¿Promesa o peligro? Descifrando el futuro del trabajo

Alain Dehaze, Chief Executive Officer, Adecco Group, Switzerland, Philip J. Jennings, General Secretary, UNI Global Union, Switzerland, Luis Alberto Moreno, President, Inter-American Development Bank, Washington DC, C. Vijayakumar, President and Chief Executive Officer, HCL Technologies, USA, Megan Murphy, Editor, Bloomberg Businessweek, USA and Adrian Monck, Head of Public Engagement and Foundations, Member of the Managing Board, World Economic Forum at the Annual Meeting 2017 of the World Economic Forum in Davos, January 17, 2017Copyright by World Economic Forum / Manuel Lopez
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El crecimiento de la automatización y de la economía de plataformas está cambiando la naturaleza del trabajo y alimentando la agitación política. La tecnología está creando nuevos empleos, pero no está claro que aparezcan tan rápido como desaparecen los antiguos. Lo que sí está claro es que muchos trabajadores no están preparados para los nuevos empleos. En la mayoría de los países, los gobiernos no están haciendo lo suficiente para cerrar la brecha de competencias y adaptar a la fuerza laboral a las futuras oportunidades de empleo. Muchos empleos nuevos, especialmente los de la economía de plataformas o «por encargo», no ofrecen las prestaciones ni la seguridad de los empleos tradicionales.

La amenaza para la prosperidad y la estabilidad política es enorme. Algunos estudios indican que la automatización podría poner en peligro la mitad o dos tercios de los empleos actuales. Sin embargo, ya se prevé que el mundo necesitará 500 millones de nuevos empleos para 2020. «La inminente crisis del empleo requiere más atención política; de lo contrario, se intensificará la reacción política que ya estamos viendo», afirmó Philip Jennings, secretario general de UNI Global Union.

¿Qué se puede hacer? Los responsables de formular políticas tienen buenas opciones.

Desarrollar programas de aprendizaje para jóvenes. Los países con sólidos programas de aprendizaje, como Alemania y Suiza, se cuentan entre los pocos del mundo donde el desempleo juvenil no es significativamente superior a la tasa general de desempleo. Algunas zonas de América Latina y Estados Unidos también han implementado con éxito programas de aprendizaje. Estos programas requieren una cooperación eficaz entre centros educativos y empresas para que los jóvenes reciban la formación adecuada y experiencia laboral. Los gobiernos deben establecer una regulación y financiación apropiadas para facilitar estos programas, que se amortizan gracias a la reducción de las tasas de desempleo. «La educación debe centrarse no solo en los docentes y el desarrollo de la primera infancia, sino también en transferir competencias al mundo laboral», afirmó Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Washington DC.

Ofrecer formación permanente. También en este ámbito, el gobierno debe cooperar con las empresas para ayudar a los trabajadores a adquirir las competencias necesarias para seguir el ritmo de una economía cambiante. «Antes, la gente estudiaba durante 15 o 20 años, luego trabajaba 30 o 40 y se jubilaba. Ahora tenemos que pensar en aprender y trabajar durante toda la vida», afirmó C. Vijayakumar, presidente y director ejecutivo de HCL Technologies, Estados Unidos. Los gobiernos tendrán que destinar recursos a este aprendizaje permanente, igual que los destinan a la educación primaria. Sin embargo, actualmente los gobiernos de todo el mundo gastan menos del 1 % del PIB en políticas que ayuden a los trabajadores a adquirir nuevas competencias y conseguir empleo. La recapacitación debe centrarse en empleos que no puedan automatizarse, es decir, los que requieren pensamiento creativo y empatía. Las personas deben prepararse para tener 10 o 12 carreras profesionales diferentes a lo largo de su vida laboral y para desempeñar varios empleos al mismo tiempo.

Otorgar derechos a los trabajadores de la economía de plataformas. El crecimiento del trabajo por cuenta propia ha aumentado la precariedad, y muchas empresas de la economía de plataformas se niegan a asumir obligaciones con sus trabajadores. Las políticas gubernamentales deben redefinir la relación laboral para proteger a estas personas, que mantienen un vínculo con las empresas que les pagan aunque oficialmente trabajen por cuenta propia. Entre las posibles medidas gubernamentales figuran un nuevo código laboral, una red de protección social renovada, una renta básica universal y leyes que concedan a estos trabajadores derechos de negociación colectiva. «La tendencia al trabajo autónomo ha llegado para quedarse, pero debemos ofrecer seguridad a las personas, además de flexibilidad», afirmó Alain Dehaze, director ejecutivo de Adecco Group, Suiza.

Es posible que el crecimiento de la automatización conduzca a un mundo en el que las personas trabajen menos, pero mejor: con el esfuerzo concentrado en actividades creativas y más tiempo para el ocio. Sin embargo, el mundo necesitará políticas gubernamentales activas para alcanzar este nuevo y próspero equilibrio.

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