¿Qué es el trabajo emocional y por qué lo realizan mayoritariamente las mujeres?

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  • Los estudios revelan que el trabajo invisible no remunerado, como preparar el té para la oficina, recae de manera desproporcionada en las mujeres.

  • Esto se debe a estereotipos de género según los cuales las mujeres son más empáticas o cuidadoras, sostiene una profesora de injusticia social.

  • Las mujeres deben aprender a decir que no, afirma, mientras que los hombres deberían reflexionar sobre sus expectativas hacia las mujeres en el trabajo y en el hogar.

¿Alguna vez te han pedido que prepares un té para tus compañeros de trabajo? Una reciente encuesta encargada por Samsung realizada a unos 2.000 empleados en el Reino Unido reveló que es unas tres veces más probable que te ocurra si eres mujer.

Se espera que las mujeres realicen más tareas de oficina no relacionadas con el trabajo, como organizar las jornadas de convivencia del personal o las tarjetas y regalos para los compañeros, que los hombres. Incluso si una mujer dice que no a una tarea de este tipo, es probable que otra mujer sea la que se encargue en su lugar.

Las mujeres temen que se las considere difíciles y es más probable que acepten asumir el trabajo invisible y no remunerado que resta tiempo a sus otras responsabilidades. Pueden pensar: “Si no lo hago yo, lo hará otra mujer”. Además, las mujeres deben ocultar su desagrado o incomodidad y fingir que son complacientes, incluso a costa de su propia salud mental. Este proceso de gestionar, modular y reprimir las emociones para cumplir las expectativas de los demás o alcanzar objetivos profesionales se denomina “trabajo emocional”.

La socióloga estadounidense Arlie Hochschild introdujo por primera vez el concepto de trabajo emocional en 1983 para expresar que las emociones tienen un valor de mercado y de intercambio en nuestra sociedad capitalista. Se exige a las personas que regulen sus emociones para encajar con la norma emocional y que gestionen sus emociones para garantizar el flujo fluido del negocio necesario para obtener un salario.

Cómo decir "no" puede ayudar a las mujeres en el lugar de trabajo.
Cómo decir "no" puede ayudar a las mujeres en el lugar de trabajo.
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El trabajo emocional nunca se concibió como un término de género. Pero el trabajo invisible no remunerado, como preparar el té para la oficina, recae de manera desproporcionada en las mujeres, que después deben gestionar su respuesta emocional al realizar tareas no deseadas.

Como explico en mi libro Histérica, esto se debe a estereotipos de género según los cuales las mujeres son más empáticas o cuidadoras. Carecen del “escudo de estatus” – la protección social – del que disfrutan los hombres para actuar al margen de lo que se espera de su papel. Así, las mujeres preparan el té u organizan el amigo secreto navideño de la oficina, y fingen que lo hacen con gusto.

Simular la empatía

En realidad, parece haber poca diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a la capacidad de empatizar. Sin embargo, existe una diferencia más significativa entre la motivación para mostrar empatía de hombres y mujeres. Las mujeres son más conscientes de sus roles de género sociales y de la necesidad de ajustarse a ellos, quizá para progresar en sus carreras.

Además, aunque todo el mundo siente presión para mantener la amabilidad y ajustarse a las normas emocionales, las personas de color sienten esta presión mucho más que otras y deben modular sus emociones con mucha más intensidad en el lugar de trabajo.

En el ámbito académico, es posible que las mujeres negras y morenas deban realizar más trabajo emocional que los hombres y las mujeres blancas.Image: Unsplash/Christina @ wocintechchat.com

Esto se debe a que la regulación de sus emociones en el lugar de trabajo también suele incluir hacer frente a la hostilidad motivada por el racismo y a microagresiones: pequeños casos sutiles de discriminación que quien los comete quizá ni siquiera se da cuenta de que está cometiendo. La intersección de la presión que sufren por su género y su raza hace que este trabajo emocional se magnifique para las mujeres de color.

En el ámbito académico, es posible que las mujeres negras y morenas deban realizar más trabajo emocional que los hombres y las mujeres blancas. Las investigaciones han revelado que las académicas negras son cuestionadas por estudiantes no negros, que las perciben como menos capaces y competentes y les otorgan un estatus inferior.

A pesar de microagresiones como estas, las académicas negras y morenas deben gestionar su enfado y su frustración para parecer profesionales, porque cualquier arrebato de ira solo reforzará el estereotipo de que, en realidad, no son capaces ni profesionales.

Este trabajo, que consiste en estar constantemente alerta para descifrar las normas emocionales del lugar de trabajo, esforzarse por parecer cálidas y agradables y reprimir las emociones para generar comodidad en los demás, tiene un impacto en la salud y el bienestar de las mujeres y, especialmente, de las mujeres de color.

En el hogar

Aunque Hochschild no amplía la definición de trabajo emocional al ámbito doméstico, no estoy de acuerdo. En el hogar, las mujeres suelen asumir la responsabilidad del funcionamiento cotidiano de la casa, el cuidado de los hijos y todas las engorrosas tareas organizativas.

Al asumir estos roles, las mujeres también suelen interiorizar el mensaje de que se espera que sean cuidadoras, que este trabajo de cuidados es responsabilidad suya y que no debería parecer tan oneroso, y de que nunca deben quejarse ni enfadarse, cansarse o frustrarse. Así, reprimen cualquier descontento.

Esta carga emocional nunca es mayor que durante las fiestas navideñas. En las relaciones heterosexuales, gran parte de la responsabilidad de crear magia para todos, especialmente para los niños, y de hacer que todos se sientan cómodos y felices parece recaer en las mujeres – incluso en los hogares con igualdad de género.

¿Qué podemos hacer?

Una parte importante de la responsabilidad de cambiar esta situación recae en los hombres. Deberían reflexionar sobre sus expectativas hacia las mujeres que los rodean en el trabajo y en el hogar. Los hombres que lean esto deberían preguntarse: ¿tratas a las mujeres de forma diferente que a tus compañeros hombres? ¿Esperas que carguen con la tarea, a menudo invisible y no remunerada? Si es así, da un paso al frente, aborda tus sesgos internos y conviértete en aliado.

En el caso de las mujeres, es importante aprender a decir que no. Es cierto que adoptar una postura de este tipo supone otra carga emocional para ellas. Pero el cambio tiene que empezar en algún momento.

O, otra solución podría ser preparar un té realmente malo y no volver a recibir nunca más esa petición. Pero es poco probable que eso cambie los problemas sistémicos para todos. Más importante aún, las mujeres de color no tienen el lujo – ni el escudo de estatus – de fracasar.

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