La productividad podría aumentar cinco veces si los empleados experimentan el ‘cociente de sentido’, según McKinsey.
Independientemente de su función, los empleados necesitan sentir que su trabajo tiene sentido.
Las empresas necesitan identificar y articular su sentido de propósito, más allá del evidente motivo de lucro.
Los grupos de interés quieren que las empresas afronten los grandes desafíos a los que nos enfrentamos, creando oportunidades para que el propósito corporativo haga el bien en el mundo.
¿Debería esperar encontrar sentido en el trabajo que desempeña? Muchas ocupaciones se prestan de forma natural a ello: los profesionales de la salud, los consejeros religiosos y espirituales, el personal de los servicios de emergencia y muchos otros desempeñan funciones en las que el sentido de realización parece estar integrado en la descripción del puesto.
Sin embargo, no tiene por qué quedarse ahí. McKinsey considera que cualquier empleo puede ser significativo. Es más, asegurar que los trabajadores encuentren sentido en sus funciones podría contribuir a aumentar la felicidad y la productividad.
Por qué necesitamos el ‘cociente de sentido’
Ya en 2016, una encuesta de PwC reveló que el 83% de los empleados situaba encontrar sentido en su trabajo diario entre las tres características más importantes del trabajo.
McKinsey define el 'cociente de sentido' (MQ, por sus siglas en inglés) como el grado en que las personas encuentran propósito en su trabajo. Sugiere que, junto con el CI (cociente intelectual) y el CE (cociente emocional), el MQ podría aumentar cinco veces el ritmo habitual de productividad de las personas.
“El coste de oportunidad de la falta de sentido es enorme”, afirma la consultora en una entrada de blog titulada 'Aumentar el ‘cociente de sentido’ del trabajo'. “Cuando preguntamos a los directivos, durante el ejercicio de rendimiento máximo, cuánto más productivos eran en su mejor momento que de media, por ejemplo, obtenemos una variedad de respuestas, pero la más común en los niveles superiores es un aumento de cinco veces.”
Entrar en sintonía
Puede parecer un tanto forzado, pero McKinsey compara la búsqueda de sentido en el trabajo con estar en la zona o en sintonía. Términos como estos suelen asociarse más con músicos o deportistas de élite. Sin embargo, tener un sentido de propósito puede, al parecer, sacar lo mejor de cualquier persona en el trabajo.
Esto se puso de manifiesto en un breve estudio de caso sobre un programa de reducción de costes en una gran empresa estadounidense de servicios financieros, así como en un cambio en el discurso utilizado por los líderes de la compañía.
Al principio, se informó a los empleados de que los gastos habían superado a los ingresos y de que se avecinaban cambios. Este enfoque no es inusual y se ceñía a los hechos relevantes. Sin embargo, “estaba claro que la resistencia de los empleados estaba obstaculizando el progreso” unos meses después de iniciado el proceso de cambio, escribe McKinsey.
El equipo directivo modificó entonces el relato y dotó al impulso de eficiencia de un sentido de propósito que iba más allá de las consideraciones puramente financieras. También destacaron las posibilidades de que los trabajadores individuales vivieran una “oportunidad única en la carrera profesional para desarrollar habilidades de recuperación empresarial”.
Aunque el objetivo principal de la reducción de costes siguió siendo el mismo, la oposición interna disminuyó y, además, el programa acabó superando las expectativas iniciales, según informa McKinsey, logrando ganancias de eficiencia del 10% en su primer año.
Traducir el sentido en acción
“Di lo que piensas y piensa lo que dices” es un adagio muy conocido que podría aplicarse al papel del propósito en las empresas. Las compañías con un propósito más amplio y definido —por ejemplo, ser mejores ciudadanos globales, reducir nuestro impacto ambiental o tratar bien al personal— están bien posicionadas para atraer a clientes para quienes estas cuestiones también son importantes.
Lejos de ser meros lugares comunes de bonita apariencia, las declaraciones de propósito están teniendo un efecto positivo en los resultados, según Deloitte. Pero, para lograrlo, una empresa debe ser capaz de tomar ese sentido de propósito, o significado, y traducirlo en acción.
En una evaluación del grupo de marcas de consumo Unilever, Deloitte afirma: “La empresa mide el rendimiento de sus productos de vida sostenible en comparación con el resto de su cartera de productos y ha comprobado que estos productos crecen un 69% más rápido [que] las demás áreas de la empresa y generan el 75% del crecimiento de la compañía.”
En términos más generales, Deloitte afirma que existe una expectativa creciente de que las empresas ayuden a afrontar algunos de los grandes desafíos a los que se enfrenta la sociedad. Citando el Actualización de primavera 2020 del Barómetro de Confianza de Edelman, realizada durante los primeros meses de la pandemia, Deloitte señala que casi nueve de cada diez personas en Estados Unidos consideran que la crisis de la COVID-19 debería llevar a la comunidad empresarial a “actuar correctamente con sus grupos de interés”.


