Aquí, en Davos, el futuro del trabajo ha sido uno de los temas más candentes. He escuchado muchos puntos de vista: algunos temen que los robots vengan a quitarnos el trabajo, mientras que los optimistas miran hacia un futuro con lugares de trabajo más acogedores, donde primen las capacidades humanas y los trabajadores se liberen de las tareas rutinarias.
En LinkedIn, cada vez que pensamos en lo que podría deparar el futuro, empezamos por intentar comprender mejor el presente, aprovechando el potencial de nuestra plataforma. Nuestro Economic Graph —un mapa digital de la economía mundial— se nutre de las experiencias de casi 600 millones de miembros de LinkedIn en todo el mundo para identificar cómo está cambiando la economía.
La información que obtenemos del Economic Graph puede contribuir a un debate público bien fundamentado. Puede mostrar a los responsables de formular políticas, a los empleadores y a otras partes interesadas si vamos por buen camino y dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos colectivos. En pocas palabras, comprender el presente es el primer paso para construir un mañana mejor.
Con ese espíritu, presentamos tres ideas sobre el futuro del trabajo.
Surgen nuevos empleos para sustituir a los que están en declive
Algunos estudios estiman que hasta un 65%de los niños que empiezan hoy la escuela ocuparán, al terminar la educación secundaria o la universidad, un empleo que aún no existe. En este debate, la mayor parte de la atención se centra en los empleos en declive, en lugar de en la creación de nuevos empleos.
Es tarea de los futurólogos y los autores de ciencia ficción especular sobre todo el abanico de posibilidades del futuro, pero los datos en tiempo real ofrecen una ventana a los empleos que las nuevas tecnologías ya están creando. Al asomarnos a esa ventana, podemos preparar mejor a esa nueva generación para la economía que encontrará dentro de quince años.
La transformación de las ocupaciones fue un tema central del informe del Futuro del empleo del Foro Económico Mundial, que utilizó datos de LinkedIn para identificar los 10 puestos con mayor crecimiento (así como los que están en declive), según las tendencias mundiales de contratación.
Aunque los puestos tecnológicos —y, en particular, los de ingeniería de software— figuraban entre los que más estaban surgiendo en la mayoría de las regiones y los sectores, también observamos un aumento de los empleos que requieren cierto conocimiento del comportamiento humano, como los de especialistas en marketing, o la capacidad de interactuar con las personas, como los de reclutadores y especialistas en recursos humanos.
Nuestro Informe sobre los empleos emergentesreveló que las competencias en IA de la fuerza laboral crecieron un 190% entre 2015 y 2017. Seis de los 15 empleos emergentes identificados en el informe están relacionados de algún modo con la IA.
Podemos ser optimistas y confiar en que el auge de la tecnología dará lugar a la creación de nuevos empleos, pero estos exigirán competencias distintas y una formación diferente. Las empresas, los educadores y las personas que prosperen en ese futuro serán quienes estén preparados para ese cambio.
Las brechas de competencias en nuestra fuerza laboral están cambiando
Las competencias que se necesitarán en los lugares de trabajo del mañana están cambiando y, como líderes, debemos saber cuáles son y ayudar a encontrar soluciones. Las nuevas formas de datos sobre el mercado laboral nos indican que no existe una única «brecha de competencias», sino varias, determinadas por un conjunto más amplio de factores.
Según algunas estimaciones, un terciode las competencias que requieren los empleadores serán completamente nuevas en 2020, lo que agravará estas brechas de competencias, ya endémicas. Aunque las brechas en competencias tecnológicas acaparan los titulares, nuestra investigación ha reveladoque las competencias interpersonales, como la comunicación oral, el liderazgo y la gestión del tiempo, se encontraban entre las que presentaban mayores brechas en Estados Unidos.
El año pasado, LinkedIn empezó a publicar un informe mensualpara revelar las brechas de competencias específicas de cada localidad en todo Estados Unidos y explorar su relación con la transformación de las ocupaciones. Nuestro informe muestra que algunas ciudades tienen excedentes de ciertas competencias y déficits de otras. Una persona trabajadora puede usar esa información para conocer mejor los lugares donde se demandan sus competencias o encontrar oportunidades para adquirir nuevas competencias. Una empresa puede utilizar la misma información para planificar la expansión de una función en un lugar donde haya mayor disponibilidad de las competencias necesarias. Un gobierno puede aprovechar esa información para ajustar sus iniciativas de planificación económica.
También nos hemos asociado con organizaciones mundiales para arrojar luz sobre las tendencias macroeconómicas del mercado laboral. Junto con el Banco Interamericano de Desarrollo, colaboramos en la cumbre del G20 más reciente para mostrar cómo las personas podían orientar su trayectoria profesional desde empleos en declive hacia empleos emergentes.
Analizamos las características de las competencias de las ocupaciones emergentes y en declive, junto con las vías más cortas para adquirir nuevas competencias y pasar de una ocupación en declive a una emergente. Creemos que esta investigacióntiene un enorme potencial para identificar nuevas oportunidades de formación y de trayectorias profesionales que impulsen el crecimiento económico.
Hay que corregir el desequilibrio de género en la IA
Esta tercera idea requiere una solución más inmediata. La inteligencia artificial se está adoptando en cada vez más ámbitos de nuestra vida. Puede que aún estemos lejos de la era de los robots conscientes, pero la IA está en auge (como indicó nuestro Informe sobre los empleos emergentes) y aumenta la demanda de competencias en IA en una amplia variedad de campos.
A medida que la demanda de competencias en IA sigue creciendo, existe el riesgo de que perpetúe —e incluso agrave— las brechas de género y equidad que históricamente han afectado al sector tecnológico. De hecho, la propia inteligencia artificial podría amplificar la desigualdad en diversos campos y contextos, ya que los algoritmos suelen reflejar los sesgos implícitos de quienes los crean.
El desafío que afrontamos con el auge de la IA es que más de tres cuartas partes de los profesionales de IA de todo el mundo son hombres, como descubrimos en nuestro trabajo con el WEF para el Informe Global sobre la Brecha de Género. Incluso entre quienes tienen las mejores intenciones, los sesgos inconscientes influyen en la manera en que creamos, probamos, mantenemos e implementamos herramientas de IA.
Como me recordó hace poco una de las responsables de ingeniería de LinkedIn, este asunto (planteado por una mujer) no se limita a la justicia social. Lograr una fuerza laboral tecnológica más equilibrada, sobre todo en campos de rápido crecimiento como la IA, consiste en aprovechar al máximo la capacidad de la humanidad para crear e innovar.
A corto plazo, la solución pasa por una mayor conciencia: debemos abordar estas tareas de IA teniendo presentes los sesgos que podrían existir en nuestros equipos. Además, debemos tomar medidas concretas para garantizar que haya diversidad de puntos de vista (el género es solo un factor) cuando creemos estas herramientas.
Para llegar a ese punto, será necesario el trabajo de muchos sectores de la sociedad: debemos crear vías de acceso a la IA desde campos científicos afines en los que las mujeres están mejor representadas, e inspirar a las jóvenes a estudiar disciplinas STEM y a desarrollar una carrera en IA.
Optimismo, atención y acción
Podemos y debemos confiar en que aparecerán nuevos empleos que crearán oportunidades para los trabajadores y quienes buscan empleo. Pero debemos seguir vigilando la aparición y persistencia de las brechas de competencias y fomentar respuestas a ellas en los planos individual, empresarial y nacional. Y, con la máxima urgencia, debemos realizar un esfuerzo concertado para garantizar que las bases de la IA que sentemos en la próxima década no perpetúen el sesgo de una generación ni desaprovechen el potencial de ningún sector de la sociedad.



