¿Está preparado para la tercera generación del trabajo?

A humanoid robot works side-by-side with employees in the assembly line at a Japanese factory
A humanoid robot works side-by-side with employees in the assembly line at a Japanese factoryImage: REUTERS/Issei Kato
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Hay motivos para ser optimistas al comenzar 2018. El crecimiento autosostenido de la economía mundial y la recuperación del comercio internacional se han fortalecido durante el último año.

Pero ciertas brechas socioeconómicas siguen ensanchándose. Es urgente abordar la preocupación de que las tecnologías inteligentes puedan tensar aún más el contrato social entre las personas y las empresas.

Como custodios de un mundo inclusivo e interconectado, los líderes empresariales deberían plantearse cómo aprovechar la tecnología para lograr un cambio importante y duradero. Soy un firme defensor del desarrollo de la futura fuerza laboral, de abordar problemas sociales complejos y de dar forma a un marco regulatorio. Estos tres temas giran en torno a una mayor innovación y crecimiento.

Desarrollar la futura fuerza laboral

Los empleadores responsables que persiguen ambiciosos planes de crecimiento deben adoptar las tecnologías inteligentes. No solo para automatizar o mejorar la eficiencia, sino para crear nuevos resultados que, en última instancia, generen nuevas fuentes de crecimiento y empleo.

Las empresas tendrán que reconfigurar por completo la futura fuerza laboral. Esto exige encontrar el equilibrio adecuado entre la automatización y las habilidades humanas, así como volver a capacitar a los trabajadores actuales para crear nuevo valor. A medida que las descripciones tradicionales de los puestos queden obsoletas, las personas tendrán que colaborar de nuevas maneras con máquinas cada vez más inteligentes.

De hecho, Mercedes-Benz ha sustituido los robots de sus plantas de fabricación por trabajadores altamente cualificados. Las personas demostraron ser más eficientes y adaptables para satisfacer la demanda de automóviles personalizados. Accenture también ha observado una transformación significativa de su fuerza laboral tras automatizar varios miles de puestos. Después de realizar una importante inversión en recapacitación, nadie perdió su empleo. Muchas personas asumieron puestos de mayor valor, algunas trabajando con tecnología inteligente.

Mejorar los resultados sociales

En el «mundo fracturado» descrito por el Foro Económico Mundial, la tecnología debe utilizarse tanto para mejorar los resultados sociales como para generar beneficios comerciales. Al colaborar con ONG locales y gobiernos, los líderes empresariales pueden lograr ambos objetivos a una escala extraordinaria.

Por ejemplo, pensemos en la identificación personal. Más de mil millones de personas —alrededor de una sexta parte de la población mundial— están en gran medida excluidas de la sociedad porque carecen del dato más básico: una prueba documentada de su existencia e identidad. Sin ella, quedan fuera de la economía formal. Se les niega el acceso a aspectos básicos que damos por sentados, como las prestaciones, los servicios bancarios, la educación, la atención médica, la vivienda y el derecho al voto.

Para abordar este problema, Microsoft y Accenture colaboran para apoyar ID2020, un proyecto digital que utiliza tecnologías de cadena de bloques y biometría para permitir que las personas accedan a sus datos y los compartan electrónicamente. Este tipo de innovación facilitará la contratación, el acceso al empleo y la mejora del bienestar general de las personas. Impulsará un crecimiento económico más amplio.

Dar forma a un mejor marco regulatorio

El potencial de la tecnología inteligente para mejorar nuestra forma de trabajar se enfrenta a ciertos desafíos. La libertad de innovar se ve contrarrestada por la preocupación por el impacto de la IA en la sociedad. A menudo, los gobiernos se ven en una encrucijada. Además, por su propia naturaleza, la regulación puede dificultar que se mantengan al ritmo acelerado de la innovación.

Por eso, quienes adoptan la IA desde el principio deben dar ejemplo. La confianza es fundamental. Algunas empresas ya aplican la IA responsable, una metodología que antepone a las personas y se rige por altos estándares de rendición de cuentas, equidad y transparencia. Estos pioneros del sector privado actúan sabiendo que su propia supervivencia y expansión en el mercado dependen de proteger los intereses a largo plazo de sus clientes y empleados. Por ello, están en una posición idónea para contribuir a definir un marco regulatorio equilibrado.

No cabe duda de que las tecnologías inteligentes seguirán transformando el mundo tal como lo conocemos. Sus repercusiones serán profundas, tanto positivas como negativas. Como líderes empresariales, tenemos la obligación de actuar con responsabilidad y mitigar los riesgos para la futura fuerza laboral y la sociedad en general.

Podemos desempeñar un papel clave aplicando la tecnología para innovar y crear nuevas fuentes de crecimiento. Debemos hacerlo con el compromiso de situar a las personas, la mejora de los resultados sociales y una ética sólida en el centro de nuestro propósito empresarial y de nuestras estrategias.

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