Cuando trabajas para alguien a quien intimidan tus ideas, lo sabes. Tu jefe te enviará señales de que tu energía, intelecto y creatividad no son bienvenidos.
Al principio, las señales serán sutiles. Tu jefe intenta sofocar tu llama creciente antes de que se haga más grande.
Si no captas el mensaje «Cállate y haz lo que te digo, ¡y nada más!», las señales se harán más fuertes. Puede que hayas sido la estrella del departamento, pero ahora eres persona non grata.
Si tu jefe te tiene mucho miedo, puede que incluso te veas envuelto en algún tipo de medida disciplinaria: un patético intento de apagar tu llama a la fuerza.
Puede que tu jefe llegue a tener tanto miedo que intente menospreciarte, aplastarte o echarte. ¿Por qué haría eso? Ocurre todos los días, quizá porque estás llamando la atención de los altos cargos de la organización o te estás volviendo demasiado popular entre los clientes de tu empresa.
Los gerentes temerosos no hacen crecer a sus empleados: los hunden. En entornos llenos de miedo solo son bienvenidas las ovejas dóciles y obedientes. Si hablas demasiado, eres demasiado inteligente o creativo, o simplemente te muestras demasiado como eres en vez de convertirte en el autómata corporativo o institucional que tu jefe quiere que seas, ¡ten cuidado!
Estas son siete señales de que tu jefe quiere que te vayas. Cuando las detectes en tu entorno, no te desanimes ni te enfades. ¡Sería un desperdicio de tu valiosa energía! Cuanto más crezca tu llama, más probable será que te enfrentes a estas reacciones de miedo. ¡No pasa nada!
Hay espacios de juego mucho más amplios que la caja en la que trabajas ahora. El universo te indicará cuándo es el momento de buscar una caja más grande y, aunque el cambio puede ser difícil, ¡serás mucho más feliz al otro lado de tu reinvención!
Retirar privilegios
Una de las primeras señales de que has provocado una reacción de miedo en tu jefe será la retirada de privilegios y ventajas. Nuestro cliente Daniel tuvo la osadía de ganar dos premios de manos del presidente de su división y, poco después, vio cómo su jefe le retiraba el derecho a viajar en clase business y la membresía del club del aeropuerto.
«No viajas lo suficiente como para justificar esos gastos», dijo su jefe, sin razón alguna. Su jefe no estaba simplemente molesto. Temía que la reputación de Daniel como estrella en ascenso amenazara su propio poder. Quería enviarle a Dan un mensaje contundente: «Da un paso atrás y deja de hacerte un nombre aquí, o las cosas empeorarán para ti».
El pobre jefe temeroso quería aprovechar su mezquino poder de retirar privilegios para desequilibrar a Daniel. No funcionó.
Daniel empezó a buscar un nuevo empleo y acabó en otra división de su empresa, trabajando como par de su antiguo jefe.
Mantenerte a oscuras
Tu jefe solía contártelo todo, pero ahora estás completamente a oscuras. No conoces el plan del departamento. No tienes una hoja de ruta para tu propio puesto. ¿Qué significa?
Significa que tu jefe intenta mantenerte atrapado a baja altura. Eso no es bueno ni para tu bienestar emocional ni para tu carrera. En cualquier empleo necesitas tener una visión clara del futuro, y te la mereces.
Reasignar tus proyectos más apetecibles
Nuestra clienta Leah estaba preocupada por su relación con su jefe, el director financiero de una firma de corretaje. «Le dije a mi jefe que podía ayudarlo mucho más de lo que hago ahora», nos contó Leah. «Mi jefe no respondió. ¿Qué podía decir? Básicamente me detesta desde que hice una presentación ante nuestro consejo de administración y recibí buenos comentarios. Esa fue la gota que colmó el vaso».
El jefe de Leah le envió un correo electrónico que decía: «Le he pedido a Paul que se haga cargo de la cumbre de relaciones con los inversores».
Organizar esa cumbre había sido el proyecto más grande de Leah. Fue la razón por la que aceptó el empleo en primer lugar.
El correo electrónico de una sola frase del director financiero decía mucho. Leah empezó discretamente a buscar empleo esa misma semana y tuvo dos entrevistas en el plazo de un mes.
«Puedo hacer muchas cosas, pero no puedo trabajar para alguien que trabaja en mi contra», nos dijo. No tuvo que hacerlo por mucho tiempo. ¡Tú tampoco!
Ignorarte
La mayoría de las personas de Human Workplace no esperan mucho de un jefe. Solo quieren trabajar para alguien inteligente, ético y honesto. Algunos jefes están a la altura y otros no. Lenny, el gerente de Bogdan, contrató a Bog con grandes expectativas para su colaboración. «Vas a ser mi mano derecha», le dijo a Bog.
Durante su primer mes en el puesto, Bogdan hizo varias sugerencias operativas inteligentes y, en vez de alegrarse, Lenny se molestó.
«Que quede claro: yo soy el gerente y tú eres el gerente adjunto», dijo. Poco a poco dejó de reunirse con Bogdan. Dejó de responder a sus correos electrónicos.
«Durante quince meses intenté apaciguar y complacer a mi jefe», dijo Bog, «antes de tirar la toalla».
Finalmente, fue a ver a Lenny y le dijo: «¿No encajamos? ¿Debería empezar a buscar trabajo?». Eso fue demasiado directo para Lenny, que casi se atragantó y no pudo hablar. Más tarde, Lenny le envió un correo electrónico a Bogdan y le dijo: «Sí, es un buen plan».
Sacarte de quicio
Una señal inequívoca de que tu llama está chamuscando a tu gerente es que parece que no puedes hacer nada bien. Tu jefe empieza a señalar y criticar todo lo que haces. Al principio, te quedarás desconcertado.
Te preguntarás cómo puedes seguir metiendo la pata si eres una persona competente y perspicaz. Te preocupa lo que no es.
La calidad y la cantidad de tu trabajo no han cambiado: lo que falta es el apoyo de tu jefe. El miedo es un tema del que nunca hablamos en el trabajo, aunque nos rodea constantemente. Cuando tu jefe deja de apoyarte y decide que eres una especie invasora en su estanque, nada de lo que hagas será suficiente.
Criticarte en público
Cuando un gerente se altera lo suficiente, empieza a lanzarte pullas. No te sorprendas si tus compañeros te dicen: «Caramba, tu jefe ha dicho cosas muy duras sobre ti en la reunión».
El nervio límbico controla la reacción de lucha o huida que sentimos cuando entramos en pánico. Cuando tu jefe tiene tan poca energía que la simple presencia de un integrante del equipo popular o de alto rendimiento le parece una amenaza, sacará los cuchillos.
Cuando tu competencia y confianza hacen que tu jefe entre en pánico, prepárate para que vuelen los insultos.
Reorganizarte para echarte
Los organigramas son casi infinitamente maleables. Si tu jefe te detesta lo suficiente, puede reorganizarte hasta sacarte por la puerta.
Cuando te des cuenta de que, simplemente por ser tú mismo, has puesto tan nervioso a tu jefe que ha llegado a comportarse de forma tan extrema, dejarás de sentirte mal por la situación.
Dejarás de culparte por ser inteligente y capaz. Verás que quien tiene un problema es tu jefe temeroso, no tú.
Te darás cuenta de que es tu poder personal lo que ha sacado de quicio a tu gerente. Quizá tengas que cambiar de empleo. ¡No pasa nada! De todos modos, no ibas a jubilarte en este trabajo.
Es desconcertante recibir señales de que la persona que te contrató ya no soporta el calor de tu llama, pero también es empoderador. No hay nada negativo en ello, y a la mayoría de las personas de Human Workplace les ha pasado una o dos veces.
¡Espera a ver cómo crece tu energía cuando salgas de una caja demasiado estrecha y vuelvas a respirar aire fresco!
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Liz Ryan es la directora ejecutiva y fundadora de Human Workplace.
Imagen: Un trabajador descontento en su escritorio. REUTERS/Shannon Stapleton
