«¿Qué quieres ser cuando seas mayor?» siempre será una pregunta clásica para los niños en las reuniones familiares. Tanto si tu «yo del futuro» acaba siendo docente, conductor de autobús o ingeniero, se da por sentado que desempeñará un solo papel, como ha ocurrido siempre a lo largo de la historia. Hasta ahora. Hoy tenemos algo llamado fuerza laboral líquida.
La tecnología está transformando nuestras vidas. Netflix, Amazon, Uber y otras empresas han cambiado la forma en que consumimos entretenimiento, compramos y nos desplazamos. Como resultado, nuestra manera de trabajar también está cambiando. El Foro Económico Mundial predice el desplazamiento de 75 millones de empleos y la creación de 133 millones de nuevos puestos para 2022. McKinsey nos informa de que se producirá un cambio de las tareas manuales y físicas hacia habilidades cognitivas, sociales y emocionales de mayor nivel.
¿Cómo pueden prepararse las organizaciones y las personas para un nivel de transformación casi imposible de prever a medio plazo?
Explorar las aguas
Una opción es el concepto de «fuerza laboral líquida». Esto significa organizar y estructurar los equipos de tal manera que puedan adaptarse y cambiar rápidamente en función del entorno en el que se encuentren.
Una empresa muy adaptable y preparada para el cambio, habilitada por la tecnología, debería considerar el aprendizaje una competencia esencial y ofrecer activamente las habilidades que se demandan para los proyectos, recurriendo al talento interno y externo.

¿Y qué significa esto para nosotros, los trabajadores?
Las empresas exigirán competencias diferentes y debemos estar preparados para responder a esa demanda. Me imagino la fuerza laboral líquida como un inmenso océano en movimiento. Un día podemos tener un gran empleo y disfrutar de una zona tropical cálida. Sin embargo, las fuertes corrientes pueden llevarnos rápidamente de una posición estable a aguas nuevas, donde nuestras capacidades ya no sean tan pertinentes y el agua esté helada. ¿Cómo nos mantenemos donde queremos estar? ¿Cómo nadamos?
La fuerza laboral líquida
Hoy más que nunca, necesitamos reinventarnos a lo largo de nuestra trayectoria profesional. Es difícil, pero esencial, pasar de un puesto a otro de forma natural. Sin importar la edad ni el área de especialización, los conocimientos pueden quedar obsoletos rápidamente. Entonces, ¿cómo puedes asegurarte de tener el talento adecuado en el momento oportuno?
1. Comprende en todo momento en qué parte del océano te encuentras. ¿Cuál es tu mejor manera de nadar? Para la fuerza laboral líquida, la pregunta ya no es cuál es tu puesto actual (por ejemplo, gerente de proyectos), sino qué habilidades tienes y adónde pueden llevarte. (Podrían ser liderazgo, negociación, planificación, comunicación o gestión de riesgos.)
2. Averigua qué corrientes oceánicas se acercan a tu zona. Mantente al día sobre lo que sucede en tu sector. Como gerente de proyectos, quizá quieras aprender nuevas técnicas ágiles y conocer las posibles transformaciones de tu puesto. Como siempre es difícil imaginar el futuro, PWC ha definido cuatro escenarios para 2030 basados en los criterios de fragmentación/integración y colectivismo/individualismo. Esto puede ayudar a identificar dónde estarías en un mundo que prioriza a las personas o en uno regido por la innovación. ¿Qué ocurriría si la sostenibilidad y las responsabilidades sociales fueran los principales motores de la sociedad, o si viviéramos en un escenario más impulsado por las empresas?
3. Marca tu rumbo. Si formas parte de la fuerza laboral líquida, debes saber adónde quieres ir. ¿Qué carencias de habilidades tienes actualmente? Solo prosperarás en el nuevo futuro si eres una persona que aprende toda la vida. Elabora un plan consciente para desarrollar nuevas habilidades que te mantengan en una posición competitiva. Por ejemplo, si trabajas en gestión de proyectos, podrías formarte en metodologías ágiles y Scrum (una metodología ágil).
4. En un mundo donde las relaciones laborales a largo plazo entre empleadores y empleados están desapareciendo, conviene considerar una trayectoria profesional basada en varios empleos. Por ejemplo, combinar un trabajo corporativo a tiempo parcial con el trabajo autónomo o impartir clases en tu área de especialización. Esto no solo genera varias fuentes de ingresos, sino que también aporta una mayor sensación de control y la posibilidad de explorar distintos ámbitos en los que tus habilidades pueden ayudarte a prosperar.
Y, por último, y lo más importante: como parte de la fuerza laboral líquida, disfruta de la travesía. Como los puestos de trabajo son fluidos y cambian, tienes la oportunidad de experimentar y cambiar de carrera con más facilidad. Si eres gerente de proyectos, esto podría significar no solo la posibilidad de reinventarte en un puesto ágil, sino también considerar nuevos puestos digitales emergentes que requieran tus habilidades. Es una oportunidad para encontrar tu propósito, explorar nuevas aguas y desarrollar tu potencial en otro ámbito.
«¿Qué quieres ser cuando seas mayor?»Mi hija de cuatro años exclamó con entusiasmo: «¡Un unicornio!». Estaba a punto de corregirla y sugerirle ejemplos de trabajos reales. Pero entonces me di cuenta: ¿quién soy yo para adivinar si esas profesiones seguirán existiendo cuando ella tenga mi edad? Puede que sean tan probables como un unicornio. Así que le expliqué que podía ser lo que quisiera si aprendía a nadar.





