Por qué las zonas rurales de Estados Unidos se enfrentan a un declive irreversible

Elsie Eiler walks past an abandoned building that was once a general store slowly decaying in Monowi, Nebraska April 28, 2011. At its peak in the 1930's the town had 150 residents but after the railroad left it began to decline. Now down to a population of just one, Monowi is the only incorporated town, village or city in the United States with just a single resident. The general store closed when World War II started and the owner moved out of town to serve on the draft board. REUTERS/Rick Wilking (UNITED STATES) - LM2E7540PWV01
America's rural areas continue to decline.Image: REUTERS/Rick Wilking
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Desde la Gran Recesión, la mayoría de los condados rurales del país han tenido dificultades para recuperar los empleos perdidos y retener a sus habitantes. La situación es muy distinta en las mayores comunidades urbanas del país.

Escribo desde Iowa, donde cada cuatro años los aspirantes a la presidencia aparecen de repente para tantear cómo podrían responder los votantes a sus diversas ideas para resolver los problemas del país.

Pero qué hacer ante el declive económico rural y la persistente pérdida de población es el ámbito que siempre los ha desconcertado a todos.

Los hechos son claros e indiscutibles. La mayoría de los condados urbanos más pequeños y rurales del país no están creciendo y no crecerán.

Empecemos con mi análisis de los datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Las áreas metropolitanas comprenden los condados con ciudades centrales de al menos 50.000 habitantes, junto con los condados circundantes que dependen económicamente de ellas. Representan el 36% de todos los condados. Entre 2008, en vísperas de la Gran Recesión, y 2017, concentraron casi el 99% del crecimiento del empleo y de la población.

El crecimiento restante del empleo y de la población se repartió entre el 21% de los condados denominados micropolitanos, que tienen ciudades medianas de entre 10.000 y 50.000 habitantes, y el 42% restante de condados rurales.

En el conjunto del país, el 71% de todos los condados metropolitanos creció entre 2008 y 2017, pero más de la mitad de los condados micropolitanos y rurales restantes no creció o perdió población.

Desglose regional

Los resultados regionales también divergieron marcadamente. El Oeste y el Sur, en conjunto, registraron el 72% y el 82% de los aumentos del empleo y de la población, respectivamente, mientras que el Nordeste y el Medio Oeste se repartieron el resto.

El declive económico y demográfico de las zonas micropolitanas y rurales fue especialmente pronunciado en el Nordeste y el Medio Oeste. En el Nordeste, el 87% de los condados micropolitanos se contrajo, al igual que el 85% de sus condados rurales. En el Medio Oeste, se contrajo el 61% de los condados micropolitanos y el 81% de los rurales.

En términos geográficos, una gran parte del país lucha simplemente por mantener la situación actual. Sí, hay muchas regiones metropolitanas con dificultades, pero son muchas más las zonas micropolitanas y los condados rurales que se enfrentan al declive.

Volviendo a mi estado, 69 de los 99 condados de Iowa se han contraído desde 2010, al igual que 10 de sus 15 condados micropolitanos. Esta persistente dificultad de los condados medianos tiene consecuencias económicas y sociales negativas. Los habitantes de las zonas rurales circundantes dependen de ellos para el empleo, los servicios esenciales, los bienes públicos y otros servicios comerciales y recreativos.

En resumen, se produce un efecto dominó regional. Cuando los condados micropolitanos flaquean, los condados rurales vecinos que dependen de ellos suelen flaquear también. Esto ocurre en Iowa y también es evidente en gran parte de Estados Unidos.

Qué hay detrás de estas tendencias

Académicos y analistas ofrecen distintas explicaciones de estos resultados.

En las zonas más rurales se está vaciando el centro de la fuerza laboral. En ellas, el porcentaje de personas en la edad laboral de mayor actividad, entre los 25 y los 54 años, es menor debido a la persistente emigración.

Otros explican la pérdida de población por la caída generalizada de la demanda de empleos de cualificación intermedia debido a la automatización y la externalización en la industria manufacturera, así como a los avances tecnológicos en la minería, la silvicultura y la agricultura.

Últimamente, las empresas manufactureras y tecnológicas sostienen que los problemas de las zonas urbanas pequeñas y rurales se deben a las brechas de competencias; es decir, que las economías en dificultades podrían crecer y sus poblaciones estabilizarse si más personas adquirieran más competencias técnicas.

Condenadas a menguar

Estados Unidos lleva urbanizándose de forma constante, sobre todo durante los últimos 100 años. Los avances tecnológicos en la industria manufacturera, la agricultura, la minería, la pesca y la silvicultura aceleraron la migración de las zonas rurales a las urbanas.

Con el tiempo, las innovaciones graduales en esas industrias fundamentales originales requirieron menos trabajadores, lo que impulsó aún más la emigración de las zonas rurales. Como resultado, menguó buena parte del peso de los empleos manuales y de los ingresos medios en las economías más rurales.

Las zonas urbanas pequeñas y medianas —y los condados rurales vinculados a ellas— se quedan con infraestructuras de transporte, obras públicas, viviendas y actividades comerciales que tienen dificultades para mantener. Inevitablemente, aparece el deterioro. La mayoría de las comunidades micropolitanas y rurales no cuentan con un plan B económico viable, por lo que creo que están condenadas a menguar hasta alcanzar, con el tiempo, cierto grado de estabilidad.

Los gobiernos federal y estatales les proporcionan ayuda para el suministro de agua potable y el tratamiento de aguas residuales, acceso a la atención sanitaria, transporte subvencionado y formación laboral, pero nada de eso altera las fuerzas subyacentes que limitan sus perspectivas colectivas de crecimiento. Todas las industrias fundamentales que originalmente sustentaban estas zonas siguen perdiendo empleos.

Mientras tanto, las ciudades metropolitanas del país siguen acumulando más oportunidades de conseguir empleos significativos, progresar profesionalmente y mejorar la calidad de vida.

Como investigador que lleva más de tres décadas estudiando las economías rurales, insto a los responsables de formular políticas a que consideren seriamente que la mayoría de las zonas rurales no crecerá. Es importante desarrollar políticas que garanticen el acceso a los servicios públicos necesarios, conecten a los habitantes rurales con las tecnologías modernas para que puedan participar de forma significativa en la sociedad actual y protejan aquello que hace atractivos y valiosos estos lugares menos poblados.

Los académicos saben aislar las causas y las consecuencias del declive rural, pero aún no hemos averiguado qué hacer al respecto.

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