Una combinación de crisis económicas y políticas pone en peligro la recuperación del mercado laboral mundial, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El informe Monitor sobre el mundo del trabajo de la OIT afirma que el conflicto en Ucrania ha dificultado la recuperación de la pandemia de COVID-19, especialmente en los países de menores ingresos.
Al ritmo actual de progreso, harán falta 60 años para cerrar la brecha de género en las horas trabajadas entre mujeres y hombres, advierte.
Una serie de crisis interconectadas, agravadas por la guerra en Ucrania y la pandemia de COVID-19, están empeorando las perspectivas del mercado laboral mundial, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La décima edición de su Monitor sobre el mundo del trabajo estima que el nivel de horas trabajadas en todo el mundo en el tercer trimestre de 2022 fue un 1,5 % inferior al registrado antes de la pandemia. Esto equivale a un déficit de 40 millones de empleos a tiempo completo.
La OIT advierte que es probable que la situación empeore aún más en un futuro próximo.
¿Qué está causando esta recuperación económica mundial desigual?
Hace poco más de un año, el 94 % de los trabajadores de todo el mundo sufría cierres de sus lugares de trabajo debido a las restricciones por la COVID-19. Y, aunque la flexibilización gradual de las medidas ha permitido reanudar la actividad económica…, «ha habido diferencias significativas en las tendencias del mercado laboral entre países y dentro de ellos», afirma el informe.
El empleo en la mayoría de las economías avanzadas ya ha alcanzado o superado los niveles previos a la pandemia de COVID-19, y algunas de ellas sufren escasez de mano de obra. Sin embargo, a las economías de ingresos bajos y medios les ha resultado más difícil recuperarse.
La OIT afirma que los efectos colaterales de la pandemia, junto con «una serie de crisis múltiples y superpuestas» agravadas por el conflicto en Ucrania, han impulsado la inflación y provocado una caída de los salarios reales en muchos países del mundo. La inflación de los alimentos y la energía es lo que más afecta a los hogares. Además, la desaceleración del crecimiento económico también reduce la demanda de trabajadores, ya que la incertidumbre afecta a la contratación.
La brecha de género mundial se amplía
Antes de la pandemia de COVID-19, existía una diferencia considerable entre las horas trabajadas por semana por hombres y mujeres: 34,7 y 19,8 horas, respectivamente. Aunque se habían logrado algunos avances para reducirla, la pandemia alteró profundamente esa tendencia y amplió considerablemente la brecha de género.
A pesar de la recuperación de las horas trabajadas por las mujeres desde la crisis sanitaria mundial, la OIT califica la situación de «preocupante». Actualmente, las mujeres trabajan 14,5 horas remuneradas menos por semana que los hombres, lo que equivale a 57,5 horas remuneradas por cada 100 trabajadas por los hombres.
Según el informe, al ritmo reciente de progreso harán falta más de 60 años para cerrar la brecha de género en las horas trabajadas.
Esta situación se refleja en el Índice Global de la Brecha de Género 2022 del Foro Económico Mundial, que hace un seguimiento de los avances hacia el cierre de estas brechas a lo largo del tiempo. Las puntuaciones de paridad de género en la fuerza laboral se desplomaron durante la pandemia de COVID-19 y, como resultado, se encuentran en su nivel más bajo desde que comenzó a elaborarse el índice en 2006: 62,9 %, escribe el Foro en su último Informe sobre la Brecha de Género.
La recuperación también ha sido desigual entre distintos grupos de trabajadores. Según el informe, a mediados de 2022 las ocupaciones de alta cualificación ya habían experimentado una sólida recuperación tras la pandemia. Sin embargo, el empleo en la mayoría de las ocupaciones de cualificación media y baja sigue por debajo del nivel de mediados de 2019.
Por otro lado, el empleo informal, que la OIT define como actividad económica que no está plenamente protegida por acuerdos formales, ni legalmente ni en la práctica , creció a un «ritmo rápido» tras caer considerablemente durante la pandemia y ahora está a la par de las tasas de empleo formal. Según el informe, este repunte se explica en parte por el número desproporcionado de empleos perdidos en 2020 por mujeres con empleo formal.
El trabajo flexible sigue siendo un gran problema en los países más ricos
Aunque la pandemia aceleró rápidamente el trabajo flexible, sobre todo en los países más ricos, muchas economías avanzadas sufren escasez de mano de obra, en parte porque hay personas que abandonan la fuerza laboral.
En Estados Unidos, alrededor de 4 millones de trabajadores renuncian a sus empleos cada mes, según cifras gubernamentales. Además, un estudio reciente de McKinsey concluye que las mujeres líderes están dejando sus puestos en masa. Women in the Workplace 2022, descrita como la mayor encuesta sobre mujeres en el mundo empresarial estadounidense, reveló que solo el 10 % de las mujeres quiere seguir trabajando principalmente en las instalaciones de la empresa, mientras que la mayoría busca opciones laborales más flexibles.
En el Reino Unido, muchas personas están abandonando la fuerza laboral para cuidar de sus familiares. Según The Guardian, el número de trabajadores en esta situación es el más alto desde mayo de 2020. El medio señala que las cifras oficiales muestran que 43 000 mujeres han dejado la fuerza laboral durante el último año por responsabilidades de cuidado, un aumento del 3 % respecto al año anterior.
De junio a agosto de 2022, el 27,6 % de las mujeres no trabajaba debido a estas responsabilidades, frente al 7,4 % de los hombres, informa The Guardian. Sin embargo, las cifras oficiales también muestran que 36 000 hombres dejaron de trabajar durante el último año por responsabilidades de cuidado, un aumento del 15 % respecto al año anterior.
El director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo, cree que «para abordar esta situación de empleo mundial profundamente preocupante y evitar una desaceleración significativa del mercado laboral mundial, se necesitarán políticas integrales, integradas y equilibradas tanto a nivel nacional como mundial».
Añade: «Necesitamos un firme compromiso con iniciativas como el Acelerador Mundial de las Naciones Unidas para el Empleo y la Protección Social, que ayudaría a los países a crear 400 millones de empleos y ampliar la protección social a los 4 000 millones de personas que actualmente carecen de ella».


