Los neurocientíficos han descubierto por qué no puedes concentrarte en el trabajo

Employees work at the music streaming services Deezer's headquarters in Paris, France, September 5, 2017. Picture taken September 5, 2017. REUTERS/Charles Platiau - RC15D6A15620
Loud noise has become one of the greatest irritants at work.Image: REUTERS/Charles Platiau
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Aunque la mayoría de las personas se consideran principalmente seres visuales, la neurociencia revela un complejo «conectoma» de células cerebrales que conecta todos nuestros sentidos. Intenta redactar un informe en un lugar ruidoso e incómodo, con los olores del microondas de la oficina llegando hasta tu escritorio, y quedará clara la importancia de los demás sentidos.

Como neuroarquitecto, estudio cómo procesa el cerebro todos nuestros sentidos cuando experimentamos el diseño. Al fin y al cabo, el diseño no es solo estética: también incluye los sentidos del oído, el tacto y el olfato, además de integrar la información que recibimos de nuestro sentido del equilibrio, la presión, el dolor y la posición de nuestro cuerpo en un lugar determinado. En conjunto, la percepción de todos estos sentidos determina nuestra respuesta a la arquitectura y nuestra atención.

Esto es especialmente cierto en el caso del sonido. Los estudios del Human Experience Lab de Perkins+Will han revelado la importancia de la acústica en el lugar de trabajo para el rendimiento y la satisfacción, y que un buen diseño acústico equivale a buenos resultados empresariales. Nuestro estudio de 2016 sobre las ondas cerebrales mostró cómo los distintos entornos sonoros se asocian con la distracción y las interrupciones en el lugar de trabajo. Los resultados también mostraron cambios estadísticamente significativos en las puntuaciones de creatividad asociados con distintas condiciones acústicas: los trabajadores dijeron ser más creativos cuando el ruido de la oficina quedaba enmascarado por un «ruido blanco» de amplio espectro. (Sin embargo, el uso de ruido blanco también puede influir en la inteligibilidad del habla y la atención). Ahora estamos desarrollando nuevas aplicaciones que incorporan la psicoacústica —la psicología del sonido— en tiempo real para comprender mejor el impacto del sonido en la experiencia humana.

El ruido fuerte se ha convertido en uno de los mayores motivos de irritación en el trabajo. Un estudio mostró que el 99 % de los empleados afirmó que su concentración se veía afectada por distintos tipos de ruido de oficina, especialmente los teléfonos que siguen sonando en escritorios vacíos y las conversaciones de fondo. (Los investigadores tampoco encontraron pruebas de que las personas se acostumbren a estos sonidos con el tiempo). Según otro estudio, el 68 % de las personas encuestadas se frustra cuando los niveles de sonido suben apenas por encima del volumen de una conversación normal, y también informó de un aumento del cansancio y de la dificultad para concentrarse.

Estos hallazgos no sorprenden a los científicos que cartografían las asombrosas redes neuronales que procesan el sonido. Estas estructuras cerebrales controlan los procesos mentales y físicos necesarios para lograr concentración, atención y creatividad. A menudo, el sonido nos distrae porque los sonidos no deseados compiten con el habla y otras señales importantes. El órgano auditivo coclear, que transforma las ondas sonoras en señales neuronales, también recibe información de muchas partes del cerebro sobre el origen del sonido, a qué sonido prestar atención y cuáles distraen.

Si el nivel del ruido de fondo se aproxima mucho al nivel del habla o lo supera, resulta más difícil oír con precisión. Si las conversaciones cercanas no tienen que ver con tu equipo ni con tu trabajo, resultan aún más distractoras. Además, si estás escuchando en un segundo idioma, el habla debe ser aún más fuerte que el ruido de fondo.

Para aumentar la concentración y la colaboración en el lugar de trabajo, debemos considerar soluciones acústicas más avanzadas que respondan a las necesidades de la fuerza laboral moderna. Por ejemplo, los equipos necesitan espacios que favorezcan la variedad de tareas cognitivas que realizan, ya que no existe una solución única en materia de sonido. Por ejemplo, introducir ruido blanco en todas las zonas enmascarará todas las conversaciones, por lo que debe aplicarse estratégicamente. Los espacios de oficina que ofrecen una variedad de zonas individuales, para grupos pequeños y de colaboración pueden ayudar a resolver el problema, especialmente cuando se implantan puestos sin asignación fija para que cada persona pueda elegir dónde trabajar según sus necesidades cambiantes de atención.

No existe una solución acústica única para todos, pero el primer paso es escuchar lo que necesitas.

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