Las investigaciones han demostrado que los líderes empresariales deben saber escuchar, mostrar empatía y prestar atención.
Los líderes deben demostrar que pueden comunicarse con claridad y gestionar un trabajo y una coordinación cada vez más complejos.
Sin embargo, aún es difícil saber si estas habilidades sociales se pueden enseñar; la próxima generación de directores ejecutivos tendrá que responder a la demanda de ellas.
Según una nueva investigación, para tener más posibilidades de conseguir el puesto más alto en las empresas actuales, los aspirantes a directores ejecutivos deberían dejar de lado sus presentaciones y trabajar en sus habilidades para escuchar.
Según un estudio reciente realizado por un equipo de investigadores que incluye a Raffaella Sadun y Joseph Fuller, profesores de Harvard Business School, las empresas buscan cada vez más líderes con buenas habilidades sociales: no ejecutivos carismáticos y elocuentes, sino personas que escuchan con empatía, acogen las aportaciones y reúnen al personal en torno a un objetivo común. El equipo analizó miles de descripciones de puestos directivos elaboradas durante un período de 17 años.
«La demanda de habilidades sociales está aumentando en todos los sectores de la economía», afirma Sadun, titular de la cátedra Charles Edward Wilson de Administración de Empresas en la Unidad de Estrategia de HBS. «[Pero] no se trata de ser zalamero».
En cambio, los cazatalentos y los reclutadores corporativos buscan candidatos con habilidades blandas que puedan:
Escuchar activamente a los demás.
Empatizar de verdad con las experiencias de los demás.
Persuadir a las personas para que trabajen por un objetivo común.
Y comunicarse con claridad o, como dice Sadun, «tocar la fibra sensible de quienes escuchan».
Según la investigación, es más probable que los altos ejecutivos que demuestran este tipo de destreza interpersonal tengan una gran demanda, sobre todo en organizaciones grandes, multinacionales y con gran uso de la información. Para esas empresas, las habilidades sociales en la alta dirección son más importantes que capacidades operativas y administrativas más tradicionales, como supervisar la asignación de recursos financieros.
Esto se debe a que los altos ejecutivos de hoy se enfrentan a un mundo laboral más complejo e impulsado por la tecnología, en el que deben coordinar equipos diversos de todo el mundo para alcanzar objetivos y resolver problemas, señalan los investigadores en su reciente documento de trabajo, La demanda de habilidades ejecutivas.
«La demanda de habilidades sociales en la búsqueda de ejecutivos refleja necesidades específicas de las empresas, en particular la necesidad de coordinar más actividades dentro de ellas y actividades más complejas», señala el documento.
Los gerentes de todos los niveles necesitan habilidades sociales
Sadun y Fuller, junto con sus coautores Stephen Hansen, de Imperial College Business School de Londres, y Tejas Ramdas, de la Universidad de Cornell, analizaron 4.622 búsquedas de altos ejecutivos realizadas por 3.794 empresas de selección de directivos entre 2000 y 2017. Alrededor del 43 % de las búsquedas fueron para puestos de director ejecutivo, el 36 % para puestos de director financiero y el resto para otros cargos de alta dirección.
Los investigadores estudiaron búsquedas realizadas principalmente en nombre de empresas de entre 1.500 y 55.000 empleados, pertenecientes a diversos sectores, entre ellos la manufactura, las finanzas, los seguros, el sector inmobiliario, el comercio minorista y las tecnologías de la información. Las empresas estadounidenses representaron el 57 % de las búsquedas y las europeas, el 29 %.
Los investigadores utilizaron algoritmos de aprendizaje automático para clasificar el texto de las descripciones de puestos en seis grupos distintos de habilidades: administrativas, gestión de recursos financieros y materiales, gestión de recursos humanos, manejo de información, supervisión del desempeño y habilidades sociales. El equipo definió las «habilidades sociales» como «interactuar con los demás, escucharlos, persuadirlos y empatizar con ellos» y «ser consciente de las reacciones de los demás y entender por qué reaccionan como lo hacen». Los autores observaron que la demanda de estas habilidades ha aumentado durante décadas en todos los ámbitos de la gestión, pero que son las más valoradas en los candidatos a director ejecutivo.
Aunque las empresas siguen exigiendo a los candidatos a altos cargos ejecutivos que tengan habilidades «concretas», como conocimientos financieros, experiencia administrativa y operativa y conocimientos técnicos, la demanda de estas capacidades se ha mantenido estable o ha disminuido en los últimos años. En cambio, los resultados del estudio muestran que la demanda de habilidades sociales ha aumentado considerablemente.
El trabajo complejo requiere nuevas habilidades
Los autores descubrieron que la demanda de habilidades sociales dependía del tamaño de las empresas, de la diversificación geográfica de sus plantillas y de su participación en fusiones y adquisiciones.
Era más probable que las empresas grandes incluyeran las habilidades sociales entre los requisitos de sus búsquedas de personal.
Ser una empresa multinacional se asociaba con un aumento de 4,7 puntos porcentuales en la probabilidad de que la descripción del puesto incluyera referencias a las habilidades sociales.
Era 3 puntos porcentuales más probable que las empresas que participaban en fusiones y adquisiciones buscaran habilidades sociales.
Los modelos del estudio también encontraron que las empresas que necesitaban muchos empleados con habilidades en tecnologías de la información se asociaban con un aumento de entre el 5,2 % y el 6,3 % de la demanda dentro del grupo de habilidades sociales.
«Está relacionado con la creciente complejidad que implica gestionar organizaciones más grandes y con mayor uso del conocimiento», afirma Sadun.
Según los investigadores, las generaciones anteriores de directores ejecutivos quizá recurrían a un grupo más reducido de asesores o tomaban decisiones de forma unilateral, pero los líderes actuales deben recabar más opiniones y lograr el respaldo de un conjunto más amplio y diverso de expertos para alcanzar los objetivos corporativos y resolver problemas cada vez más difíciles. Los grandes cambios en la naturaleza del trabajo que se realiza en todo el mundo exigen distintas capacidades de gestión, sobre todo en los niveles más altos de las organizaciones.
¿Se pueden enseñar las habilidades sociales?
Estudios anteriores han explorado la importancia de las habilidades interpersonales en el mercado laboral en general. Sin embargo, los autores afirman que su estudio es uno de los primeros en destacar la importancia de estas capacidades en los puestos directivos de máximo nivel. El creciente énfasis en las habilidades sociales que se observa en las descripciones de puestos sugiere que se considera que capacidades sociales aparentemente básicas desempeñan un papel clave en el éxito de organizaciones complejas y con gran uso de la información.
Sin embargo, no está claro si la oferta de habilidades sociales en el mercado laboral de gestión ha podido satisfacer esta demanda creciente. ¿Hay suficientes ejecutivos de alta dirección que tengan actualmente estas habilidades para responder a la demanda empresarial? Y, de no ser así, ¿pueden los aspirantes a directores ejecutivos recibir formación para mejorar sus habilidades sociales?
Algunos trabajos iniciales en este ámbito, entre ellos un experimento realizado por otros profesores de HBS sobre emprendedores, sugieren que podría ser así, pero todavía hay pocas pruebas sobre los altos directivos y los países de ingresos altos. Se necesita más investigación para determinar si las habilidades sociales clave se pueden aprender, si son intrínsecas a algunas personas o si se trata de una combinación de ambas cosas, afirma Sadun.


