3 formas en que el trabajo remoto es un arma de doble filo para las carreras profesionales de las mujeres

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  • Las empresas de todo el mundo buscan la combinación adecuada de trabajo presencial y remoto, pero para las mujeres esto puede resultar especialmente complicado.

  • Las empresas que aspiran a ser más inclusivas deben ser conscientes del componente de género del trabajo remoto, que puede ser un arma de doble filo para las mujeres.

  • He aquí por qué las empresas deberían trabajar para implementar políticas que desbloqueen los aspectos positivos del trabajo remoto para un lugar de trabajo más equitativo.

Las empresas de todo el planeta buscan la combinación adecuada, tras la pandemia, de trabajo presencial y remoto. Pero para las mujeres, encontrar el equilibrio adecuado es especialmente complicado, porque el trabajo remoto puede impulsar y perjudicar simultáneamente sus carreras.

Las empresas que se esfuerzan por tener lugares de trabajo inclusivos deben ser conscientes del componente de género del trabajo remoto, porque la investigación demuestra que la virtualidad es un arma de doble filo para las mujeres.

Por un lado, el trabajo remoto muestra una gran promesa para superar desafíos persistentes que limitan las carreras profesionales, mientras que, por otro, tiene el potencial de inhibir el éxito profesional de las mujeres.

Para comprender mejor cómo funcionan estas dinámicas contrapuestas, N. Sharon Hill y Kira O. Foley, de la Universidad George Washington, Ellen Ernst Kossek, de la Universidad Purdue, y yo estudiamos el trabajo remoto y sus efectos en las carreras profesionales de las mujeres durante las últimas tres décadas, incluido el enorme experimento de trabajo remoto que supuso la COVID-19.

Estas son las tres áreas de tensión relacionadas con el trabajo remoto que encontramos de forma sistemática:

Tensión 1: Establecer límites

Por el lado positivo, la mayor flexibilidad del trabajo remoto permite a las mujeres gestionar mejor las exigencias no laborales, sobre todo a aquellas que compaginan las responsabilidades familiares, ya sea cuidando de los hijos o de los padres.

Esto se traduce en una mayor sensación de equilibrio entre la vida laboral y personal y en un mayor bienestar general, y puede mejorar el rendimiento laboral, reducir la brecha salarial por maternidad y aumentar la participación en la fuerza laboral de las mujeres casadas.

Hasta aquí, todo bien. Sin embargo, al mismo tiempo, nuestra investigación constató que el trabajo remoto difumina los límites entre el trabajo y el hogar, y gestionar esto puede resultar sumamente difícil. Es posible que se espere que las mujeres atiendan más exigencias familiares y domésticas durante la jornada laboral si trabajan desde casa que si lo hacen en la oficina.

El trabajo virtual puede crear un ciclo malsano de trabajar todo el tiempo, o de presión por estar disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, o de sensación de tener que ponerse al día constantemente.

Tensión 2: Acceder a oportunidades laborales

Las oportunidades laborales, tanto las ampliadas como las reducidas, que ofrece el trabajo remoto tienen implicaciones para la remuneración, el avance profesional y el acceso a puestos de liderazgo.

Tener más flexibilidad podría animar a las mujeres a aspirar a mejores puestos aunque sus circunstancias personales cambien; por ejemplo, si tienen hijos. De lo contrario, ante grandes cambios vitales, es más probable que las mujeres reduzcan sus horas de trabajo o incluso dejen de trabajar por completo que los hombres. Así, el trabajo remoto puede reducir este tipo de interrupciones que frenan el avance profesional.

Además, el trabajo virtual puede abrir oportunidades profesionales que, de otro modo, las mujeres no podrían aprovechar o no querrían aprovechar; por ejemplo, un puesto en otro país sin tener que trasladarse por completo. Así, la virtualidad puede abrir ventanas de oportunidad, ya sea para avanzar de forma constante o para asumir nuevos retos.

Cómo la semana laboral de 4 días beneficia a las mujeres en el trabajo.
Cómo la semana laboral de 4 días beneficia a las mujeres en el trabajo.
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Y, sin embargo, en algunas empresas, las mujeres que optan por modalidades flexibles pueden sufrir más estigmatización que los hombres por lo que se percibe como una priorización de la familia sobre el trabajo.

Se ha demostrado que las evaluaciones de desempeño de las mujeres que solicitan trabajo flexible son más bajas. Las mujeres que trabajan en remoto pueden acabar ganando menos y teniendo menos visibilidad dentro de la empresa que sus homólogos masculinos, que pasan la mayor parte del tiempo en la oficina.

Las mujeres también pueden evitar los puestos de liderazgo y las funciones globales en remoto, ya que tienden a implicar más viajes para visitar a colegas o clientes lejanos, lo que puede perjudicar la vida familiar. Y, aunque sea posible asumir una función global desde el propio país, y a menudo no lo es, puede resultar difícil destacar de verdad en el puesto si no se produce un traslado completo.

Tensión 3: Gestionar las dinámicas sociales

El trabajo virtual, por su propia definición, implica la comunicación electrónica, y aún queda mucho por hacer para comprender plenamente las implicaciones de género de esto.

En algunos aspectos, esto parece favorecer la integración social de las mujeres en el lugar de trabajo. La comunicación virtual «más sencilla» (como el correo electrónico) puede hacer que el género sea menos relevante, lo que podría beneficiar a las mujeres.

La preferencia por la colaboración significa que las mujeres a veces pueden prosperar en equipos virtuales dispersos, lo que conduce a un aprendizaje más cooperativo y a una comunicación más participativa y, finalmente, a puestos de liderazgo. Puede haber menos estereotipos de género en el trabajo remoto, lo que permite a las mujeres hacerse oír en el equipo.

La otra cara también puede ser cierta. La sencillez de la comunicación virtual también puede reducir las oportunidades de contrarrestar los estereotipos sociales cuando existen. Esto deja a las mujeres expuestas a valoraciones y asignaciones de tareas estereotipadas.

Además, hay menos oportunidades de forjar relaciones personales más estrechas fuera del horario de oficina, lo que puede perjudicar la carrera profesional de diversas maneras.

Dinámicas y resultados de la virtualidad para las mujeres.Image: IESE

Cómo reducir las tensiones en torno al trabajo remoto

No existe una única forma de eliminar estas tensiones, pero nuestra investigación apunta a algunas de las maneras de reducirlas. Una de ellas está relacionada con el apoyo personal y profesional. Las mujeres con hijos cuyas parejas asumen responsabilidades domésticas pueden encontrar un mayor equilibrio entre la vida laboral y personal cuando trabajan desde casa y se sienten más cómodas al ausentarse por viajes.

Los compañeros de trabajo y los directivos también son clave para garantizar el éxito de las modalidades de trabajo flexible. Las comunicaciones deben llegar a todos; las cargas de trabajo y los plazos deben ajustarse al horario laboral, tanto si los empleados están en la oficina como en casa.

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Pero va más allá de las acciones individuales. Las empresas y las organizaciones son responsables de implantar políticas que favorezcan el equilibrio entre la vida laboral y personal y de crear culturas laborales en las que el trabajo remoto no sea penalizado. También deben evitar plantear las modalidades de trabajo desde casa como cuestiones de las mujeres.

Los países con culturas más favorables a las mujeres profesionales generan un contexto que les permite elegir la flexibilidad. Las políticas nacionales específicas, como la provisión de instalaciones de cuidado infantil, también pueden ayudar a las mujeres a prosperar profesionalmente en un mundo virtual.

Todo esto es importante porque, aunque los empleadores estén animando a los trabajadores a volver a la oficina, el trabajo remoto ha llegado para quedarse. Nuestra investigación muestra que esto tiene el potencial de promover la igualdad, pero también de aumentar las desigualdades, y dependerá de las empresas implementar políticas que desbloqueen los aspectos positivos del trabajo remoto para un lugar de trabajo más equitativo.

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