He aquí por qué los rituales en el trabajo son clave para que las empresas sean felices y productivas

Three people laughing whilst working on laptops.
Performing a group bonding activity led to a 16% increase in how meaningful employees judged their work to be.Image: Unsplash/ Brooke Cagle
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  • Según nuevas investigaciones, los rituales en el trabajo —incluso los que parecen absurdos— ayudan a los empleados a estrechar lazos y a esforzarse más por su empresa.

  • Algunos ejemplos de rituales en el trabajo son salir a por café por la mañana, jugar durante la pausa del almuerzo y compartir comida y bebida después del trabajo.

  • Los investigadores afirman que los empleadores deberían considerar probar rituales para acercar más a los empleados.

Tanto si gustan como si no, los rituales para fortalecer los vínculos del equipo pueden estrechar los lazos entre compañeros de trabajo y crear la sensación compartida de que el trabajo tiene más sentido. Esto puede ser especialmente importante ahora que los responsables buscan reconectar a colegas que se están reajustando a la vida laboral tras dos años de cambios drásticos por la COVID-19.

Realizar una actividad grupal para estrechar vínculos —rituales periódicos como hacer la animación de Walmart o disparar una pistola de juguete Nerf para dar por terminado un proyecto— llevó a un aumento del 16 por ciento en el sentido que los empleados atribuían a su trabajo, según una investigación de Michael Norton, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard. Los empleados que participan en estos rituales también suelen esforzarse más por la empresa y muestran una mayor «conducta cívica organizacional» al hacer cosas como quedarse hasta tarde para ayudar a un colega.

Estos rituales no solo mejoran la moral. Las empresas obtienen grandes beneficios cuando los trabajadores sienten que su trabajo tiene un propósito; investigaciones anteriores muestran que los empleados que consideran significativo su trabajo están más motivados, son más felices y más productivos. A la luz de estos beneficios, los empleadores deberían considerar probar rituales para acercar más a los empleados, ya sea en la oficina o en entornos híbridos o remotos, afirma Norton.

Incluso cuando los empleados se resisten a participar —y muchos lo hacen—, los rituales grupales pueden ser eficaces, afirma Norton, titular de la cátedra Harold M. Brierley de Administración de Empresas en la Escuela de Negocios de Harvard. «Aunque piensen que eso es ridículo, con el tiempo puede empezar a significar algo para ellos, y entonces sienten de otra manera a sus compañeros y su trabajo», afirma.

Los hallazgos se detallan en el reciente artículo, Los rituales de grupo en el trabajo aumentan el sentido del trabajo, publicado en Organizational Behavior and Human Decision Processes. Norton realizó el estudio con Francesca Gino, profesora de la Escuela de Negocios de Harvard; Tami Kim, de la Universidad de Virginia; Ovul Sezer, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill; Juliana Schroeder, de la Universidad de California en Berkeley; y Jane Risen, de la Universidad de Chicago.

De las tradiciones del fútbol al té de la tarde

Los rituales adoptan muchas formas, desde tocar madera por superstición hasta un rito de paso como una boda. Abundan los rituales grupales en el mundo del deporte; por ejemplo, el equipo de fútbol americano de Notre Dame siempre recorre el mismo camino hasta el estadio. Muchas actividades grupales incluyen comida, desde comidas compartidas en la comunidad hasta la «Hora del té» de IDEO, una firma global de diseño.

A partir de encuestas a trabajadores sobre los rituales grupales en el trabajo y del análisis de investigaciones anteriores, Norton y sus coautores determinaron que los rituales grupales tienen tres elementos fundamentales: físico, comunitario y psicológico.

«Los rituales tienen un elemento físico —ciertas palabras o acciones— y los rituales grupales también tienen un elemento comunitario, es decir, todos lo hacemos juntos al mismo tiempo», explica Norton. «El elemento psicológico es lo que les da esa sensación simbólica. Nos hace sentir bien hacerlo de la manera concreta en que lo hacemos. Y si no lo hacemos de esa manera, podemos sentir que algo no encaja del todo».

Los rituales unen a las personas

En un estudio, para entender cómo las rutinas dan sentido a las cosas, los investigadores pidieron a unas 300 personas empleadas que describieran actividades que realizan en el trabajo y que no están relacionadas con sus funciones; también evaluaron cómo se sentían respecto a su trabajo. Una persona respondió:

«Todos los días mi equipo (4 integrantes) y yo pedimos el almuerzo a un restaurante local (rotamos entre 5 restaurantes por semana, uno por día). Como somos cinco, cada uno puede elegir un restaurante un día a la semana. A mí me toca el lunes, a T el martes, a D el miércoles, y así sucesivamente. Siempre pagamos nuestra parte del total del pedido. Comemos en la sala de reuniones y está bien porque rompe la monotonía: hace que una pausa habitual para almorzar resulte emocionante».

Alrededor del 48 por ciento dijo realizar actividades que reunían los tres elementos —físico, psicológico y comunitario—, como la descrita arriba, y estas se asociaban con encontrar más sentido en el trabajo.

En otro estudio, los investigadores pidieron a 122 grupos, cada uno formado por tres estudiantes que no se conocían previamente, que participaran en un experimento para evaluar la relación entre los rituales grupales y las tareas laborales.

Cada grupo realizó juntos la misma serie de tareas físicas, entre ellas darse tres palmadas en el hombro derecho y mantener un puño contra el corazón durante siete segundos. Sin embargo, la mitad de los grupos se miró mientras realizaba las tareas y el resto se dio la espalda. Después, se pidió a los grupos que propusieran distintos usos para un dado de seis caras. Quienes se habían mirado calificaron tanto el ritual como la tarea de lluvia de ideas como más significativos. También afirmaron sentir mayor afinidad por los integrantes de su grupo.

Según el equipo de investigación, esa afinidad en el entorno laboral puede repercutir positivamente en la cultura y el rendimiento de la empresa al fomentar la conducta cívica organizacional, por ejemplo, colaborar en tareas adicionales sin que se lo pidan ni recibir pago.

Cómo crear rituales en el trabajo

Aunque los rituales en el trabajo son eficaces, los responsables no deberían necesariamente empezar a imponer caídas de confianza o cánticos diarios el lunes por la mañana. Para crear un ritual grupal con las mayores posibilidades de dar más sentido a las tareas cotidianas, Norton recomienda seguir estos pasos:

1. Observar. ¿Qué hacen ya los equipos? Por ejemplo, fíjese en cómo empiezan las reuniones. Intente observarlo desde la perspectiva de alguien ajeno para detectar normas y ampliarlas hasta convertirlas en rituales, o incluso reforzar lo que ya ocurre.

2. Dejar que lo impulsen los empleados. Busque maneras de animar a los empleados a crear sus propios rituales de equipo. ¿Qué actividades parece que disfrutan haciendo juntos?

3. Aportar recursos. Por ejemplo, si los integrantes del equipo suelen almorzar juntos todos los jueves, el empleador puede considerar darles dinero para que salgan juntos con regularidad. Consejo: quizá sea mejor que su responsable no los acompañe.

Con el tiempo, afirma Norton, los rituales grupales crean una sensación de significado que los integrantes del equipo trasladan después a su trabajo.

«No es que hagamos rituales y, mágicamente, nos guste hacer nuestro trabajo más tarde ese mismo día», afirma. «Con el tiempo, los propios rituales empiezan a tener sentido para nosotros: sentimos que “así es como hacemos las cosas aquí”. Y ese significado se vincula con encontrar más sentido en el trabajo que hacemos».

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