Las nuevas soluciones de movilidad corren el riesgo de sobrecargar los sistemas e infraestructuras existentes.
Los sistemas de movilidad integrados y sin fisuras (SIMS, por sus siglas en inglés) podrían ser la respuesta.
Este nuevo informe analiza los desafíos y las decisiones que enfrentan las ciudades en relación con los SIMS.
El futuro de las ciudades ha captado la imaginación mundial durante siglos, y algunos de aquellos pensadores anteriores tuvieron una visión certera. Un informe del Ministerio de Transporte del Reino Unido de 1963 advirtió sobre los efectos del tráfico y la propiedad de automóviles, y recomendó retirar los coches de la calle y reconvertir el espacio urbano. Medio siglo antes, en 1911, el arquitecto francés Eugène Hénard concibió la primera versión de una movilidad sin fisuras: una torre central que coordinaría los distintos modos de movilidad y facetas de una hipotética ciudad moderna.
Hoy en día existe una gran variedad de nuevas soluciones de movilidad, desde el envío mediante drones y los vehículos autónomos hasta las opciones de transporte público y privado bajo demanda y la planificación integrada de trayectos. Sin embargo, estos servicios y tecnologías dispares, que funcionan de forma aislada, corren el riesgo de agravar la presión sobre una infraestructura de movilidad heredada que ya está sobrecargada.
La Iniciativa del Sistema de Movilidad Integrado y Sin Fisuras (SIMSystem) propone una solución muy similar a la de Hénard: reunir los distintos modos de movilidad en una única plataforma digital de movilidad. El impacto potencial podría ser profundo. Con una visión panorámica del despliegue de soluciones de movilidad en los centros urbanos, los líderes de las ciudades pueden ajustar horarios, paradas, tipos de vehículos y rutas para beneficiar a la ciudadanía y optimizar la eficiencia.
No obstante, la puesta en marcha de un sistema de movilidad integrado y sin fisuras está plagada de desafíos y preguntas. ¿Cómo se puede convencer a los competidores de que compartan datos? ¿Cómo pueden las ciudades desarrollar las capacidades necesarias para afrontar este gran esfuerzo tecnológico? ¿Cómo se puede proteger la privacidad de los consumidores? ¿Cómo puede este sistema garantizar el servicio a las personas desatendidas y, al mismo tiempo, alcanzar una masa crítica?
Para explorar estas preguntas y otras más, el Foro Económico Mundial y Deloitte Consulting se asociaron para examinar las trayectorias de 10 ciudades hacia la puesta en marcha de sus propios sistemas de movilidad integrados y sin fisuras, que se presentarán en nuestro informe, Puesta en marcha de sistemas de movilidad integrados y sin fisuras (SIMSystem): perspectivas sobre las prácticas mundiales más destacadas.
Los desafíos
En el informe, combinamos las conclusiones de estos estudios de caso para ofrecer enseñanzas a quienes emprendan su propia transformación de sistemas de movilidad. En muchos aspectos, las ciudades analizadas en este estudio no podrían ser más diferentes. Pero también hubo un grado sorprendente de consenso (de hecho, casi unanimidad) sobre algunos de los enfoques que han adoptado y los desafíos a los que se enfrentan:
La voluntad política lo determina todo. Un líder comprometido, dispuesto a impulsar nuevos enfoques y a liderar el cambio, es fundamental; pero debe tener la autoridad necesaria para actuar en función de su visión.
Tener una visión clara exige tomar decisiones difíciles. Esto permite identificar (con mucha más claridad) lo que se puede y lo que no se puede hacer, y ajustar los esfuerzos de transformación de la movilidad a metas y objetivos concretos. Copiar sin más la estrategia de otra ciudad es poco probable que funcione bien.
Las estructuras de gobernanza importan y pueden influir de manera decisiva en el modo y el grado de éxito con que una ciudad avanza en su agenda de movilidad. Ya sea centralizada o no, un mecanismo de coordinación sólido es fundamental para lograr impactos significativos en todo el sistema.
Las ciudades que han tenido éxito han encontrado una fuente de apalancamiento que es fundamental para atraer alianzas, financiación y talento. El apalancamiento puede adoptar muchas formas, e incluso la ciudad con más limitaciones dispone de herramientas normativas y regulatorias para fomentar la participación activa del sector privado.
Los proyectos piloto no siempre son la respuesta porque la movilidad integrada requiere un pensamiento a nivel de ecosistema. Céntrese en resultados específicos y previstos, no solo en el proceso; los proyectos piloto aislados, desvinculados de los esfuerzos de alcance sistémico más amplios, pueden no ser útiles.
Más datos no siempre es mejor. Comprender qué datos existen, dónde se almacenan y qué normas rigen su intercambio es fundamental para el éxito. Muchas ciudades han definido directrices que pueden servir como punto de partida para utilizar los datos de forma eficaz.
Las decisiones
Más allá de estos puntos en común, la investigación reveló cuatro decisiones estratégicas principales que toda ciudad debe abordar al poner en marcha sistemas de movilidad integrados y sin fisuras. En un mundo ideal, una ciudad podría aspirar a alcanzar ambos extremos planteados por las opciones de diseño. Pero, ante la imposibilidad de la perfección, las ciudades están tomando decisiones muy distintas en cuanto a dónde centrar sus esfuerzos.
1. Trayectos individuales frente a optimización de todo el sistema: Las ciudades deben decidir qué optimizan: la capacidad de una persona para elegir su trayecto preferido o la eficiencia y el rendimiento del sistema en su conjunto. Aunque las innovaciones recientes en la movilidad como servicio son beneficiosas para sus usuarios, podrían agravar los desafíos de todo el sistema en materia de congestión, sostenibilidad y accesibilidad, lo que exige una gestión más activa e influir en las decisiones de consumo mediante políticas.
2. Liderazgo del sector público frente a liderazgo del sector privado: Aunque el gobierno siempre tendrá un papel que desempeñar, existe un amplio abanico de actividades que puede optar por liderar o permitir que los agentes del sector privado impulsen. Las ciudades deben evaluar objetivamente su disposición y capacidad para gestionar la innovación en movilidad, e identificar las áreas en las que las complementariedades del sector privado podrían tener sentido.
3. Apertura y transparencia de los datos frente a privacidad y seguridad: Los datos son el núcleo de la creación de un sistema de movilidad integrado y sin fisuras. Sin embargo, las preocupaciones por la privacidad personal y la ciberseguridad van en aumento y siguen siendo una prioridad tanto para los gobiernos como para las empresas. Las ciudades deben determinar qué datos recopilar, casos de uso específicos, cómo almacenarlos y cómo crear estándares comunes para generar información útil.
4. Innovación regulada por la ciudad frente a innovación impulsada por el mercado: Los nuevos servicios y tecnologías de movilidad a menudo han superado a la regulación. A medida que las ciudades afrontan este entorno de transporte más dinámico, deben decidir si crean de forma proactiva políticas, legislación y regulaciones que establezcan directrices dentro de las cuales debe actuar el sector privado, o si permiten un enfoque de mercado más abierto que impulse el ritmo de la innovación y deje que la regulación llegue después.
El informe completo analiza cada una de estas decisiones estratégicas y cómo las ciudades analizadas las están abordando. Como era de esperar, en un ámbito tan complejo y dinámico como la movilidad, no existe una única respuesta «correcta»; y lo que es «correcto» para una ciudad concreta puede cambiar con el tiempo. Aun así, el objetivo de este estudio es construir una visión mundial común de las prácticas más destacadas para aumentar el potencial de replicabilidad y acelerar la adopción de la movilidad integrada y sin fisuras en todo el mundo. Le invitamos a participar en el debate: ¿cómo se relaciona esto con la realidad de su propia ciudad? ¿Qué decisiones estratégicas se ha enfrentado en su participación en la transformación de los sistemas de movilidad?



