiento de sus objetivos climáticos.
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Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, hasta 18 millones de nuevos empleos netos podrían crearse con la transición a una economía con cero emisiones netas para 2030. Los análisis de LinkedIn, una empresa de Microsoft, indican que los «empleos verdes» crecieron un 8 % entre 2015 y 2022, pero el conjunto de personas con las competencias necesarias para ocuparlos aumentó solo un 6 %.

«Por lo general, los empleados han recurrido a personas con talento de la propia empresa que ya contaban con las competencias funcionales y transformadoras básicas necesarias para impulsar cambios, aunque carecieran de formación formal en sostenibilidad», escribió Smith. «Después, mejoraron las competencias de esas personas para que pudieran realizar tareas esenciales de sostenibilidad. El mayor problema de este enfoque es que no permitirá alcanzar la escala necesaria para satisfacer las necesidades de las empresas ni las del planeta. Si observamos las aproximadamente 3900 empresas que han asumido compromisos climáticos, resulta evidente que convertirlos en avances requerirá mucho más talento con competencias y conocimientos prácticos sobre sostenibilidad que el que se está formando actualmente en estas empresas».

Con ganas de aprender

Enseguida veremos cómo Microsoft, LinkedIn y Smith se proponen responder a esa necesidad, pero antes, otra investigación publicada en septiembre por otra gran empresa de software, Salesforce, corrobora el nuevo informe de Microsoft y muestra a una fuerza laboral deseosa de aprender.

Según los datos de Salesforce, que abarcan a unos 1300 trabajadores del conocimiento de 11 países, el 82 % de las personas encuestadas cree que la falta de talento cualificado impide a las empresas avanzar hacia sus objetivos climáticos. Cerca del 90 % afirmó que las empresas no invierten lo suficiente en formación sobre competencias de sostenibilidad, y alrededor de dos tercios tenía muchas ganas de aprender más para poder integrar estas prioridades en su puesto actual.

«Siempre hemos creído que la sostenibilidad tenía un papel clave en la implicación de los empleados. Esto lo recalca», me dijo Sunya Norman, vicepresidenta de estrategia y participación en materia de ESG de Salesforce. «El llamamiento aquí es que las empresas empiecen a prestar atención. La sostenibilidad es algo en lo que su fuerza laboral tiene muchísimas ganas de participar. Es una gran manera de mantener a las personas implicadas y acelerar más el progreso».

Salesforce utiliza su plataforma de formación y mejora de competencias, Salesforce Trailhead, para ofrecer formación tanto a sus empleados como a un público externo sobre temas como el establecimiento de objetivos basados en la ciencia, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y la comprensión del papel que pueden desempeñar las empresas para reducir su impacto ambiental. Según Salesforce, durante el primer semestre de 2022, el número de empleados que utilizaron esos módulos aumentó casi un 60 %.

Responder a la coyuntura, al menos para los trabajadores del conocimiento

Es importante reconocer que los datos destacados tanto por Microsoft como por Salesforce se centran principalmente en los trabajadores del conocimiento, algo que no sorprende, dado que ambas empresas han desarrollado plataformas de software y consideran que las competencias digitales en estos puestos —como saber aplicar la automatización, la analítica y la inteligencia artificial para resolver desafíos relacionados con el clima— serán cruciales durante la transición a una economía justa y limpia.

Cuando hablé con Smith a principios de esta semana, reconoció esa distinción. «Nos centramos sobre todo en los trabajadores del conocimiento y en lo que necesitarán, porque al realizar este trabajo nos dimos cuenta de que no se había abordado como un tema independiente», dijo. «Y cuando analizamos las empresas que han asumido compromisos climáticos, nos dimos cuenta de que la falta de competencias en ese ámbito pone en riesgo el avance de las personas y las empresas».

Smith me contó que la decisión de la empresa de adoptar un impuesto interno al carbono —que utiliza para respaldar inversiones relacionadas con la sostenibilidad— propició la creación de nuevos puestos dentro de la empresa y la necesidad de incorporar conocimientos y competencias relacionados en las funciones existentes. «Una vez que lo pusimos en marcha, se creó un incentivo financiero para que cada área de la empresa creara puestos que ayudaran a gestionar esto», dijo.

Smith añadió: «Primero, incorporamos conocimientos a la empresa mediante personas contratadas externamente que cuentan con esta experiencia. Segundo, hemos recurrido mucho a nuestro equipo centralizado para que ayude a formar a las personas y crear una comunidad que comparta conocimientos y difunda más rápido las mejores prácticas. Tercero, hemos recurrido mucho a nuestro equipo centralizado de compras para averiguar cómo trabajar con nuestros proveedores, y han podido compartir esos conocimientos ampliamente. Pero ha sido mucha innovación nacida de la experimentación, difundiendo rápidamente conocimientos, información y competencias. Es un fenómeno clásico de quienes se adelantan».

Según el informe, Microsoft respalda más de 250 puestos de sostenibilidad en sus distintos grupos empresariales —alrededor del 70 % de sus titulares fueron promovidos internamente—, pero se esfuerza por integrar una «mayor familiaridad con la sostenibilidad» en todos los puestos. Estas son las áreas en las que esas competencias serán realmente importantes:

Estrategia— incluida la capacidad de evaluar la materialidad y la exposición, e impulsar políticas

Implementación— por ejemplo, innovación de productos, eficiencia operativa, compras, colaboración con proveedores y clientes en sus propios procesos de sostenibilidad e inversión en la eliminación de carbono

Habilitación— incluidas la medición y divulgación de datos, la gestión del cambio y la creación de nuevas alianzas

«Tenemos la oportunidad de aplicar todo lo que hemos aprendido de la expansión de la informática y aplicarlo a la expansión de la ciencia de la sostenibilidad», dijo Smith al responder a mi pregunta sobre cómo garantizar que la mejora de competencias en estas especialidades sea inclusiva en cuanto al género y la raza. «Lo que aprendimos de la informática es que, ante todo, debemos centrarnos. Tenemos que dividirlo en partes. Tenemos que analizar la trayectoria. Debemos hacer un esfuerzo especial para asegurarnos de contar con materiales de aprendizaje que interesen a personas de distintos orígenes. Tenemos que pensar en las niñas y las jóvenes, y no solo en los niños y los jóvenes. Con el tiempo, tenemos que colaborar con distintas organizaciones sin fines de lucro que se hagan cargo de esto. ….

«Creo que hay una segunda dimensión que es fundamental», añadió, «y es centrarse en el Sur Global, porque estamos descubriendo que el acceso a los datos y a las competencias no alcanza el mismo nivel que en el Norte Global».

¿Cómo piensa actuar Microsoft a partir de estos hallazgos? Cabe esperar que Microsoft y LinkedIn participen en iniciativas sectoriales para definir las competencias necesarias para cumplir los compromisos climáticos, junto con organizaciones como la Organización Internacional del Trabajo y Development Data Partnership, que incluye a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional. Entre las prioridades de Microsoft está aclarar qué certificaciones o acreditaciones son fundamentales para este proceso.

La empresa también se ha comprometido a desarrollar y difundir planes de estudio sobre el uso de herramientas digitales para registrar, informar y gestionar las emisiones de carbono, el agua, los residuos y la energía. (En otras palabras, cabe esperar encontrar este tipo de materiales destacados en LinkedIn Learning y el Centro de Aprendizaje sobre Sostenibilidad de Microsoft). También se asociará con la empresa de aprendizaje en línea INCO Academy para respaldar un curso de Competencias digitales verdes para hasta 10 000 estudiantes.

Parte de esos recursos también se destinará a respaldar la «cantera de talento en sostenibilidad del futuro», mediante el apoyo de Microsoft al Proyecto de seguimiento y evaluación de la comunicación y educación sobre el clima, que está creando una biblioteca de recursos digitales, y a la nueva Alianza para la Ecologización de la Educación, creada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

También cabe esperar que la empresa tecnológica redoble su apoyo a programas de educación superior como:

El programa de Centros de sostenibilidad en todo el currículo, respaldado por la Asociación para el Avance de la Sostenibilidad en la Educación Superior; los Centros NSF de Excelencia en Investigación en Ciencia y Tecnología, que respaldan a «instituciones al servicio de las minorías»; la Iniciativa de Educación para Empleos Verdes de la ONU HESI Alianza para integrar el medioambiente y la sostenibilidad en las universidades de África

Cuando le pregunté a Smith cuánto costarían todas las inversiones mencionadas en su informe, las describió como «enormes en todos los ámbitos», pero dijo que Microsoft aún no ha calculado cuánto gastará tanto en sus iniciativas internas como en proporcionar recursos a otras entidades.

«El desarrollo de las competencias de las personas es la base de todos los aspectos del progreso que necesitamos lograr», dijo Smith al final de nuestra conversación. «Si no desarrollamos las competencias de la fuerza laboral, tanto la actual como la futura, no tendremos éxito».

La educación como imperativo ESG

Probablemente no le sorprenderá saber que Microsoft forma parte de la Coalición Empresarial Global por la Educación, que publicó recientemente su propio informe sobre el fuerte vínculo entre la estrategia ambiental, social y de gobernanza y la educación. El análisis sostiene que dar prioridad al apoyo a la educación —tanto mediante la mejora de las competencias de la propia fuerza laboral como apoyando a escuelas y programas de educación primaria y secundaria— debería ser una parte central de la «S» en las estrategias corporativas ESG.

Menos de la mitad de los jóvenes van por buen camino para adquirir las competencias necesarias para trabajar en el horizonte de 2030, señaló Justin van Fleet, presidente de la organización benéfica infantil Theirworld y director ejecutivo de la Coalición. En consonancia con el informe de Microsoft de esta semana, el sector privado quizá no sea capaz de responder a la coyuntura si no empieza a mejorar las competencias de la fuerza laboral actual y a preparar a la próxima generación para lo que se avecina. «No es solo una crisis para las empresas, es una crisis para la sociedad», me dijo.

Madge Thomas, presidenta de la Fundación American Express y directora de responsabilidad social corporativa de American Express, hizo hincapié en esa idea. «Como parte de la “S”, vemos la educación como un tema transversal que se manifiesta de distintas maneras según el grupo de partes interesadas: colegas, clientes y comunidades».

Por ejemplo, Amex anunció recientemente una clase magistral sobre el cambio climático, impartida por científicos, que estará disponible de forma virtual para sus 70 000 empleados. Según Thomas, el objetivo es ayudar a la fuerza laboral de la empresa a comprender mejor las distintas iniciativas corporativas que respalda, y ayudar a los colegas —en particular a los reclutas de la generación Z— a entender qué medidas pueden tomar a título personal y en sus propias comunidades.

Thomas sugirió que más empresas comprometidas con la acción climática deberían colaborar para respaldar iniciativas educativas como estas. «Probablemente necesitamos más colaboración entre empresas y en el sector para dar prioridad a estos temas», dijo Thomas. «Podemos unir nuestros valores y nuestra voz».

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