La pandemia contribuyó a un enorme aumento del trabajo a distancia, pero todavía hay relativamente pocos datos sobre esta práctica y su impacto.
Los investigadores comparan dos estudios recientes realizados con trabajadores a domicilio en Japón durante la pandemia.
Sus conclusiones indican que la productividad media de quienes trabajan desde casa ha aumentado, pero sigue siendo inferior a la del lugar de trabajo habitual.
Advierten que, aunque el trabajo desde casa podría convertirse en la modalidad preferida de los empleados en el futuro, una encuesta reciente a empleadores japoneses reveló que muchos planean abandonar esta práctica.
Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, ha aumentado rápidamente el número de personas que trabajan desde casa (WFH, por sus siglas en inglés). También ha crecido con rapidez, en paralelo, la investigación sobre esta modalidad. Ahora sabemos qué necesitan las personas para poder trabajar desde casa y qué tipo de personas lo hacen realmente. En general, los estudios muestran que quienes suelen trabajar desde casa son empleados de grandes empresas, con alta cualificación y salarios elevados, y que desempeñan trabajos administrativos; esto significa que la expansión de esta modalidad ha tendido a aumentar la desigualdad en el mercado laboral. Sin embargo, todavía no se comprende bien su productividad.
Estudios sobre la productividad del trabajo desde casa durante la pandemia de COVID-19
Actualmente, a los directivos de empresas y a los responsables de políticas públicas les interesa saber si el trabajo desde casa continuará como una nueva modalidad laboral cuando termine la pandemia de COVID-19. La productividad de esta modalidad es un factor clave para determinar si perdurará, pero las pruebas cuantitativas al respecto siguen siendo limitadas. Entre los estudios basados en encuestas a trabajadores figuran Etheridge et al. (2020), Barrero et al. (2021) y mi propio trabajo (Morikawa 2020).1 Como es extremadamente difícil medir la productividad de los trabajadores administrativos, que realizan una gran variedad de tareas, todos estos estudios se basan en la autoevaluación de los trabajadores sobre su productividad al trabajar desde casa.
Etheridge et al. (2020) muestran que, en promedio, los trabajadores del Reino Unido que adoptaron el trabajo desde casa declaran que su productividad apenas difiere de la que tenían antes de la pandemia. En Estados Unidos, Barrero et al. (2021) indican que la mayoría de las personas encuestadas que adoptaron esta modalidad declaran que su productividad desde casa es igual o superior a la que tienen en las instalaciones de la empresa. Mi estudio (Morikawa 2020), basado en una encuesta de 2020 a trabajadores de Japón, documenta que la productividad media al trabajar desde casa era aproximadamente del 60% al 70% de la productividad en el lugar de trabajo habitual, y que era menor entre quienes se vieron obligados a empezar a trabajar desde casa solo después de la propagación de la pandemia de COVID-19. En resumen, los estudios sobre la productividad del trabajo desde casa durante la pandemia de COVID-19 siguen siendo limitados y sus resultados distan mucho de ser concluyentes.
Para explorar la dinámica de la productividad del trabajo desde casa durante la pandemia de COVID-19, amplío el análisis de mi estudio de 2020. En 2021 realicé una encuesta de seguimiento para analizar los cambios en la prevalencia, la frecuencia y la productividad de esta modalidad a lo largo de un año de pandemia, y comentar su futuro después de la pandemia de COVID-19 (Morikawa 2021).
Prevalencia y frecuencia del trabajo desde casa
En nuestra encuesta de 2021 preguntamos a trabajadores de Japón si trabajaban desde casa y con qué frecuencia. Las respuestas muestran que el 21.5% de los trabajadores lo hacía, frente al 32.2% del año anterior. Entre quienes respondieron en ambas rondas (panel), el descenso fue mayor: la proporción cayó del 37.1% al 21.1%. De los empleados que respondieron a las encuestas de 2020 y 2021, el 41.7% dejó de trabajar desde casa, lo que indica que un número considerable volvió a su lugar de trabajo habitual. En particular, quienes tenían menor productividad al trabajar desde casa presentaban una mayor probabilidad de abandonar esta modalidad.
En cambio, la proporción media de días de trabajo desde casa (días trabajando desde casa divididos por los días laborables de la semana) apenas cambió durante el último año: fue del 55.7% en la encuesta de 2020 y del 56.6% en la de 2021. Incluso en la submuestra de quienes respondieron a ambas encuestas y siguieron trabajando desde casa, la frecuencia media apenas varió (55.9% en 2020 y 54.3% en 2021). Aunque el cambio en el margen extensivo (la adopción) fue relativamente grande, el cambio en el margen intensivo (la frecuencia) fue insignificante.
Dinámica de la productividad del trabajo desde casa
Las encuestas pidieron a las personas participantes que evaluaran su productividad al trabajar desde casa en relación con la que tenían en su lugar de trabajo habitual (= 100). La Figura 1 muestra la distribución de esa productividad en 2020 y 2021. La figura indica que (1) la distribución general se desplazó ligeramente hacia la derecha y (2) la parte inferior de la distribución se redujo considerablemente. La productividad media al trabajar desde casa aumentó de 61 en 2020 a 78 en 2021 (con una productividad de 100 en el lugar de trabajo habitual). La submuestra de empleados que respondieron en ambas rondas muestra un patrón similar: la productividad media aumentó de 61 a 77.
Figura 1 Cambio en la distribución de la productividad del trabajo desde casa
La productividad al trabajar desde casa de quienes mantuvieron esta modalidad aumentó de 70 en 2020 a 78 en 2021. El aumento de 8 puntos se debe, por ejemplo, al aprendizaje y a la inversión en infraestructura para trabajar desde casa. En la encuesta de 2020, la productividad media de quienes abandonaron esta modalidad era de 49, muy inferior a la de quienes la mantuvieron (70). Este mecanismo de selección contribuye a una mejora de 9 puntos en la productividad media al trabajar desde casa. En resumen, (1) el «efecto de selección», derivado de que los empleados con menor productividad al trabajar desde casa abandonaran esta práctica, y (2) la mejora de la productividad gracias al «efecto de aprendizaje» contribuyeron casi por igual al aumento de la productividad media.
El trabajo desde casa después de la pandemia de COVID-19
En las encuestas de 2020 y 2021 se preguntó a quienes teletrabajaban si tenían intención de seguir trabajando desde casa después de la pandemia. El porcentaje de trabajadores desde casa que respondió que querría mantener la frecuencia actual incluso cuando remita la pandemia de COVID-19 aumentó considerablemente: del 38.1% en la encuesta de 2020 al 62.6% en la de 2021 (Figura 2). En la submuestra de quienes siguieron trabajando desde casa, el porcentaje también subió del 56.2% al 68.2%.
Figura 2 El trabajo desde casa después de la pandemia de COVID-19
Planteamos que las posibles razones de este cambio son (1) la mejora de la productividad al trabajar desde casa y (2) el creciente reconocimiento del valor de esta modalidad como prestación. Dado que existía una fuerte correlación positiva entre la intención de continuar trabajando con frecuencia desde casa expresada en 2020 y la adopción efectiva de esta modalidad en 2021, los resultados sugieren que trabajar desde casa podría convertirse en la modalidad laboral preferida incluso después de que remita la pandemia. Como se ha descrito, la productividad media al trabajar desde casa sigue siendo inferior a la del lugar de trabajo habitual, lo que significa que esta modalidad tiene un alto valor como prestación para quienes teletrabajan.
Sin embargo, según una encuesta a empresas japonesas realizada a finales de 2021, la mayoría planeaba abandonar la práctica del trabajo desde casa y volver a la modalidad laboral convencional cuando terminara la pandemia de COVID-19 (Morikawa 2022b). Estos resultados contrapuestos indican que existe una gran brecha entre los intereses de las empresas y las preferencias de quienes trabajan desde casa. Desde la perspectiva de la paridad entre productividad y salarios y del diferencial salarial compensatorio, es posible que los salarios relativos de quienes trabajan desde casa se reduzcan. Sin embargo, dado que es difícil medir con precisión la productividad individual de quienes trabajan desde casa, podría surgir un conflicto entre los trabajadores y la dirección en torno a esta modalidad después de la pandemia.




