4 predicciones sobre el futuro del trabajo

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Artificial intelligence could create jobs not rob us of them, says the CEO of freelancing website UpworkImage: REUTERS/Remo Casilli
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Reflexiono a diario sobre el futuro del trabajo, tanto en mi vida profesional como personal. Como padre de cuatro hijos de entre cuatro y 14 años, y como ciudadano del mundo, me importa nuestro futuro.

Como director ejecutivo de Upwork, un sitio web de trabajo independiente, soy testigo directo no solo de los enormes cambios en nuestro sector, sino también de la velocidad a la que se producen. En el Foro Económico Mundial, donde copresido el Consejo sobre el Futuro del Trabajo, el Género y la Educación, mantenemos intensos debates sobre el impacto futuro de la inteligencia artificial en el trabajo y nuestras responsabilidades para ayudar a gestionar el cambio. Vemos que, a medida que evoluciona la fuerza laboral, debemos por fin dejar atrás los hábitos del pasado propios de la era industrial para garantizar un futuro más productivo y equitativo.

Predicciones sobre el futuro del trabajo

A partir tanto de mis experiencias durante 2017 como de los libros esclarecedores que he leído, estas son mis cuatro predicciones sobre el futuro del trabajo:

1. La IA y la robótica crearán más empleos, no un desempleo masivo — siempre que orientemos la innovación de forma responsable

El debate sobre si la inteligencia artificial se alzará y tomará el control es cada vez más intenso. La IA es «nuestra mayor amenaza existencial» para la humanidad, afirma el líder tecnológico Elon Musk. Pero la ciencia ficción está llena de historias sobre máquinas que usurpan el lugar de los seres humanos. La historia y los datos no respaldan esa idea.

Como debatí a principios de este año, el impacto de la IA en el futuro no anuncia el fin del empleo. Al fin y al cabo, las máquinas no se crean a sí mismas. Nos corresponde a nosotros orientar la innovación de forma responsable. Esto significa abrir nuevas oportunidades, no eliminarlas.

Elon Musk no es el primero en adherirse al temor a la «sublevación de las máquinas». Todas las generaciones anteriores a la nuestra han temido los grandes cambios tecnológicos. En última instancia, la automatización ha creado más empleos —no menos—y no creo que eso vaya a cambiar pronto. Dicho esto, es cierto que algunos empleos desaparecerán y es fácil deducir cuáles serán. Pero es mucho más difícil saber qué empleos se demandarán dentro de 30 años.

Por tanto, predigo que en el futuro no faltarán empleos, sino las habilidades necesarias para cubrirlos. En 2018, debemos comprender por fin que ya no se trata de enfrentar a las personas con las máquinas, sino de que las personas y las máquinas trabajen en conjunto para resolver los problemas del mundo. En última instancia, son las personas quienes deciden cuál será el siguiente curso de acción.

2. Las ciudades competirán entre sí en la lucha por atraer al mejor talento

Cuando Amazon presentó sus planes en octubre para invertir más de 5.000 millones de dólares en la construcción de una segunda sede central, recibió más de 200 propuestas de distintas ciudades. Las metrópolis de todo Estados Unidos se esforzaron al máximo para captar la atención del director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos. Montaron sedes provisionales de Amazon con cajas de cartón, compraron 1.000 productos aleatorios en Amazon y escribieron reseñas de cinco estrellas para cada uno, e iluminaron lugares emblemáticos como el Empire State Building de color «naranja Amazon», entre otras cosas.

Pero una ciudad que no se dejó llevar por la euforia fue San José, California. Su visionario alcalde, Sam Liccardo, ofreció talento en lugar de exenciones fiscales. En un artículo de opinión para el Wall Street Journal, «Por qué no pujo por la sede de Amazon», el alcalde Liccardo explicó que «las grandes empresas como Amazon quieren estar donde está el talento tecnológico». Yo también lo creo. Atraer a las ciudades nuevas sedes corporativas como las de Amazon no haría más que perpetuar un ciclo insostenible.

La lucha por el talento del futuro ya no se librará entre empresas, sino entre ciudades. A medida que la tecnología libera a la sociedad de las limitaciones geográficas y el trabajo remoto se convierte en la norma, la gente vivirá en las ciudades que elija, en lugar de hacerlo en las más cercanas a su lugar de trabajo. Las ciudades que elijan tendrán cierto «ambiente» y ofrecerán opciones de vida atractivas en entornos favorables a la tecnología.

3. Para 2027, la mayoría de la fuerza laboral de Estados Unidos trabajará por cuenta propia

Hoy, más de 57 millones de trabajadores —alrededor del 36 % de la fuerza laboral de Estados Unidos— trabajan por cuenta propia. Según las tasas actuales de crecimiento de la fuerza laboral que recoge Trabajo independiente en Estados Unidos: 2017, para 2027 la mayoría de la fuerza laboral de Estados Unidos trabajará por cuenta propia. La generación más joven de trabajadores está a la cabeza: casi la mitad de los millennials ya trabaja por cuenta propia.

Trabajo independiente en Estados UnidosImage: Freelancers Union y Upwork

Al mismo tiempo, las empresas recurrirán a gran escala al talento independiente para cubrir las carencias de personal cualificado. De hecho, según un informe del Oxford Internet Institute, el uso de plataformas de talento por parte de grandes empresas aumentó un 26 % en 2017. Empresas como Pfizer y Samsung forman parte de esta nueva generación de empresas que recurren a internet para encontrar trabajadores independientes.

Trabajo independiente en Estados UnidosImage: Freelancers Union y Upwork

4. La educación rompe con los compartimentos estancos

Nuestro sistema educativo está roto. La forma en que educamos a las futuras generaciones ya no las prepara adecuadamente para las habilidades y los empleos de hoy. La idea de estudiar matemáticas, ciencias y arte durante la juventud como disciplinas separadas y después trabajar para resolver problemas del mundo real en la economía actual no tiene sentido. Preparar a los estudiantes para los empleos del mañana exige derribar los compartimentos estancos de la educación.

Soy optimista: la educación del futuro será más flexible y se adaptará a las necesidades de una fuerza laboral del siglo XXI. Están surgiendo escuelas basadas en proyectos, muchas de ellas creadas por expertos en tecnología. Algunos ejemplos son Holberton en San Francisco, fundada por Sylvain Kalache y Julien Barbier; Wildflower School, en Boston, fundada por Sep Kamvar, exdirectivo de Google; y Portfolio, en Nueva York, fundada por Babur Habib y Doug Schachtel. Estas escuelas marcan el camino de lo que será la educación del futuro. Replantearemos la forma en que se desarrolla y se despliega el talento, y prepararemos a los estudiantes para toda una vida de aprendizaje, a un ritmo que se adapte mejor a la rápida evolución de las habilidades.

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