Cada 31 de diciembre, dejo mi trabajo. Al día siguiente decido si quiero volver a aceptar el puesto para el Año Nuevo. Esto me ayuda a despejar el ruido y asegurarme de que apoyo al 150 por ciento lo que estoy haciendo y de que es la forma en que quiero pasar la mayor parte de mis horas de vigilia.
El año pasado fue quizá el año más difícil de mi carrera. Mientras aprendía a ser cofundador de una empresa, viajaba y estaba lejos de mi familia. Me mudé a la costa opuesta y me alejé del resto de mi equipo. Hubo avances y retrocesos en cuanto a la dirección y el enfoque, no me sentía profundamente conectado con nuestros miembros, y estaban todas las realidades y dificultades de una startup joven.
Así que, en la víspera de Año Nuevo de 2014, renuncié.
A la mañana siguiente, reflexioné largo y tendido sobre si debía seguir como director ejecutivo de mi empresa en 2015. Sabía que no sería un año fácil. Formar parte de una startup es un trabajo duro y frustrante. También sigue siendo un desafío para mí ser director ejecutivo, padre y esposo, todo al mismo tiempo. La mayoría de los días siento que estoy fracasando en al menos uno de esos roles, si no en los tres.
A pesar de todo, sin embargo, sabía que aquí es donde quiero estar en 2015. Decidí volver a contratarme. Este es el trabajo que me importa, y no se me ocurre ninguna otra oportunidad de generar un impacto que tenga siquiera un potencial parecido. Ahora, dos meses después de iniciado 2015, me siento con más energía y concentración. Puedo afrontar este año como si fuera el primer año de un nuevo trabajo, una nueva aventura.
Pedí a cada miembro de mi equipo que hiciera el mismo ejercicio. Ahora, los animo a cada uno de ustedes a hacer lo mismo. No tienen que esperar a la víspera de Año Nuevo. Esta noche, cuando lleguen a casa, renuncien. Tómense un tiempo para reflexionar y luego decidan si quieren volver a contratarse mañana.
Comprométanse a hacer este ejercicio cada año. Les ayudará a centrarse en lo que quieren hacer y por qué.
Este es mi mejor consejo para mí, mi equipo y ustedes. ¿Se suman?
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a estas opiniones.
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Autor: Aaron Hurst es el director ejecutivo de Imperative. Autor de The Purpose Economy. Fundador de Taproot Foundation.
Imagen: Peatones cruzan una calle en el distrito financiero de Tokio el 30 de septiembre de 2014. REUTERS.
